Crítica de ‘Elige o muere’: La realidad está maldita

Las críticas de Daniel Farriol:
Elige o muere

Elige o muere es un filme británico de terror dirigido por el debutante Toby Meakins. El guion es de Simon Allen (La guardia, Los mosqueteros) adaptando una historia de él mismo que ideó junto al director y a Matthew James Wilkinson (Side by Side, El huésped). La trama nos presenta a dos jóvenes apasionados por la informática que, tras iniciar un juego de terror de supervivencia creado en los años 80, se desata una maldición oculta que les obliga a tomar decisiones aterradoras y enfrentar consecuencias mortales. Está protagonizada por Iola Evans (Los 100, Carnival Row), Asa Butterfield (Un espacio entre nosotros, Sex Education), Eddie Marsan (Seduciendo a un asesino, Ridley Road), Kate Fleetwood (London Road, El ascenso de los nazis), Ryan Gage, Caroline Loncq, Ioanna Kimbook, con la intervención especial de Robert Englund (voz). La película se ha estrenado en Netflix el día 15 de Abril de 2022.

Los años 80 nunca mueren

No es la primera vez, ni será la última, que una película de género fantástico o de terror como esta simpática Elige o muere lanza la vista atrás para asomarse con nostalgia a los años 80. No en vano, fue una época revolucionaria mediante la incipiente atención a las nuevas tecnologías que ahora están tan presentes en nuestro día a día y, ya centrándonos en el cine, también supuso la eclosión definitiva del subgénero slasher como arma taquillera entre la juventud gracias a la perpetuación de sagas inolvidables como fueron las de Halloween, Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street que posteriormente serían copiadas y amplificadas de forma sistemática durante las siguientes décadas.

La ópera prima de Toby Meakins bebe de todo ese cine y del gusto por la tecnología retro con pantallas de fósforo verde, cintas VHS y sencillos juegos de computadora sin efectos 3D donde había que poner mucha imaginación por parte del usuario. Todos recordamos al niño de la mítica comedia Big (Penny Marshall, 1988) jugando en su PC a una aventura gráfica llamada «Cavern Of The Evil Wizard» donde tenía que resolver un pequeño acertijo para no quedar congelado durante siglos (en el juego). En realidad era una analogía sobre las decisiones que hay que tomar durante la vida para sobrevivir sufriendo el menor dolor posible. De eso trata realmente Elige o muere, pero llevándolo al extremo y eliminando la pátina de aprendizaje vital. Y si el aquel juego ficticio al que jugaba Josh Baskin se convertiría años después en un juego real para el disfrute de cinéfilos mitómanos, el juego de esta película de terror también toma forma real, pero de una forma mucho más aterradora.

‘CURS>R’, un juego maldito

Los protagonistas de Elige o muere son un friki de la informática, Isaac (Asa Butterfield), y su amiga universitaria de la que está enamorado, Kayla (Iola Evans), que es experta en arreglar todo tipo de aparetejos antiguos. La época en la que viven resulta algo atemporal ya que a menudo aparecen rodeados de tecnología tan arcaica como la que rescatan de la basura. Toby Meakins pinta un mundo desolador como escenario de fondo, sin llegar a recrearse lo suficiente para comprender del todo el contexto en que se mueven. La chica tiene un talento innato, pero no puede dedicarse a ello al no ser aceptada en las empresas a las que solicita empleo, por lo que mientras debe salir adelante trabajando como limpiadora nocturna de una nave que permanece extrañamente vacía, teniendo al mismo tiempo que cuidar de su madre drogodependiente en un edificio fantasma del que están a punto de ser desahuciadas y en el que solo advertiremos la presencia de un camello (el personaje más impostado del filme).

Kayla, rebuscando entre los montones de cajas y chatarra en casa de Isaac, encuentra un videojuego de los años 80 llamado ‘CURS>R’, juego de palabras que nos remite a la señal parpadeante que invitaba a escribir una acción en las viejas computadoras, pero también a la palabra anglosajona «cursed» (maldito). Y es que, en efecto, recae una maldición en todos los jugadores que inician esa aventura interactiva en la que para poder sobrevivir deberán tomar decisiones malas o peores que afectan en el mundo real a la gente de alrededor o incluso a ellos mismos. No es la primera vez que Toby Meakins vincula el terror a nuestro pasado tecnológico, en su corto de 3 minutos Lot 254 (2012) era una cámara fotográfica antigua la que despertaba esos terrores ocultos. En la divertida metaficción que propone el director en esta ópera prima, el videojuego maldito invita a viralizarse como ya hacía la cinta VHS de Sadako de la saga Ringu (The Ring), y encima se presenta con la voz nada menos que de Mr. Robert Englund, nuestro querido Freddy Krueger.

Terror de poco fuste con buenas ideas infrautilizadas

Ahora bien, con todos esos elementos tan jocosos sobre la mesa, Elige o muere termina siendo un filme decepcionante que no aprovecha el tirón nostálgico ni las enseñanzas de sus admirados predecesores. El ritmo luce apagado por culpa de un guion endeble que no presta suficiente atención a los personajes ni en desarrollar por completo las buenas ideas que propone. El divertimento queda reservado a descubrir las distintas elecciones que propone el juego, algunas bastante salvajes, resueltas con desigual pericia. Se nota que Toby Meakins tiene un imaginario por explorar dentro del género y que el texto se le queda pequeño, pero aún así encontraremos algunos momentos inquietantes u originales en la puesta en escena. Pienso en esa curiosa escena de terror que presenciamos a través de los avatares de un juego retro de computadora pero escuchando el audio real a través del teléfono, o en el aterrador rostro de ese niño con retales de revista cubriendo los estropicios que el juego ha provocado en su rostro o en el enfrentamiento final donde el dolor propio es el que se infringe al contrincante.

En Elige o muere persisten dos películas en paralelo. Una es aburridamente formulaica y alimenticia, en busca del favor del público adolescente o que busca emociones instantáneas. La otra, que hubiera podido ser mucho más divertida si tomara las riendas narrativas, tiene en el metalenguaje su verdadera razón de ser. Se crea todo un dispositivo referencial que incluso permite la relectura del cine de superhéroes con un espíritu cercano al propuesto por Todd Phillips en Joker (2019). Me refiero a la conclusión que ofrece sobre la condición humana y sobre el poder que otorga la maldición del juego, más aún enmarcada en un entorno tan lúgubre en el que conviven personajes sin futuro ni esperanza que son aplastados por un sistema económico selvático. Elige o muere es un filme de terror para pasar el rato, con algunos momentos gore efectivos, que podría haber sido mucho más relevante con una mayor ambición a la hora de enfrentarse a las temáticas que esboza.


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Elige o muere

6

Puntuación

6.0/10

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