Crítica de ‘Mr. Wain’: El pintor de gatitos y la institutriz

Las críticas de Daniel Farriol:
Mr. Wain

Mr. Wain (The Electrical Life of Louis Wain) es un drama biográfico británico que está dirigido por Will Sharpe (Cómo meterse en un jardín, Flowers), el cuál también co escribe el guion junto a Simon Stephenson (Luca, Eleventh Hour), adaptando una historia de éste último. Cuenta la historia real del británico Louis Wain, un artista, inventor y empresario, que hizo todo lo posible para cuidar de sus cinco hermanas y su madre. Dos eventos cambiaron su vida para siempre: conocer a Emily, el amor de su vida, y adoptar a Peter, un gatito perdido.

Está protagonizada por Benedict Cumberbatch (Doctor Strange en el multiverso de la locura, El poder del perro), Claire Foy (Ellas hablan, First Man), Andrea Riseborough (Here Before, Possessor Uncut), Toby Jones (Los crímenes de la academia, El prodigio), Stacy Martin (Archive, The Night House), Aimee Lou Wood, Adeel Akhtar y Hayley Squires. La película se estrenó en España de la mano de A Contracorriente Films el día 9 de Junio de 2022. Ahora puede verse en Movistar+ y Filmin desde el día 7 de Enero de 2023.

Un retrato fílmico con algunos claroscuros

Louis Wain (Benedict Cumberbatch) fue un pintor e inventor inglés de finales del siglo XIX y principios del XX que es conocido principalmente por haber cambiado, a través de sus cuadros, la percepción que tenía la aristocracia de la época acerca de los gatos que gracias a su obra pasarían de ser vistos como simples animales callejeros a posibles compañeros domésticos como ya lo eran los perros. Su legado artístico incluye todo tipo de dibujos, viñetas y pinturas de gatos antropomórficos que posan o visten en retratos de estilo satírico como si fueran humanos realizando tareas cotidianas, casi se le podría considerar el precursor de los memes y gifs de gatos que ahora inundan nuestras redes sociales. Así pues, Mr. Wain, la película, es un biopic que busca dignificar la vida y obra de un hombre peculiar que se adelantó a su tiempo.

Sin embargo, Will Sharpe quiere abarcar los casi 79 años de vida que tuvo el pintor dando un vistazo demasiado rápido que, como es lógico, acaba resultando demasiado superficial. La primera parte de la película abarca un periodo muy concreto que apenas duró tres años donde se concentra en el escandaloso romance que mantuvo el artista con Emily Richardson (Claire Foy), la institutriz de sus hermanas, mientras que durante la segunda mitad del filme se pretende hacer un repaso de 50 años (excelente trabajo de maquillaje), poniendo el foco en la obra pictórica que desarrolló y mostrando cómo fue la decadencia del pintor que le llevó al borde de la indigencia siendo internado en distintas instituciones psiquiátricas. Lo más paradójico de todo es que la película funciona mucho mejor como drama romántico que como biografía del pintor.

Louis Wain antes de convertirse en el pintor de gatos

Mr. Wain se inicia con una narrativa clásica que retrata a la perfección cómo era la encorsetada sociedad victoriana en este relato sobre un hombre de carácter y presencia extravagantes que desafiaba sin saberlo las normas básicas de comportamiento social. Supongo que por eso el director elige un formato de pantalla cuadrado como representación visual de esa constricción del pensamiento libre que contrasta abruptamente con la mente hiperactiva, imaginativa y en expansión que tiene el protagonista.

Siendo el primero de seis hijos y el único varón, tras la muerte de su padre tuvo que convertirse en el sustento de sus hermanas (todas solteras) y de su madre, lo que le llevó a tener que buscar un equilibrio entre su tendencia hacia la vida bohemia e independiente que posee cualquier artista con las obligaciones familiares consustanciales a mantener el honor de un buen apellido y la dignificación del estatus social. Fue por eso que causó tanta indignación y chismorreos el amor que profesó a Emily, mujer de clase humilde y diez años mayor que él, algo totalmente inconcebible para la moral de la época.

El retrato que se hace del Louis Wain antes de convertirse en el «pintor de gatos» es conciso sirviéndose de detalles reales o ficcionados que describir mejor cuál era su personalidad. Por ejemplo, nació con labio leperino, un defecto congénito mal visto en una sociedad seducida por alcanzar la perfección, así que tuvo una infancia alejada del resto de niños, lo que pudo influir en su interacción social posterior. De mayor llevaba bigote como un disfraz que ocultaba ese defecto físico, pero que también utilizaba para sobreponerse a todos sus miedos e inseguridades. Es por eso que detalles de guion tan simples con afeitarse tras conocer a Emily pueden llegar a definir a un personaje.

No se encuentra el tono adecuado entre el drama y la sátira

Toda esa primera parte está muy bien relatada, sin aspavientos ni probaturas, centrándose en la descripción de un personaje enfrentado a un entorno al que no pertenece o en su tierno romance-friki con la institutriz. Sin duda, eso lo mejor de la película, en parte, gracias a la estupenda química que hay en pantalla entre Benedict CumberbatchClaire Foy, sin desmerecer al fantástico elenco que les acompañan.

Por desgracia, Mr. Wain se desinfla bastante con la desaparición de escena de Emily, y a partir de entonces la trama pierde el rumbo durante el tratamiento que se le da a la biografía del artista. A veces con un tono dramático, para afrontar las reflexiones acerca de la pérdida y la muerte, otras veces con inclinación hacia la parodia cómica, en las escenas del viaje a los Estados Unidos, y todo ello bajo el influjo fabulesco que otorga la voz narradora de la fantástica Olivia Colman.

Al igual que ya le sucedía en la serie Cómo meterse en un jardínel director Will Sharpe busca su parcela de protagonismo con alguna escena visualmente extraña (ese pesadillesco caleidoscopio gatuno), ideas que no casan bien con la puesta en escena mucho más clásica que se respira durante la primera mitad. Se pierde el ritmo, el tono y el foco de la historia que se quiere contar y, lo que es peor, su protagonista queda desubicado y va perdiendo su identidad al mismo tiempo que va perdiendo su cordura. Los gatos futuristas y psicodélicos de la etapa final de su carrera son ensartados dentro de una precipitada acumulación de eventos que se cuentan de carrerilla y sin ningún tipo de profundidad dramática para lograr completar la biografía de un pintor tan excéntrico como lo fue su obra.


¿Qué te ha parecido la película?

Mr. Wain

6.5

Puntuación

6.5/10

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