Crítica de ‘El río de la ira (Savage Salvation)’: Los clavos de la venganza

Las críticas de Daniel Farriol:
El río de la ira
(Savage Salvation)

El río de la ira (Savage Salvation) es un thriller dramático estadounidense que está dirigido por Randall Emmett (Tras la pista del asesino) y cuenta con un guion escrito por Adam Taylor Barker (Dig, Before I’m Gone) y Chris Sivertson (Margaux, Heatwave). La historia sigue a una joven pareja de drogodependientes que se esfuerza por desintoxicarse para empezar desde cero una vida juntos. Sin embargo, un día ella aparece muerta por una sobredosis y él se embarcará en una venganza sin piedad contra todos los eslabones que permiten el tráfico de drogas.

Está protagonizada por Jack Huston (Las brujas de Mayfair, Antebellum), Robert De Niro (En guerra con mi abuelo, La última gran estafa), John Malkovich (Mindcage, The New Pope), Dale Dickey (En la tormenta, Them), Willa Fitzgerald (Reacher, Mujercitas), Lindsay Pulsipher, Swen Temmel y Tierney Smith. La película se ha estrenado en España de la mano de Inopia Films el día 13 de Enero de 2023.

Romance, drogas y violencia

El principal reclamo para ver El río de la ira (Savage Salvation) es presenciar el trabajo de un estupendo reparto del que sobresalen dos nombres ilustres como son los de Robert De Niro y John Malkovich. Es una pena que aquí (y en gran parte de su filmografía reciente) no tengan personajes para interpretar que estén a la altura de su enorme talento debido al poco esfuerzo que se ha invertido a la hora de escribir un guion descompensado y lleno de lugares comunes. Y eso que uno de los co guionistas es Chris Sivertson, el director de la interesante Monstrous (2022), pero al parecer la mayoría de implicados en este proyecto solo estaban preocupados de recibir el cheque al final del mismo porque la desidia es absoluta.

La película se divide en dos partes diferenciadas que no conectan bien entre sí. En la primera, demasiado extensa, seguiremos el proceso de desintoxicación de la pareja formada por Shelby John (Jack Huston) y Ruby Red (Willa Fitzgerald), dos jóvenes que han decidido darse una oportunidad de futuro dejando las drogas para iniciar una nueva vida juntos. No solo será un lucha interior, ya que mucha gente de su entorno no cree en ellos y tampoco su «camello» está dispuesto a perder unos clientes así como así. Toda esta parte de la película tiene un enfoque de drama romántico y de melodrama puramente telenovelesco.

Tras la muerte de la chica por sobredosis, su novio jurará venganza para acabar con todos los eslabones que permiten el tráfico de drogas en la zona. Eso nos lleva a una segunda parte de la película más cercana al thriller de acción donde la violencia será la verdadera protagonista. En paralelo, tendremos que el justiciero será perseguido por el veterano Sheriff Church (Robert De Niro), un hombre atormentado por una tragedia familiar, el cuál quiere proteger a Shelby John y evitar que se condene para siempre convirtiéndose en un asesino.

Espiritualidad de baratillo en una peli común de venganzas

El título original de El río de la ira (Savage Salvation) abarca con mayor claridad el sentido espiritual que se le quiere otorgar en la película a la venganza como acto de expiación y de justicia divina. No es algo que esté bien trabajado en el guion para que trascienda, pero eso queda claro en algunas reflexiones que aparecen en los diálogos o en la simbología religiosa empleada en determinadas secuencias, por ejemplo, Shelby John crucifica a uno de los malhechores con una pistola de clavos, el nombre del Sheriff «Church» significa «iglesia», todo el tema del bautismo como elemento purificador en una comunidad con fuertes vínculos religiosos liderada por el misterioso Peter (John Malkovich) que tiene nombre de apóstol… Tal vez, explorando un poco mejor esa vertiente religiosa el argumento podría haber resultado más interesante, pero al final se quedan en simples referencias fuera de contexto que poco aportan.

El río de la ira (Savage Salvation) tarda en arrancar casi una hora para convertirse en lo que de verdad quiere ser, un sangriento thriller de venganzas repleto de escenas de tortura y violencia excesiva que son justificadas por el dolor de la pérdida que siente el protagonista. Algo no muy lejano al cine de explotación de toda la vida perpetrado en distintas épocas por iconos del género como Charles Bronson, Steven Seagal o Liam Neeson, muchas veces haciendo equilibrios en una amoralidad recalcitrante. La trama es plúmbea y el pretendido giro «sorpresa» final nos lo vemos venir desde los créditos iniciales.

El director de esta olvidable película es Randall Emmett, reconocido productor de Serie B con algunas demandas de abuso y fraude a sus espaldas que, tras una primera incursión en la dirección con el policíaco Tras la pista del asesino (2021), aquí empeora aún más sus prestaciones mediante el insoportable (ab)uso anticlimático de melodías pop-folk en situaciones dramáticas. Es una búsqueda desesperada de dimensionar las emociones de sus personajes, algo que precisamente no consigue trasladar nunca al público a través de su cámara o de un montaje videoclipero. Eso sí, siempre nos quedará De Niro.


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El río de la ira

4

Puntuación

4.0/10

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