Las críticas de Daniel Farriol:
En mar abierto
(Deep Water)
En mar abierto (Deep Water) es un thriller de supervivencia coproducido por España y Estados Unidos que está dirigido por Renny Harlin (La jungla 2: Alerta roja, La isla de las cabezas cortadas), con un guion escrito por Pete Bridges, John Kim, Shayne Armstrong, Shane Krause, Damien Power y Dan Luo. Cuando un vuelo transatlántico se estrella en el mar, un grupo reducido de supervivientes se encuentra asediado por una jauría de tiburones sedientos de sangre. Entre una muerte segura o una huida casi imposible, los protagonistas se enfrentarán a un destino incierto.
Está protagonizada por Aaron Eckhart, Ben Kingsley, Molly Belle Wright, Angus Sampson, Kelly Gale, Madeleine West, Lucy Barrett, Nashi y Wenhan Li, entre otros. La película se ha estrenado en España el día 7 de agosto de 2026 de la mano de DeAPlaneta.
Un artesano del entretenimiento
El otro día leí atónito uno de esos comentarios estúpidos que proliferan en internet de algún gurú sabelotodo que sienta cátedra sin basarse en conocimientos reales previos: «Renny Harlin es un mal director», decía. Sí, el autor de La jungla 2: Alerta roja (1990), Máximo riesgo (1993), La isla de las cabezas cortadas (1995) o, más recientemente, de esa infravalorada joya del cine de acción más desprejuiciado que es Bodies at Rest (2019), pues resulta ahora que es un mal director para los eruditos del cine actual.
Pues me niego a aceptarlo. Harlin es un artesano del entretenimiento que nos ha regalado muchas horas de cine palomitero, en especial, durante los años 90. Su cine no estará presente en las aulas de las escuelas de cine como ejemplo de un cine de autor elevado, pero el finlandés sabe como nadie coger un mal guion y convertirlo en un pasatiempo sin pretensiones que haga olvidar al espectador sus problemas diarios durante hora y media. Y eso es lo que sucede con En mar abierto (Deep Water) y para eso también se inventó el cine.
Nadie en su sano juicio se acercará a ver esta película creyendo que va a ver un peliculón que le marcará de por vida. Cualquiera que haya visto el tráiler o haya leído la sinopsis entenderá (o debería, si posee un mínimo de comprensión lectora) a qué se enfrentará. En mar abierto es una película de Serie B, rodada parcialmente en Canarias, que combina el cine de catástrofes de los años 70-80 con el subgénero sharksploitation, al que también pertenecía una de las obras más exitosas del director, Deep Blue Sea (1999). Por tanto, esta película supone para Harlin el regreso a un terreno conocido y a un lugar seguro donde poder desarrollar todo su aprendizaje noventero.
De la catástrofe a la lucha por la supervivencia
En mar abierto tiene una estructura básica dividida en dos partes claramente diferenciadas. En la primera asistimos a la somera presentación de unos personajes variopintos que se encuentran en el aeropuerto en disposición de tomar un vuelo comercial que realiza la ruta entre Los Ángeles y Shanghai. Con pocos minutos y trazo grueso se nos dan a conocer las características principales de una docena de personajes de distinto perfil social que forman parte de la tripulación y de los pasajeros, la mayoría bastante insufribles, remarcando a través del estereotipo cuáles son sus personalidades y las diferencias entre ellos.
Se trata de un comienzo habitual en el subgénero de catástrofes para lograr que el espectador desarrolle hacia ellos cierta empatía o lo contrario para anticipar nuestro posicionamiento en su lucha por la supervivencia posterior cuando el accidente provoque el caos. Spoiler para no iniciados: en este tipo de películas sobreviven pocos y parte del juego es anticiparse a descubrir quienes serán. Esas escenas cotidianas se intercalan constantemente con la imagen hitchcockiana de una maleta que anuncia el peligro inminente, pero Harlin, con casi 70 tacos, no está para perder el tiempo, así que a los 20 minutos de proyección sacude la pantalla con la espectacular secuencia del accidente aéreo. La película va al grano y se agradece.
Pero En mar abierto no se conforma con eso y sube la apuesta. Tras el accidente del avión provocado por la explosión en uno de los equipajes en la bodega de carga, los escasos supervivientes deben enfrentarse a un nuevo peligro que amenaza sus vidas: ¡Han ido a caer a un mar infestado de tiburones hambrientos! Ahí comienza la segunda parte del filme, en la que el cine catastrófico da paso a un cine de tiburones que regularmente visita nuestras pantallas cada verano.
Tiburones para pasar el rato
En mar abierto no es original ni pretende serlo, pero tiene el suficiente descaro de proponernos un survival con situaciones inverosímiles y personajes caricaturescos que resulta tremendamente entretenido. En su desfachatez absoluta copia los planos subacuáticos del tiburón spielbergiano e incluso la banda sonora compuesta por el español Fernando Velázquez se une a la fiesta recordando algunas notas a modo de tributo. La película es un compendio de situaciones que recuerdan a otras películas, de diálogos estúpidos que esquematizan aún más a los personajes (en especial, a los «malos») o de situaciones telefilmeras que fuerzan lo melodramático hasta casi la parodia. No es que la película sea mala es que juega conscientemente a serlo. El tono autorreferencial y las situaciones absurdas forman parte del propio concepto de una sharksploitation, aunque aquí se vista de película seria para captar a incautos espectadores veraniegos que no sepan lo que van a ver.
En mar abierto es un divertimento puro, sin cortapisas ni coartadas, un cine deudor del cine comercial y la Serie B de videoclub que se estilaba en los años 80-90 y que, lamentablemente, cada vez cuesta más encontrar en nuestras carteleras. Harlin demuestra su pericia tras las cámaras en las secuencias más espectaculares, todavía sabe cómo manejar el ritmo de la acción y el suspense para captar nuestra atención. La película es ideal si buscas algo sencillo para pasar el rato y mantener la mente despejada, no busques más allá, no lo hay.
¿Qué te ha parecido la película ‘En mar abierto’?
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