Crítica de ‘Chloe’: Identidades oblicuas

Las críticas de Daniel Farriol:
Chloe

Chloe es una miniserie británica creada por Alice Seabright (Sex Education) que a modo de thriller psicológico explora la dependencia a la imagen reflejada en nuestra redes sociales y busca el origen de la toxicidad en las relaciones obsesivas. La propia Seabright dirige junto a Amanda Boyle (Kursk, Cast Offs) y escribe junto a Poppy Cogan (The Fold) y Kayleigh Llewellyn (In My Skin, Casualty).

La historia sigue a Becky Green, una chica que vive obsesionada con su amiga de la infancia Chloe Fairbourne, de la que sigue su vida perfecta con su amigos perfectos en las redes sociales hasta que la chica muere trágicamente. Becky, en cambio, tiene hasta entonces una vida solitaria mientras cuida de su madre enferma de demencia. Aunque llevaba años sin tener contacto con Chloe, ella fue la última persona a la que llamó dos veces antes de suicidarse, por lo que decide investigar qué le pasó creándose una identidad falsa bajo el nombre de Sasha, con la que poder relacionarse con el grupo más íntimo de su vieja amiga.

Está protagonizada por Erin Doherty (The Crown, Firebrand), Billy Howle (Infinite Storm, La serpiente), Jack Farthing, Pippa Bennett-Warner, Poppy Gilbert, Brandon Micheal Hall, Akshay Khanna y Lisa Palfrey. La serie se ha estrenado en España en Amazon Prime Video el día 24 de Junio de 2022.

Un thriller desafiante

Chloe es un inteligente thriller psicológico cocinado a fuego lento que contiene diversas capas de atención narrativas, apostando más por el absorbente estudio de su personaje central que por crear una intriga de investigación al uso. La trama tiene como protagonista a Becky Green (Erin Doherty), una chica solitaria y de clase social humilde que cuida de su madre que padece demencia precoz. Vive obsesionada siguiendo las redes sociales de Chloe Fairbourne (Poppy Gilbert), quién fuera su mejor amiga de la infancia y que ahora parece tener una vida de lujos absolutamente perfecta junto a su pareja y su grupo de amigos. Es un inicio donde la serie parece querer reflexionar sobre la cultura discriminadora del like y la tóxica dependencia emocional que albergamos hacia las redes sociales de los otros. Pero no es (solo) eso.

Una mañana cualquiera descubre que Chloe ha muerto, al parecer, se ha suicidado. La vida perfecta de su amiga no era tal. Hacía muchos años que habían perdido el contacto, pero poco después Becky descubre que la llamada perdida de un número desconocido que había recibido de madrugada pertenecía a Chloe y que ella fue a la última persona que llamó antes de tirarse por un acantilado. ¿Qué querría decirle? Esa pregunta le obsesionará hasta tal punto que decidirá dejar su triste vida aparcada para inventarse una nueva identidad, Sasha (nombre de su hermana fallecida), con la que buscará acercarse al grupo de amigos de Chloe para desentrañar lo sucedido. ¿Fue de verdad un suicidio o alguien de su círculo cercano tuvo algo que ver? La serie parece enfocarse entonces hacia una típica trama detectivesca. Pues no, tampoco es exactamente (solo) eso.

Intimidad vulnerada

Y es que en Chloe tenemos un personaje protagonista desconcertante, incluso, antipático. Becky es una joven obsesiva hasta la psicopatía social, llena de traumas y secretos del pasado, pero con un don natural para vestirse con el disfraz de la mentira que le sirve para colarse en fiestas y engañar a la gente. Irónicamente o no tanto, su caldo de cultivo es Instagram, esa fuente virtual del engaño donde la gente proyecta una imagen de sí misma que no siempre se corresponde con la realidad. Becky casi no duerme, se pasa todas las noches destripando las redes del círculo de amigos de Chloe para saber dónde van, qué comen, qué gustos tienen, a quién más conocen, etcétera. Con toda esa información en la mochila le resulta mucho más fácil acercarse a ellos, coincidir de forma casual en los mismos sitios y, en definitiva, introducirse de forma sigilosa en la cotidianidad de sus vidas hasta ser convertirse en una más del grupo.

Durante ese proceso la serie se vuelve divertida e incómoda a partes iguales. Seguimos sin conocer las verdaderas intenciones de Becky y nos deja perplejos su innata capacidad para inmiscuirse en la intimidad de los demás, además, aprovechándose de la vulnerabilidad que sienten todos por la reciente pérdida de su amiga en común. Pero la cosa aún va más allá. La intriga se vuelve oscura y todos parecen ocultar cosas respecto a Chloe. La primera es la propia Becky/Sasha que no parece estar mentalmente muy centrada.

