Crítica de ‘2067’: El futuro depende de nosotros

Las críticas de Daniel Farriol:
2067
 
2067 es un drama de ciencia-ficción australiano dirigido por Seth Larney (Tombiruo, Hipsters), que también co-escribe el guion junto a Dave Paterson. Se nos plantea un futuro distópico donde el cambio climático ha provocado la necesidad de emplear oxígeno artificial para respirar. Con la humanidad al borde de la extinción, la última esperanza es un hombre que es elegido para viajar al futuro y encontrar una cura. Está protagonizada por Kodi Smit-McPhee (Déjame entrar, La carretera), Ryan Kwanten (Them, Kill Chain), Leeanna Walsman, Sana’a Shaik, Deborah Mailman, Finn Little, Aaron Glenane y Andy McPhee. La película no se ha estrenado en España en salas y nos ha llegado a través de plataformas como Movistar o Rakuten TV el día 1 de Abril de 2021.
 

Viajar al futuro como última esperanza para el presente

2067 es una curiosa película australiana de ciencia-ficción que podría encuadrarse dentro de la vertiente ecológica surgida en los años 70 con Naves Misteriosas (Douglas Trumbull, 1972) o Cuando el destino nos alcance (Richard Fleischer, 1973), entre otras. Seth Larney plantea una distopía catastrofista con un mundo al borde de la extinción. Existe una emergencia medioambiental provocada por el calentamiento global que ha hecho desaparecer toda la vegetación del planeta. Eso ha provocado que sea necesario utilizar oxígeno artificial para sobrevivir, mientras la gente está enfermando y pereciendo. La única esperanza para evitar el apocalipsis definitivo está depositada en el joven Ethan Whyte, interpretado con solvencia por Kodi Smit-McPhee. Del resto del reparto solo podemos decir que sus trabajos son bastante desiguales.
 
Chronicorp es la compañía encargada de suministrar el oxígeno artificial a la población. También ha estado trabajando en secreto en la elaboración de una máquina del tiempo. El propio padre de Ethan estaba al cargo del proyecto. Todo cambia cuando desde el año 2474 llega un enigmático mensaje: “Send Ethan Whyte (Enviad a Ethan Whyte)”. De esa forma, nuestro escéptico protagonista deberá convertirse en un viajero espacial que ponga a prueba la estabilidad de la máquina para viajar 407 años hacia adelante. El problema es que el aparato nunca se ha probado con humanos y que, además, solo hay un billete de ida. Para la vuelta se tiene que buscar la vida él solito. Al llegar al futuro, todo lo verá muy cambiado. Sin rastro de personas vivas, pero con la tierra recubierta por una espesa selva de todo tipo de vegetación, lo que sí hace presagiar la posibilidad de vida humana. Tras el descubrimiento de un esqueleto con un disparo de bala en el cráneo, la odisea de Ethan será descubrir la verdad de lo sucedido.

Ciencia-ficción resultona, pero de bajo presupuesto

Bajo esa atrayente, aunque no demasiado novedosa premisa argumental, el director australiano Seth Larney construye la base para todas sus reflexiones sobre el mundo actual. Hay un claro mensaje ecologista sobre la necesidad de cambiar nuestra relación con el entorno para que el mundo descrito en su película no se convierta en una realidad. La apuesta de 2067 se acerca, entonces, más al drama introspectivo que a la propia ciencia-ficción. Eso puede acabar frustrando las expectativas de muchos espectadores. El guion se vuelve repetitivo, carece de suficiente acción y se pierde en aspectos psicológicos poco atractivos. El drama interior del protagonista queda sobre expuesto, lastrando gran parte de las posibilidades que tenía la película. Para hacernos una idea, el propio director manifestaba en una entrevista que no le interesaba especialmente la temática de los viajes en el tiempo.
 
A nivel conceptual, 2067 está bastante bien conseguida. Los efectos visuales, la ambientación y los decorados son efectivos, ofreciendo un buen acabado técnico al producto final. No hay que olvidar que estamos ante un filme de bajo presupuesto que incluso necesitó de aportaciones económicas en la plataforma de micromecenazgos Pozible.com para salir adelante. Por eso encontraremos que el número de localizaciones está tan limitado y que gran parte de la acción sucede en el mismo escenario, ya sea en el presente o en el futuro. Larney le saca todo el partido posible gracias a su enorme experiencia forjada durante años como parte de los equipos de efectos especiales de grandes superproducciones como Matrix Reloaded y Matrix Revolutions (Lilly Wachowski y Lana Wachowski, 2003) o La guerra de las galaxias. Episodio III: La venganza de los Sith (George Lucas, 2005).
 
2067 es una película de Serie B, modesta y resultona, que plantea una intriga donde se combina la literatura Greenpunk con el heroísmo del John Connor de la saga Terminator. Por desgracia, termina quedándose a medio camino de casi todo. Le falta sentido del espectáculo y es demasiado discursiva. Se vuelve extremadamente lenta y aburrida. Aún así, los fans más acérrimos de la ciencia-ficción pueden encontrar algunos elementos que la hagan de su interés. Y yo nunca le hago ascos a un buen viaje en el tiempo.
 

¿Qué te ha parecido la película?

2067

5

Puntuación

5.0/10

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