70 SSIFF. Sección Oficial. Crítica de ‘Resten af livet (Forever)‘: Gestionando el duelo

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en el 70 Festival de San Sebastián:
Resten af livet (Forever)

Hay acontecimientos vitales ante los que es imposible estar preparado, de todos ellos, la pérdida de un ser querido me parece uno de los más paradigmáticos, especialmente cuando se altera el orden natural de las cosas, es decir, cuando no son los hijos los que ven irse a sus padres sino estos los que pierden a un hijo. No es de extrañar que el cine se haya aproximado a este tema en multitud de ocasiones, citar títulos como La habitación del hijo (Nanni Moretti, 2001), El mejor (Shana Feste, 2009), Los secretos del corazón (John Cameron Mitchell, 2010) o En el nombre de mi hija (Vincent Garenq, 2016) sirve para evocar tan solo algunos de los títulos más recientes.

El danés Frelle Petersen presenta a competición en la sección oficial del Festival de San Sebastián su tercer largometraje, Resten af livet, que se distribuirá con el título internacional de Forever. En ella se ocupa de una familia danesa de clase media, la compuesta por el matrimonio formado por Egon y Maren y sus dos hijos ya treintañeros, Tobías y Lily. Todos tienen un profundo sentido del vínculo familiar y se reúnen en torno a los cumpleaños de cada uno de los cuatro para repetir un ritual de canciones, regalos, y evocación de recuerdos felices en torno a la mesa del desayuno. Cuando la vida de Tobías les es arrebatada, Egon (Ole Sørensen) , Maren (Mette Munk Plum) y Lily (Jette Søndergaard) habrán de luchar contra la devastadora pérdida con los débiles recursos emocionales que cada uno es capaz de sacar de sí mismo.

Petersen filma una película de cocción lenta, con una reposada presentación de los personajes en la que se detiene a mostrar con detalle el valor de cada recuerdo, de cada objeto y de cada una de las tradiciones de la familia. Tras un primer acto de carácter costumbrista y tono relativamente desenfadado, Petersen entra de lleno en el drama, pero el fallecimiento de Tobías es introducido con tanta sutileza que el espectador que no haya leído la sinopsis de la película puede tardar en enterarse de lo que ha pasado. A partir de aquí, se instaura el dolor en la familia, lo cual, trasciende en el tono de una película en la que priman los silencios, las miradas ausentes y la búsqueda recurrente de la soledad.

Pero el verdadero valor de Resten af livet es que no se queda en un retrato más o menos hondo del dolor y la tristeza, el interés de Petersen (que es además el guionista del film) es realizar un pormenorizado ensayo de las diferentes gestiones del duelo que hacen los tres personajes protagonistas. Cada uno tiene su propia necesidad emocional, cada uno tenía un vínculo diferente con el desaparecido y cada uno encuentra una distinta forma de expresar emociones y sentimientos, de digerir la ausencia y de abordar las cuestiones prácticas como vaciar los armarios y la habitación, dar de baja al fallecido de los clubes o instituciones a los que perteneciera y, al mismo tiempo, continuar con la vida cotidiana.

Mientras Egon se aferra a las fotografías y a los objetos materiales y habla con su hijo a través de ellos, Maren prefiere tomar distancia de todo y sumergirse en el silencio. Lily deberá continuar con su vida, con una nueva perspectiva de su búsqueda de la maternidad junto a su marido y tratando de no bloquearse durante su trabajo como educadora en un centro de personas con síndrome de Down. Ninguno de los tres estaba preparado para vivir algo así y cada uno a su manera naufraga en la búsqueda de consuelo y de una forma de salir adelante. No hay soluciones ni remedios, pero el film navega con sutileza por las diferentes etapas del duelo hasta el establecimiento de un nuevo orden vital y emocional en cada uno de ellos.

Petersen filma con delicadeza, deteniéndose en los detalles físicos y en los objetos y apoyándose en los rostros de sus tres magníficos intérpretes en los que prima la contención de las emociones en la más pura tradición nórdica frente a la exteriorización de un dolor desgarrado y gritón más propio, por ejemplo, del carácter latino. Resten af livet es un film honesto en su planteamiento, austero en su desarrollo y reposado en sus conclusiones. En ningún momento trata de aleccionar y, sin embargo, resulta en una sentida lección vital sobre cómo se puede salir adelante.

Resten af livet (Forever)

7

Puntuación

7.0/10

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