Crítica de ‘El apagón (Radioflash)’: Un survival con pocas luces

Las críticas de Daniel Farriol:
El apagón (Radioflash)

El apagón (Radioflash) es un thriller de supervivencia estadounidense dirigido por Ben McPherson que también coescribe el guion junto a Matt Redhawk. La historia nos sitúa en un futuro cercano en el que un ataque nuclear ha provocado un pulso electromagnético que ha cortado la energía eléctrica, el agua y las comunicaciones en todo el oeste de los Estados Unidos. Un padre y su hija emprenden un viaje desesperado por carretera en busca de refugio que les mantenga alejados de una civilización que parece haber enloquecido. Está protagonizada por Brighton Sharbino (The Walking Dead, Empezar de nuevo), Dominic Monaghan (Moonhaven, Animal de compañía), Will Patton (Outer Range, Sweet Thing), Fionnula Flanagan (La piel del tambor, Supervized), Miles Anderson, Michael Filipowich, Arden Myrin y Sean Cook. La película puede verse en España en Amazon Prime Video desde el día 13 de Julio de 2022.

Un mundo sin electricidad ni comunicaciones

El apagón (Radioflash) es un película de Serie B que se inicia con una prometedora e intensa escena ambientada en una escape room donde una joven, Reese (Brighton Sharbino), debe encontrar la salida a una claustrofóbica habitación llena de teléfonos de dial giratorio que se va llenando rápidamente de agua. La chica demuestra su ingenio y logra salir indemne justo a tiempo, aunque luego vemos que se trataba de un juego de realidad virtual. Primera trampa de guion. Esa escena tiene poco que ver con lo que vendrá después, más allá de descubrirnos la capacidad de superviviencia de la chica en situaciones de estrés o sus conocimientos tecnológicos. Eso sí, la presencia de tantos teléfonos antiguos puede sonar a guiño o chiste, ya que podríamos catalogarla como una «llamada» de atención a un planeta a punto de colapsar que podría conducirnos a una era de descivilización.

El resto de la película se divide en dos grandes bloques que parecen pertenecer a historias distintas. En la primera mitad, la más interesante, se produce un pulso electromagnético (PEM) que deja medio mundo sin electricidad, comunicaciones, ni gran parte de los suministros de primera necesidad. No se conoce exactamente lo qué ha sucedido ni por cuánto tiempo va a permanecer esa falla generalizada, lo único qué sabemos es que se desata el pánico entre la gente a la que vemos agolpándose en las gasolineras y supermercados, así como en sus coches en las salidas por carretera de las ciudades en busca de un lugar seguro donde vivir.

Esta parte sucede demasiado rápido y sin explicaciones, no estamos frente a una ficción tan minuciosa como era El colapso (Colectivo Les Parasites, 2019), centrándose aquí en Reese y su padre, Chris (Dominic Monaghan), que decidirán ir en busca de Frank (Will Patton), el abuelo de la primera, un tipo con teorías conspiranoicas que vive en las montañas y ya está preparado para los eventos que están sucediendo. Esa idea nos lleva a nuestra propia actualidad, no hace muchos meses algunos medios de comunicación comenzaron a infundir el miedo en la población ante la posibilidad real de que el mundo se viera afectado por un gran apagón eléctrico, así que cuando menos resulta inquietante ver algo así en pantalla y ponerse en su lugar.

Los paletos de las montañas

Durante el trayecto, padre e hija sufrirán distintos percances y se toparán con algunos indeseables que no les pondrán las cosas fáciles. Ahí entramos en un terreno bastante habitual de las distopías apocalípticas cinematográficas donde los humanos nos convertimos en nuestros mayores y más peligrosos enemigos. Aún así, durante esta parte, El apagón (Radioflash) resulta bastante entretenida y mantiene nuestra atención mientras intentamos descubrir cuál será el desarrollo de los acontecimientos. Por desgracia, a mitad de película, Ben McPherson y Matt Redhawk, deciden dar un vuelco absurdo a su guion, olvidándose del apocalipsis, del apagón y de las reivindicaciones medioambientales, para convertir esta segunda mitad del filme en un típico survival donde la chica se enfrentará a una familia de paletos que viven en las montañas y quieren utilizarla como carnaza procreativa.

Esa deriva argumental llena la pantalla de un buen puñado de despropósitos (las visiones que tiene la chica con un viejo que presagia las muertes resulta hasta risible) y, lo que es aún peor, no tienen un ápice de originalidad. El visionado del filme se vuelve aburrido y se pone muy cuesta arriba, tan solo se sostiene por el buenhacer de Brighton Sharbino y, especialmente, por la presencia de dos veteranos de auténtico lujo como son Will PattonFionnula Flanagan, los pobres no debieron leer el guion. El apagón (Radioflash) termina siendo un refrito impersonal que amalgama ideas de otras películas apocalípticas sin la capacidad suficiente para inquietar, emocionar o trascender en su presunto mensaje ecologista. Un desperdicio tras ese buen inicio.


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El apagón (Radioflash)

4.5

Puntuación

4.5/10

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