Especial “Viajando en el tiempo”. Sexta parte

Comenzando ya a cerrar el ciclo de películas de Viajes en el Tiempo, de la cual comentaremos en la próxima entrega una de las sagas más conocidas, largas, y complicadas argumentalmente, de viajes en el tiempo, os presentamos aquí dos películas muy distintas: Una famosa, con grandes actores y recordada por muchos aficionados al cine, y la otra, casi desconocida, con actores apenas conocidos, y que solo está en la mente de los muy aficionados al cine:

La primera es Millenium. A pesar del nombre no tiene nada que ver con ningún autor sueco que muere joven, y sí con una discreta producción protagonizada por dos rostros secundarios relativamente populares: Kris Kristofferson, Cheryl Ladd y Daniel J. Travanti, como los más conocidos.

El argumento es bastante original, y se trata de una idea que, ciertamente, podría haber desembocado, con más presupuesto, en una gran superproducción: Un investigador de accidentes aéreos descubre, al investigar un avión estrellado, que los restos del avión y los pasajeros están repletos de incongruencias y extraños detalles que le volverán loco, hasta que se descubre la verdad: La humanidad del futuro se muere en un mundo polucionado, y buscan repoblarlo empleando humanos que estaban a punto de morir en el pasado, en el que se daban por muertos.
La idea es ciertamente original, y tiene bastantes detalles que evidencian un guión muy trabajado: Por ejemplo, los viajeros que llegan del futuro están tan habituados a la contaminación que tienen que fumar continuamente porque sus pulmones no soportan el aire “limpio” del siglo XX. Aunque tiene todos los matices de una película de serie B, el argumento es bastante interesante, y se puede ver con cierto interés.

La otra película es más actual, más conocida, mucho (mucho) más comercial, pero a la vez, más cruda e intrigante: 12 monos, con Bruce Willis, Madeleine Stowe y Bradd Pitt. El primero interpreta a James Cole, un convicto de un futuro apocalíptico que debe investigar las causas que lo produjeron e intentar impedirlo. Ayudada por Kathryn (Madeleine Stowe), su terapeuta en el presente, que inicialmente no le cree y luego comienza a seguirle el juego, busca al responsable de desarrollar un virus que matará al 99% de la población. Brad Pitt es Jeffrey Goines, el principal sospechoso de haber producido dicha apocalipsis. Interesante, desasosegada, combina flash-backs con viajes en el tiempo, y mantiene al espectador atento a lo que sucede en la pantalla mientras el día de la plaga final se acerca…Es una gran película, por su argumento, sus actores, y lo magistral de su ejecución. Temed al “Ejército de los 12 monos”

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