Crítica de ‘También en el cielo‘: Drama histórico bellamente filmado

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
También en el cielo

En una granja a fines del siglo XIX, comienza una espera intensa cuando una madre comienza un parto complicado. Lise, de 14 años, debe prepararse para una noche que cambiará su vida para siempre. Dirigida por Tea Lindeburg, También en el cielo está protagonizada por Flora Ofelia Hofmann Lindahl, Ida Cæcilie Rasmussen, Palma Lindeburg Leth, Anna-Olivia Øster Coakley, Flora Augusta, Kirsten Olesen, Lisbet Dahl, Stine Fischer Christensen, Thure Lindhardt y Albert Rudbeck Lindhardt. Esta bellísima película ambientada en la Dinamarca del s. XIX arrasó en el Festival de San Sebastián alzándose con los premios a la Mejor Dirección e Interpretación. La película se estrena el 25 de noviembre de 2022 en Filmin.

De niña a mujer

También en el cielo nos lleva a finales del siglo XIX. Un día, la vida de Lise, de 14 años, cambia para siempre. Es la mayor de sus hermanos, la primera de su familia en ir a la escuela y está llena de esperanza y confianza en la vida. Pero cuando su madre se pone de parto, rápidamente parece que algo va mal. A medida que cae la noche y avanza el parto, Lise empieza a comprender que pronto podría terminar convirtiéndose en la mujer de la casa.

La idea de mostrarnos como una joven, al borde de un futuro brillante, ve como sus aspiraciones cambian cuando su madre atraviesa un parto traumático, resulta cuanto menos impresionante al verse reforzada por toques de imaginería apocalíptica y un punto onírico que contrasta bellamente con la ambientación de finales del siglo XIX.

La primera mitad de También en el cielo sienta las bases de lo que será un debate abierto sobre los roles que se espera que desempeñen las mujeres en la vida y, sorprendentemente, aunque está ambientada en el siglo XIX, el guion se puede trasladar fácilmente a nuestro tiempo. Las malas decisiones de la madre son consecuencia del miedo, pero también de la ignorancia, viviendo en un entorno de agricultores sin educación con recursos para tener una buena vida, pero con demasiadas supersticiones como para recurrir a ellos.

Lindeburg hace que estas ideas sobre los roles de la mujer surjan de forma natural en las conversaciones familiares, y con su madre esperando dar a luz en cualquier momento, vemos al padre de Lise poco animado por los planes de su hija, dado que no ve con buenos ojos que deje su vida en la granja para ir a la escuela, planteando la pregunta clave: ¿Por qué una mujer debería abandonar las labores del hogar para recibir una educación? Una pregunta a la que Lise no para de intentar dar respuesta, y sobre todo conseguir que sus aspiraciones no caigan en saco roto, y se hundan sus expectativas por un futuro fuera de la granja familiar.

Un presente devastador que marca el futuro

El tema del rol de la mujer no es el único que se trata en la película, pues también tiene cabida el papel de la religión en la medicina, y es que el conflicto entre la fe y la ciencia es algo que se ha tratado en múltiples películas de época, pero aquí sirve para fortalecer los argumentos sobre la importancia de adaptarse a los tiempos y aceptar lo que el ser humano es capaz de lograr con años de estudio y dedicación.

Gracias a la impecable y devastadora fotografía, reforzada por un impresionante trabajo sonoro y un montaje acertado, se manifiesta la rabia contenida de cada uno de los personajes, rabia expresada incluso con los gritos de una madre que no solo lucha por sobrevivir al parto, sino que sabe que de ese parto depende también el futuro de su hija mayor.

La hermosa fotografía de Marcel Zyskind captura los brillantes días de la inocente juventud pero también la fragilidad de la vida, mostrando un naturalismo crudo, mientras que la cámara en mano apenas puede seguir el ritmo de Lise y sus hermanos y primos cuando juegan o están inquietos por la noche en la que todo puede cambiar.

Una joven prometedora tanto dentro como fuera de la película

Lise es interpretada por Flora Ofelia Hofmann Lindahl, y desde el primer instante sabemos que la joven actriz, a quien conocíamos de la serie Que viene el lobo, nos va a llevar de la mano en este viaje de sueños frustrados y premoniciones apocalípticas. Flora Ofelia despierta empatía con su interpretación, sobre todo cuando la vemos dudar de sus motivaciones y, especialmente, de si misma, capaz de irradiar una energía contagiosa, y reflejando el cambio de estado anímico acorde se agotan sus fuerzas por luchar por su futuro. Cuando comienza a darse cuenta de que sus seres queridos están dispuestos a dejar morir a alguien en nombre de la religión, comienza a dudar de todo lo que le han enseñado.

En general las actuaciones son magníficas, no solo de Lindahl, destacando también Ida Cæcilie Rasmussen, con algunas escenas exigentes y una gran fuerza en pantalla, dando vida a esa madre que nos recuerda a todos la importancia de mostrarles nuestro amor a nuestros seres queridos mientras podamos.

También en el cielo es un drama histórico bellamente filmado, una historia devastadora con una excelente puesta en escena y una sobresaliente interpretación de su joven protagonista, a través de la cual se nos muestra una realidad que por desgracia sigue estando muy presente.


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También en el cielo

7

Puntuación

7.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

Un comentario en «Crítica de ‘También en el cielo‘: Drama histórico bellamente filmado»

  • el 28 diciembre, 2022 a las 19:05
    Enlace permanente

    Impresionantes. Sobre el Fondo: La historia o relato de lo que ha sido y es la vida Humana sin Ciencia, sin Servicios Públicos de Salud, sin Información sanitaria, sin Educación para la Salud.
    Sobre la Forma: la Imagen como de pintura. El ritmo y sus cambios. La «verdad» de las jóvenes actrices y actorcillos. La dureza humana del entorna rural…
    La distribución de roles sexuales y una humilde y brillante lección ante los «juegos intelectuales» de Ley Trans y ante el Liberalismo sanitario…

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