Crítica de ‘Elvis’: El frenesí y la ansiedad

Las críticas de Daniel Farriol:
Elvis

Elvis es un biopic australiano sobre la figura del Rey del Rock and Roll, dirigido por Baz Luhrmann (Moulin Rouge, El Gran Gatsby) que también coescribe el guion junto a Jeremy Doner (The Killing, Daños y perjuicios), Sam Bromell (The Get Down) y Craig Pearce (Pistol, Will). La película explora durante más de 20 años la vida y la carrera musical de Elvis Presley a través del prisma de su complicada relación con el Coronel Tom Parker, su controvertido manager durante todo ese tiempo. Está protagonizada por Austin Butler (Masters of the Air, Dude), Tom Hanks (Pinocho, Finch), Olivia DeJonge (Undertow, La visita), Richard Roxburgh (Fires, Buscando a Grace), David Wenham (Carta al Rey, Force of Destiny), Kodi Smit-McPhee (El poder del perro, 2067), Dacre Montgomery y Luke Bracey. La película se ha estrenado en cines de la mano de Warner Bros Spain el día 24 de Junio de 2022.

Un biopic con un nuevo punto de vista

La película Elvis es una revisión completa de la vida y carrera de Elvis Aaron Presley (Austin Butler), aquel jovenzuelo con tupé nacido en Mississippi que revolucionó la escena musical de los años 50, 60 y 70 con sus provocativos movimientos de cadera en el escenario y la innovadora fusión del country tradicional con el rhythm and blues que hasta entonces estaba asociado exclusivamente a la comunidad negra. Fue un pionero y un icono cuya música ha trascendido épocas y generaciones hasta nuestros días y es que como vuelve a demostrar Baz Luhrmann: «¡Elvis está vivo!».

Hollywood ha encontrado un filón con los biopics sobre estrellas del rock y en los últimos años ya le había tocado el turno a Freddie Mercury (Bohemian Rhapsody, Bryan Singer y Dexter Fletcher, 2018) o Elton John (Rocketman, Dexter Fletcher, 2019). Todas estas historias tienen un componente épico y shakespeariano en la representación del éxito mediante el auge y posterior caída que alberga una redención final gracias al legado artístico que dejan tras de sí. Y, efectivamente, algo de esa estructura típica está también presente en la biografía que hace Luhrmann del Rey del Rock and Roll, pero con una diferencia sustancial en el punto de vista al estar contada a través de los ojos del Coronel Tom Parker (Tom Hanks), su manager, un hombre tan poco confiable como controvertido.

Las versiones de Luhrmann y del Coronel Parker

Elvis se inicia con la voz en off de Hanks relatando cómo descubrió a un joven cantante sureño inseguro de sí mismo ante una de sus primeras actuaciones con público y cómo unos minutos después había provocado los grititos orgásmicos del público femenino que asistía al show. El Coronel Parker se convertiría a partir de entonces en la persona que llevaría a Presley a lo más alto del estrellato musical a costa de convertirlo en un rentable producto de marketing del que él se llevaría hasta un 50 % de los royalties al final de la carrera del cantante. Era un hombre enigmático que se hacía pasar por norteamericano, pero que años más tarde se sabría que era un inmigrante ilegal nacido en los Países Bajos, su nombre real era Andreas Cornelis van Kuijk.

Es por eso que el punto de vista de la película cobra vital importancia. Parker podría considerarse como «el malo» de la historia, la persona que se benefició del talento de Elvis y que coartó con sus decisiones empresariales muchos de los anhelos que tenía el cantante como, por ejemplo, hacer una gira de conciertos mundial. El narrador se exculpa a sí mismo, nos oculta información importante al público, y se nos presenta como alguien honesto que siempre trabajó para conseguir los mejores contratos en el desarrollo de la carrera artística de su estrella tutelada.