Una de las ideas más brillantes que tiene la serie es la escena recurrente que rememora la última llamada que hizo Chloe a la protagonista y que, en realidad, ésta nunca llegó a contestar. Cada noche a la misma hora en que se produjo esa llamada siente la necesidad de descolgar el teléfono y mantener una conversación con su amiga (en su imaginación), sobre qué es lo que querría decirle. Según avanza en sus pesquisas es una llamada que va mutando desde el reproche al requerimiento de ayuda, pasando por muchas otras fases distintas que conectan con el estado emocional de la protagonista.

La presencia fantasmal de Chloe que nos remite a Hitchcock

Pero donde de verdad funciona Chloe es en el fascinante juego de espejos que propone sobre la identidad. Becky/Sasha acaba asumiendo el rol completo de la propia Chloe (y su identidad), emparejándose con el que fuera su novio y yéndose a vivir con él. No es casualidad que la enfermedad de la madre de Becky sea una demencia que le hace perder su propia identidad y borrar paulatinamente la de su hija, es una forma explícita que tiene el guion de mostrar la deriva psicológica de la protagonista que va siendo absorbida por la presencia fantasmal de su amiga de infancia como si fuera una Rebeca hitchcockiana. Toda la casa está impregnada de la chica suicida y la relación con Elliot Fairbourne (Billy Howle) acaba siendo la clave para saber lo qué le sucedió. Es cuando Becky se transforma por completo en Chloe cuando puede llegar a comprenderla finalmente y, de paso, hacer las paces con su recuerdo.

Además de Rebeca (1940), encontraremos ecos de la duplicidad identitaria de Vértigo (1958) y del proceso de luz de gas de Sospecha (1941), pero no es tanto una influencia de estilo o en la construcción de la intriga sino sobre cómo se nutre la relación de Becky/Sasha/Chloe con el entorno. La secuencia de atmósfera funeraria en la exposición-homenaje a Chloe es un claro ejemplo de estas referencias clásicas siempre presentes bajo el aspecto de modernidad que tiene la serie con giro final feminista incluido. Tenemos a una protagonista insólita y poco fiable, su mente deforma la realidad en tantas ocasiones que es complicado reconocer dónde está la verdad y dónde «su» verdad, pero resulta fascinante adentrarse en ese personaje que es como una muñeca rusa que contiene diversas identidades y sirve como reflejo de una sociedad actual en la que tiene tanta importancia el quién somos como el quién queremos hacer creer a los demás que somos, lo que podríamos denominar como identidad oblicua.

Si miras Chloe como una serie de intriga urdida a lo Patricia Highsmith te atrapará bajo el influjo de un enigma que no se resuelve del todo hasta el final, aunque no esperes un desenlace demasiado espectacular, es mucho más sutil que eso. Pero aún la disfrutarás más si profundizas en el certero psicoanálisis que hace sobre las relaciones sociales y sobre el autoreconocimiento de nuestro propio yo. Una auténtica sorpresa que nos sirve también para descubrir a la actriz Erin Doherty, asombroso descubrimiento.

 

Listado de episodios de ‘Chloe’

Chloe es una miniserie británica compuesta de 6 episodios de entre 50-55 minutos cada uno.

Episodio 1. Hay una luz.

Una tragedia repentina atrae a Becky al mundo de Chloe de una manera que nunca imaginó al ser la última persona a la que llamó de madrugada antes de suicidarse con la particularidad que hacía muchos años que habían perdido el contacto.

Episodio 2. Fuera de alcance.

Como su alter ego Sasha, Becky se acerca a los amigos de Chloe y al esposo afligido para iniciar una peligrosa investigación sobre lo que le sucedió a Chloe.

Episodio 3. La Santísima Trinidad.

Mientras Becky investiga los secretos de Chloe, llega a una dolorosa conclusión, pero su mundo comienza a confundirse con el de su amiga de una manera que resulta complicado discernirlos.

Episodio 4. Sin embargo, podrido.

Ahora perdida y confundida en el mundo de Chloe, Becky/Sasha se ve obligada a enfrentarse a los fantasmas de su propio pasado.

Episodio 5. Amigo mugriento.

Becky obtiene nueva información sobre Chloe mientras las sospechas aumentan respecto a la relación de sus nuevos amigos con la muerte de su amiga.

Episodio 6. Ella me llamó.

Las mentiras de Becky acaban desmoronándose como un castillo de naipes y se convierte en una carrera contra el tiempo el descubrir la verdad sobre Chloe antes de poner en riesgo su propia vida.


¿Qué te ha parecido la serie?

Chloe

7.8

Puntuación

7.8/10

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