Ciclo David Lynch: Crítica de ‘El vaquero y el francés’ (1988)

Las críticas de Daniel Farriol:
Ciclo David Lynch
El vaquero y el francés (1988)
-cortometraje-

El vaquero y el francés (The Cowboy and the Frenchman) es un cortometraje que combina wéstern y comedia surrealista que está escrito y dirigido por David Lynch como parte de una serie llamada Les français vus par (Cómo veo a los franceses). La historia nos presenta a Slim, el capataz de un rancho, que se ha quedado casi sordo a causa de dos disparos del calibre 30-06 que pasaron demasiado cerca de sus oídos cuando tenía 13 años. Un día observa bajar de las montañas a un francés llamado Pierre que trae consigo una maleta llena de cosas francesas. Está protagonizada por Harry Dean Stanton, Frederic Golchan, Jack Nance, Tracey Walter, Michael Horse, Rick Guillory, Patrick Houser y Leslie Cook. Duración: 26 minutos.

Un corto que nació como un encargo sobre la cultura francesa

Después de realizar la fascinante película Terciopelo Azul, precursora de gran parte del cine que David Lynch haría después, le llegó desde Europa una curiosa oferta para realizar el cortometraje El vaquero y el francés (The Cowboy and the Frenchman). El proyecto surgió desde la redacción de Le Figaro Magazine, el suplemento cultural del periódico parisino Le Figaro, fundado en 1978 por Louis Pauwels, que en su celebración del décimo aniversario decidió producir una serie de cortometrajes para televisión donde varios directores de cine ofrecieran su visión sobre los franceses y su cultura. En principio, Lynch desestimó la oferta al considerar que no tenía ninguna idea que encajara con lo que le pedían, sin embargo, poco tiempo después su inquieta mente comenzó a idear una surrealista historia de vaqueros y franceses que acabaría plasmando en un guion.

Su corto es el segundo capítulo de una serie de cinco historias independientes que quedaron reunidas bajo la denominación de Les Français vus par (Cómo veo a los franceses), siendo el primer cortometraje Les Gaulois de Werner Herzog y, el resto, Proust contre la déchéance de Andrzej Wajda, Pèlerinage à Agen de Luigi Comencini y Le dernier mot de Jean-Luc Godard. Con tales autores implicados resulta extraña la poca repercusión posterior que tuvieron esos cortos, en parte, debido a las características del proyecto. Hoy en día es complicado acceder a verlos, por suerte, el fragmento de Lynch fue incluido en la recopilación de cortos «The Short Films of David Lynch» editada en DVD en 2002.

Los clichés como base del humor

Si hasta ahora los trabajos cortos de David Lynch se habían centrado en la parte más oscura de su cine, con El vaquero y el francés accedemos a la cara más amable que está caracterizada por un humor de enfoque surrealista y repleta de personajes excéntricos. Es la combinación que explotaría con éxito principalmente en la serie Twin Peaks, pero que en realidad siempre fue una seña de identidad en su cine, ya que el humor estuvo presente de forma más o menos explícita desde la época de Cabeza borradora.

La trama del corto es difícil de explicar. El protagonista es Slim (Harry Dean Stanton), un hombre que se quedó casi sordo a los 13 años y es el capataz de un rancho de caballos que regenta junto a otros vaqueros. Un día contempla atónito la presencia de un francés, Pierre (Frederic Golchan), que está descendiendo por una colina vestido con traje y portando un maletín. A su vez, el rastro del desubicado visitante está siendo seguido durante días por un indio (Michael Horse). Lo que se inicia como un encuentro donde reina la incomunicación entre todos ellos acaba siendo una fiesta de celebración de la amistad.

Más que desarrollar un argumento con cierta lógica, lo que pretende Lynch es confrontar todos los tópicos posibles entre franceses y americanos. De ahí que cuando atrapan al ciudadano francés y abren su maletín (que no tiene fondo como el de Mary Poppins) encontrarán en su interior todos los clichés imaginables que definen a un buen francés, ¡desde una réplica de la Torre Eiffel hasta un plato de caracoles! Y todo ello mientras suenan los conocidos acordes de «Gaité Parisienne» de Jacques Offenbach.

¡Qué demonios!

El vaquero y el francés es un corto de 26 minutos, irregular y absurdo, donde lo más divertido es Dean Stanton pronunciando en distintos rangos tonales «What the Hell?» (¡Qué demonios!). La música tiene importancia narrativa durante todo el corto, añadiendo esa habitual atemporalidad que tanto gusta inculcar el director a sus creaciones. Aquí encontraremos unos breves interludios sesenteros en los que aparece un trío femenino al estilo de The Ronettes o The Supremes y, posteriormente, durante la fiesta nocturna se fusionará la música francesa con el country americano en un intercambio cultural que concluye con Slim portando la boina del francés y Pierre el sombrero del cowboy. Todo ello frente a la imagen de la Estatua de la Libertad que no olvidemos fue un regalo del pueblo francés para conmemorar el centenario de la Independencia de los Estados Unidos como signo de amistad entre ambas naciones.

No hay mucho más que rascar en este pasatiempo ligero creado por Lynch, ni en lo formal ni en la alargada idea que acaba perdiendo su gracia con el paso de los minutos. Como curiosidades finales podemos destacar detalles que conectan el corto con la obra posterior del cineasta. Tenemos la sordera del protagonista que sería recuperada como idea cómica para el personaje del agente del FBI Gordon Cole que interpretaría el propio Lynch en Twin Peaks (la enfermedad o minusvalía nuevamente presente en su trabajo). Por otro lado, el retrato rural de la vida tranquila en los ranchos nos remite a la delicada Una historia verdadera. Y, finalmente, no podemos olvidar que el icono del cowboy serviría para ilustrar una hilarante y enigmática secuencia en Mullholland Drive.


¿Qué te ha parecido el cortometraje?

El vaquero y el francés

6.8

Puntuación

6.8/10

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