sábado, junio 22, 2024

Crítica de ‘Fantasías de un escritor’: La erótica de la palabra

Las críticas de Daniel Farriol:
Fantasías de un escritor

Fantasías de un escritor (Tromperie / Deception) es un drama francés dirigido por Arnaud Desplechin (Roubaix, une lumière, Los fantasmas de Ismael) que también coescribe el guion junto a Julie Peyr (Gaspard va a la boda, Clara y Claire), adaptando la novela autobiográfica de Philip Roth (Pastoral Americana, La mancha humana). La historia sigue las conversaciones que mantiene un escritor americano viviendo en el exilio en Londres con su amante británica que acude regularmente a su oficina. Está protagonizada por Denis Podalydès (El mundo de ayer, Los amores de Anaïs), Léa Seydoux (Crimes of the Future, Sin tiempo para morir), Emmanuelle Devos (Quiero hablar sobre Duras, Perfumes), Miglen Mirtchev, Anouk Grinberg, Ian Turiak, Madalina Constantin y Gennadiy Fomin. La película se ha estrenado en España de la mano de VerCine el día 3 de Junio de 2022.

El engaño del yo

«Engaño» (1990) nunca ha sido una de las novelas más valoradas de Philip Roth, célebre autor judío de Nueva Jersey conocido especialmente por su «trilogía americana». En la trilogía desentraña la decadencia del sueño americano con un claro trasfondo de desencantada sátira política que le llevó a alzarse con el Premio Pulitzer en 1998 por «Pastoral Americana». Esa novela tuvo también una adaptación cinematográfica, como muchas otras de sus obras, dirigida por el actor Ewan McGregor, sin demasiado aceptación por parte de la crítica. Y es que Roth es un autor complejo y controvertido, muy difícil de adaptar a la gran pantalla. Más aún lo es «Engaño», una novela autobiográfica contada exclusivamente mediante diálogos a través de la relación que mantuvo el escritor con las diversas mujeres que fueron importantes a lo largo de su vida.

En Fantasías de un escritor el director francés Arnaud Desplechin apuesta por dar continuidad al discurso metalingüístico de la novela que extiende incluso a su trabajo como cineasta y a la propia personalidad de sus protagonistas. Es algo que queda reflejado en el guiño que hace Léa Seydoux en uno de los diálogos de la película al hacer referencia a cuando ella llevaba el pelo teñido de azul en su juventud, es decir, en la película que marcó para siempre su carrera, La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013). No es un detalle menor que debe pasarnos desapercibido, el eje sobre el que gira la película es precisamente la fabulación del yo, la literatura o el cine como formas de expresión vitales donde se confunden ficción y realidad en la vida de los autores.

Ficción vs. Fantasía

Fantasías de un escritor es una película difícil, no nos vamos a engañar, cuesta adentrarse en una narrativa fragmentada y episódica que relata sin continuidad aparente la apasionada relación entre un escritor americano y su musa, una británica insatisfecha en su matrimonio. En la oficina donde trabaja el primero llevan a cabo encuentros sexuales que les redimen de sus vidas incompletas y que son el preludio para largas conversaciones alrededor del deseo sexual, el matrimonio, el autoconocimiento o la religión, moviéndose con desparpajo desconcertante entre la pura solemnidad y la ironía más irreverente. Estamos, pues, ante una película discursiva que requiere del esfuerzo del espectador por mantener la atención en todo lo que se dice, pero cuyo discurso cobra especial sentido en la parte final, durante el último capítulo antes del epílogo en que la esposa del escritor lo confronta para hablar de sus presuntas infidelidades expuestas en un cuadernillo de notas.

Ahí se ponen sobre la mesa las claves de este relato autobiográfico de Philip Roth (el personaje del escritor protagonista también se llama Philip) donde se defiende de las acusaciones de la esposa manifestando, «Si escribo ficción, creen que es autobiografía. Si escribo autobiografía, creen que es ficción. (…) Así que decidan ellos la naturaleza de lo que escribo.». Por la traducción del título al castellano Fantasías de un escritor podría entenderse que todo forma parte de la imaginación del escritor, pero en realidad no es así. El verdadero «Engaño» original de todo artista, ya sea en la literatura o el cine, consiste precisamente en desdibujar las líneas que separan lo real de lo imaginario, hacer que los demás nunca sepan con absoluta certeza qué parte pertenece al autor y qué parte a los personajes que ha creado. ¿Se trata de imponer la experiencia a la escritura o es al revés? Por eso nos resulta tan fascinante el indescifrable algoritmo de la creación artística que, además, se convierte en una experiencia personal e intransferible al incorporar la variable de la percepción del lector/espectador que se confronta a la obra a través de sus propias vivencias vitales.

Palabras y piel

Fantasías de un escritor está explicada en 11 capítulos y 1 epílogo que resumen la relación de un escritor americano (Denis Podalydès) en su exilio londinense y a través de las distintas estaciones del año, con su amante británica (Léa Seydoux), así como la relación intermitente que mantiene a distancia con su ex mujer (Emmanuelle Devos) que se encuentra tratándose de un cáncer en una clínica de Nueva York. Esas dos narrativas principales son interrumpidas por breves capítulos sobre una amante checa, un cineasta loco, una ex alumna universitaria con la que mantuvo relaciones siendo su profesor, la esposa engañada del escritor o una escena surrealista de un juicio ante una audiencia feminista.

La película es pedante y confusa, pero también subyugante siempre que aparece Léa Seydoux o cuando el cineasta Arnaud Desplechin apuesta por la verdad desnuda en tiernas conversaciones en planos cortos del escritor con Rosalie o en escenas conceptualmente brillantes como la que acontece en Praga con los actores superpuestos frente a unas imágenes de archivo que conectan el pasado histórico con el de los personajes. El momento más autocomplaciente de Roth es la novena secuencia llamada «El proceso» que toma prestado un título kafkiano para defenderse de manera histriónica sobre las acusaciones que sufrió en la vida real de misoginia. Todo forma parte de este cínico tratado literario de espíritu onanista que podría entenderse como la particular versión de Roth de lo que proponía el de Fellini. El protagonista, Denis Podalydès, se muestra entonces tan errático como su personaje, a veces brillante y a veces pasado de rosca, encantador y odioso al mismo tiempo.

La erótica de la palabra se transforma en una erótica carnal de morbosa acepción por la presencia sugerente y siempre sensual de Seydoux, pero no esperes encontrarte aquí la recreación de las fantasías sexuales de un escritor de mediana edad, algo que deja bien a las claras su frase «hablar y escuchar son actividades eróticas». Fantasías de un escritor es un filme atrayente y, a veces, apasionante, pero de esencia esquiva y minoritaria, que probablemente encontrará su público entre los seguidores de los libros de Roth o del cine francés más intelectualizado.


¿Qué te ha parecido la película?

Fantasías de un escritor

6.4

Puntuación

6.4/10

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