Crítica de ‘Way Down’: Un thriller de acción con piratas y tesoros perdidos

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
Way Down

Un pirata moderno, el tesoro escondido por el corsario Francis Drake, la inexpugnable cámara acorazada del Banco de España y la final del Mundial de Sudáfrica de 2010 son los cuatro puntos sobre los que gira la trama de este thriller de acción dirigido por Jaume Balagueró (saga Rec, Frágiles).

Rodada en inglés con un reparto internacional (Freddie Highmore, Astrid Bergès-Frisbey, José Coronado, Luis Tosar, Liam Cunningham, Sam Riley, Emilio Gutiérrez Caba y Famke Janssen), Way Down comienza en 1645, cuando el galeón español Virgen de Guadalupe naufraga a 25 millas de la costa española con un arcón en el que se puede leer Sic Parvis Magna (el lema de Drake: «la grandeza nace de las cosas pequeñas»). En 2009, unos buceadores británicos rescatan el pecio, pero las autoridades españolas de aduanas abordan su barco y la corte de La Haya entregan los restos a la Corona española. El preciado tesoro termina en la inexpugnable cámara acorazada del Banco de España… justo al lado de donde la afición española celebra las victorias de su selección en el Mundial de Sudáfrica de 2010. La película se estrena el 10 de junio de 2022 en Movistar Plus+, tras su estreno en cines el 12 de noviembre de 2021.

Robos a gran escala

Ganadora del Goya 2022 a los mejores efectos especiales, Jaume Balagueró describe la película como una «historia de golpes, bancos, infiltraciones… Puro género que ofrece mucho más: un filme de piratas, aventuras y tesoros perdidos con unos actores y un equipo técnico con el que no habría soñado nunca».

En Way Down, el Banco de España es completamente distinto a cualquier otra entidad financiera. Un banco absolutamente inexpugnable. Un banco que nadie ha podido robar, del que no hay planos, no hay datos, ni hay nadie vivo que sepa qué ingeniería faraónica se utilizó hace más de cien años para construir su cámara acorazada. Un auténtico misterio… Pero ni las leyes de Estado, ni las leyes de la física asustan a Thom Johnson (Freddie Highmore), el brillante y joven ingeniero reclutado para averiguar cómo quebrar el secreto para acceder a su interior. El objetivo es un pequeño tesoro que va a estar depositado en el banco solo diez días. Diez días para descubrir el secreto de la caja, diez días para urdir un plan, diez días para preparar el asalto, diez días para aprovecharse de un plan de fuga irrepetible, cuando la esperada final del Mundial de Fútbol de Sudáfrica reúna a cientos de miles de aficionados a las puertas del mismísimo Banco de España… Diez días para alcanzar la gloria… o para acabar en prisión.

En paralelo a La casa de papel

Rodada antes del estreno de la última temporada de La casa de papel, pero estrenada en cines cuando ya habíamos visto mil y una aventuras para robos de todo tipo en nuestro país, Way Down puede que sorprende menos a quienes hayan visto la serie de Netflix, pero aún así cumple como película de robos y aventuras.

Lo que llamó la atención de La casa de papel, por tener una referencia cercana a lo que vemos en esta película, es que, a diferencia de la mayoría de las películas policíacas, la atención se centra especialmente en el modo de llevarse a cabo los robos, y no especialmente en la posterior persecución para detenerlos. Obviamente, necesitamos algún tipo de justificación para que empaticemos con los protagonistas, en este caso los ladrones, y para que seamos partícipes del robo mientras animamos para que no sean cazados.

Con esa misma premisa, Way Down busca que empaticemos con el conjunto de ladrones al dar por sentado que las monedas les pertenecen, aunque también ayuda que los responsables del banco bien podrían aparecer como villanos sin escrúpulos en cualquier otra película. Lástima que no se desarrollen en exceso los personajes (claramente, en una serie hay más tiempo para que nos pongamos de su lado) y cueste mucho más sentir que hacen lo correcto y que deseemos que sus planes les salgan bien.

Un reparto variado para reclamo internacional

Cuando se busca que una película traspase nuestras fronteras, normalmente se hace con un reparto que sirva de reclamo en todo el mundo, y en esta ocasión los dos protagonistas principales son el inglés Freddie Highmore y el irlandés Liam Cunningham. A ellos se une otro inglés de renombre, Sam Riley, pero no se queda atrás el reparto patrio para demostrar que esta era una apuesta muy potente para llenar las salas y que se siguiera hablando de ella incluso tras su paso por las televisiones, contando con el siempre perfecto Luis Tosar y la actriz franco-española Àstrid Bergès-Frisbey, entre otros.

A nivel de reclamo logran su objetivo, pues tienen personajes para que los espectadores españoles, franceses, británicos, alemanes e irlandeses, entre otros, tengan rostros conocidos, pero realmente en su conjunto todos son actores de talla mundial y reconocidos por cualquier amante del séptimo arte. Además, siempre es más llamativa una película cuanto más internacional sea, aunque el problema que se nota es la ausencia de motivos para esta internacionalidad, no tanto a nivel de reclamo publicitario sino de historia, pues aparentemente buscarían crear la sensación de haber seleccionado al mejor grupo de expertos a nivel mundial en su materia pero no lo dejan claro en ningún momento.

Espectacularidad por encima de veracidad

Más allá de ese agujero de guion en el que no nos aclaran este detalle, no podemos negar que el género de películas de robos a gran escala no siempre destaca por su veracidad, y suele buscarse la mayor espectacularidad posible, contando historias increíbles sobre robos increíbles, pero a veces necesitamos algunas bases sólidas para dejarnos llevar por la espiral de locura en la que pueden derivar las situaciones, y aquí más de una vez nos preguntamos los motivos de sus reacciones, como por ejemplo la simple contratación de este brillante ingeniero que parece tener claro que no hará ciertas cosas por integridad, pero luego se une a este loco plan de robo.

Pero donde no podemos quejarnos es en la base de este género, y el director Jaume Balagueró sabe exprimir al máximo algunas de las situaciones más increíbles que tendrán lugar en este robo, dotando a la película de ese valor añadido de impecable puesta en escena, rodaje de escenas con una calidad por encima de la media en este género, y espectacularidad en la forma de llevarlas a cabo, algunas veces incluso rozando la exageración, pero siendo lo que deseamos ver los fans de este género.

Way Down es una película de atracos que destaca por encima de la media, con una clara proyección internacional sin necesidad de llevarnos por un viaje a lo largo y ancho del mundo, en la que, a pesar del nivel de exageración de algunas escenas, no podemos negar han puesto todo lo que estaba en su mano para que el espectador disfrute. Lástima llegue cuando La casa de papel ha puesto el listón tan alto.


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Way Down

6.5

Puntuación

6.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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