Crítica de ‘Dúo’: La danza que nos une y que nos separa

Las críticas de Daniel Farriol:
Dúo

Dúo es un drama-poema español escrito y dirigido por Meritxell Colell (Con el viento, La ciutat a la vora). La historia nos sitúa en el Norte de Argentina, donde dos bailarines que son también pareja sentimental, emprenden una gira por la cordillera de los Andes en un intento de salvar la relación aferrándose a una promesa: «no dejaré de querer lo que queda de ti». Está protagonizada por Mónica García (Con el viento) y Gonzalo Cunill (Escenario 0, Armugán. El último acabador). La película se presentó en la Sección Zonazine del Festival de Málaga 2022. Se ha estrenado en salas comerciales españolas de la mano de la distribuidora de cine independiente Atalante Cinema el día 9 de Septiembre de 2022.

Dos películas que tienen el nexo de la danza

Tras la estupenda Con el viento (2018), la directora catalana Meritxell Colell propone en Dúo un nuevo trabajo que desafía las fronteras de la ficción con incursiones expresivas más propias del documental o del cine experimental. Dúo es un retrato complejo y abstracto sobre el desamor que aborda los habituales conflictos en una pareja desde una perspectiva introspectiva que hace hincapié en lo puramente emocional por encima de lo narrativo. La danza de la vida que nos une y que nos separa.

Mónica (Mónica García) y Colate (Gonzalo Cunill) son una pareja de bailarines y coreógrafos profesionales que deciden retomar un espectáculo de danza en pareja para realizar una gira a través de la cordillera de los Andes. En realidad, dicho viaje es una excusa que se autoimponen para salvar una relación que se tambalea irremediablemente y a la que no saben como ponerle fin sin padecer el dolor de la inevitable caída. La pareja llevará su dúo artístico por diversos lugares, recorriendo la frontera entre Argentina, Chile y Bolivia, para finalmente encontrar en las montañas silenciosas y sus gentes, una paz que les devuelve al origen, a los recuerdos familiares y a la necesidad de reemprender un camino en solitario que aparece angosto ante sus ojos.

Se podría decir que Con el viento y Dúo forman un díptico poético sobre el personaje de Mónica (ambas están protagonizadas por la misma actriz) pero, más que una continuación al uso, deberían verse como películas complementarias que se enriquecen la una a la otra viéndolas de manera independiente. Si la primera versaba sobre los vínculos familiares con un enfoque femenino en esta segunda se centra en los vínculos afectivos de una pareja y también entre el individuo y la naturaleza que le rodea. Todo ello utilizando en ambos casos la danza como vehículo físico para transmitir las emociones ocultas.

Una road movie sensitiva

En Dúo, Colell, aborda los conflictos de pareja enmarcándolos en un entorno exótico y casi onírico que conecta la danza/ficción con el espacio/realidad. De ese modo, durante el viaje físico y emocional que realizan los dos bailarines a través de Los Andes, tendrán la oportunidad de ir conociendo también las tradiciones ancestrales de las comunidades Aymaras que les van acogiendo por el camino. Es una manera de compartir reflexiones sobre la existencia humana que superpone el proceso de desintegración natural de la pareja sobre un modo de vida en las montañas que también se encuentra en vías de extinción.

Aunque el planteamiento me parece sumamente interesante, la propuesta termina siendo demasiado exigente y tiene pocos asideros a los que agarrarse para seguir centrado en la historia que explica. La débil trama queda engullida por una narrativa poderosa que combina formatos, texturas y decisiones de cámara con las que se construye todo un universo propio y alternativo alrededor de esa relación sentimental que se va apagando como una llama por efecto de los susurros del viento. Sin duda, el propio rodaje debió ser una aventura en sí misma de la que se aprovecha y retroalimenta la película con escenas improvisadas en las que se reacciona frente a lo que acontece en el entorno o mediante la interacción con indígenas que no son actores y se interpretan a sí mismos.

En esa búsqueda de los orígenes como respuesta al vacío que deja cualquier ruptura, la película termina convertida en una suerte de road movie sensitiva donde el viaje exterior es también interior. Hallaremos instantes de una belleza arrebatadora apegados a lo inhóspito del paisaje, fotografiados por Sol Lopatín, mientras que otros momentos ahondarán en la confusión que nace de la desesperanza, con un ritmo aletargado y melancólico. Dúo es un filme hipnótico que puede agotar por su distorsión/dispersión argumental, pero seguro que si le damos una oportunidad nos llevaremos en la retina esa gestualidad carnal que otorgan los cuerpos en movimiento para escenificar a través de la danza el doloroso ocaso de una relación.


¿Qué te ha parecido la película?

Dúo

6.8

Puntuación

6.8/10

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