Sin embargo, a través de las imágenes Luhrmann nos cuenta otra historia. Una que funciona por contraste con la del manager, para presentarnos a un Elvis vulnerable y maleable, una víctima de su propia fama que fue vampirizado por gran parte del entorno más cercano, incluido su propio padre, hasta conducirle sin remedio a una etapa autodestructiva en la que se convirtió en un adicto a las pastillas tranquilizantes. En manos de los espectadores quedará decidir qué versión es la más fidedigna, algo que nos hace reflexionar sobre lo sesgada que resulta siempre cualquier biografía que pueda hacerse de un personaje público.

Elvis, un héroe americano

El Coronel Parker se autodefine en la película en tono jocoso como un farsante, un charlatán de barraca de feria cuya nueva atracción es Elvis. Y, en parte, tiene razón en definir el mundo del espectáculo como una farsa. Cualquier forma de éxito conlleva un estudio de marketing detrás, una reformulación de las aptitudes de un artista ante las necesidades del público mayoritario, algo que puede aplicarse a cualquier expresión artística, el cine también, donde el mainstream acaba devorando en muchas ocasiones a la independencia creativa que precisamente diferenciaba de inicio a ese artista.

En la época que le tocó vivir a Elvis estuvo sometido a un estricto control moralista en todas sus acciones (los movimientos de cadera en el escenario se veían como una sexualización casi demoníaca que estuvo a punto de llevarle a la cárcel). La integración de la música negra dentro de su repertorio también se veía como un desafío a las leyes segregacionistas que predominaban en el convulso panorama político (en el filme aparecen reseñados los asesinatos a Martin Luther King o Kennedy).

El director Baz Luhrmann, como buen feriante, no se limita a mostrarnos a un icono de la música e, igual que juega con nuestras expectativas ocultando el rostro de Elvis durante las primeras escenas, se sirve luego de un imaginario grandilocuente para convertirlo en el verdadero héroe americano en su lucha contra las injusticias sociales. Por eso no es baladí la referencia que se hace a los cómics de «Capitán Marvel Jr.» que apasionaban al músico de pequeño, Elvis es también aquí un superhéroe cada vez que se sube al escenario cuyo superpoder es hacer feliz a los demás, un rebelde con causa que cambió la mentalidad de la sociedad estadounidense.

Elvis‘ es un espectáculo para vista y oídos de 159 gloriosos minutos

Elvis es finalmente un filme apabullante, excesivo, febril, asombroso. Los primeros 20-30 minutos te dejan sin respiración con un despliegue inconmensurable de viejos trucos que Luhrmann ya había utilizado en anteriores trabajos, en especial, Moulin Rouge (2001). Rodada nuevamente con un esplendoroso Panavision anamórfico la pantalla se nutre de un montaje frenético o diversos focos de atención mediante el uso de una split screen fragmentada en tamaños y formas geométricas diversas. Todo ello bajo un carrusel musical que fusiona lo nuevo con lo clásico en un derroche de imaginación solo al alcance de los grandes.

Tras ese inicio avasallador es normal que luego se sienta un ligero bajón cuando la película debe acometer una historia «convencional» de ascenso a la fama, pero si nos fijamos en los detalles antes citados veremos que este biopic resulta mucho más atípico de lo que aparenta y que hay muchas cosas que rascar bajo su apariencia de artificio. Son 159 minutos de purpurina y oro que no pesan, todo lo contrario. Las imágenes de la actuación final de un Elvis obeso que ya casi no podía sostenerse en pie interpretando la inolvidable melodía del «Unchained Melody», ponen los pelos de punta y son un emotivo broche final para la película.

Y al frente de todo este bestial espectáculo que aúna la frivolidad de Las Vegas con el glamour del Hollywood clásico, nos encontramos con un sorprendente Austin Butler mutando en un Elvis al que no se limita en imitar. El actor, poco conocido hasta la fecha, encuentra un espacio intermedio donde poder reverenciar la figura del artista sin caer en el cliché, afrontando con igual acierto el frenesí de sus movimientos espasmódicos encima del escenario como cuando debe reflejar la ansiedad emocional que le carcomía por dentro al bajarse del mismo. No hay que olvidarse de la réplica que le otorga el gran Tom Hanks, ayudado aquí por un admirable trabajo de maquillaje, en un papel moralmente ambiguo y antipático que vuelve a bordar como hace siempre. Elvis es un espectáculo para vista y oídos que requiere ser visto en pantalla grande, no te lo pierdas.


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Elvis

8.5

Puntuación

8.5/10

16 comentarios en «Crítica de ‘Elvis’: El frenesí y la ansiedad»

      • el 27 junio, 2022 a las 23:30
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        Si los Oscar fueran ya, está claro que Butler, Hanks, el montaje, la dirección, etc, tendrían nominación, habrá que ver que sucede después de tantos meses. Gracias por leernos en ‘No es cine todo lo que reluce’.

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    • el 27 junio, 2022 a las 23:28
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      Más que un biopic al uso. Me alegro que te haya gustado tanto. Gracias por visitar y comentar en ‘No es cine todo lo que reluce’

      Respuesta
    • el 27 junio, 2022 a las 23:31
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      Me alegro que te haya gustado tanto. Gracias por leernos y comentar en ‘No es cine todo lo que reluce’.

      Respuesta
    • el 27 junio, 2022 a las 23:35
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      El principio es brutal, te deja pegado a la butaca mientras intentas procesar toda la información de pantalla que pasa a toda pastilla. Gracias por leernos y comentar en ‘No es cine todo lo que reluce’.

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  • el 30 junio, 2022 a las 11:17
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    Para mi una película con un metraje demasiado largo que al final se hace casi infumable.el papel de Elvis es excelente un gran actor.pero la película se deja en el tintero importantes momentos,como su fichaje por s un récords,su vida en un autobús al principio de su carrera y es lamentable que su muerte pase desapercibida solo unas fotos de un suceso que conmocionó el mundo.el film saca poco partido a la vida de Elvis , por fin que se hace una película del rey creo que le han sacado poco partido.

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    • el 30 junio, 2022 a las 18:28
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      Tal y como comento en la crítica el filme no pretende nunca ser un biopic al uso y busca otros caminos para acercarse al mito. Gracias por visitar ‘No es cine todo lo que reluce’!

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  • el 2 julio, 2022 a las 12:19
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    No es posible narrar toda la vida de Elvis en una sola oelicula. Ni creo que sea ese el objetivo de esta. Pero si nos acerca al artista y a su entorno y circunstancias sociales ( por cierto, muy especiales). Me ha encantado la pelicula. Ademas hace guiños a los fans del rock von la sparicion de algunos mitos sin decir explicitamente quienes con. Para dejar al padre un mi uri de lucimienyo diciendole a su hiva de quien se trata. Por cierto, una pregunta: me lo parecio a mi o no se llego a escuchsr ningun tema completo sin interrupcion? No ez que lo eche en falta porque no se pretende hacer una discografia completa. Es simple curiosidsd.

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    • el 2 julio, 2022 a las 20:40
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      Efectivamente, no es el objetivo que tiene Baz Luhrmann con la peli y así puede abordar otros aspectos de la época en que se desarrolla la acción. Sobre tu pregunta, no te sabría decir, la peli va a toda mecha así que es complicado detenerse 3 o 4 minutos para dejar que suene una canción entera sin interrupción, tal vez, el «Unchained Melody» del final? Aún así no se echa en falta.

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  • el 3 julio, 2022 a las 22:58
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    Para mi la mejor película que he visto sobre la vida del rey del rock, se me ha hecho corta, tanto Tom Hanks como Austin Butler se lucen y el director Baz Luhrmann ha creado una obra de arte capaz de cautivarte desde los primeros minutos. Soy un fan de Elvis de toda la vida y esta película es imprescindible para cualquier amante del rock.

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    • el 4 julio, 2022 a las 08:42
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      Me alegro de que te gustara tanto y más siendo fan de Elvis, es un espectáculo que te deja pegado a la butaca desde el principio. Tanto Butler como Hanks están de Oscar. Gracias por leernos y comentar en ‘No es cine todo lo que reluce’!!!

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  • el 15 julio, 2022 a las 00:28
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    La acabo de ver, y si bien hubo algunos momentos cautivantes, no me gustò, le falto argumento, le falto de todo, cuando una pelicula es un suceso pasa loque pasò con Maverik

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