Crítica de ‘La casa sobre el pantano’: Una «home invasion» sobrenatural

Las críticas de Daniel Farriol:
La casa sobre el pantano

La casa sobre el pantano (A House on the Bayou) es un thriller estadounidense con el sello Blumhouse que está escrito y dirigido por Alex McAulay (Que nadie se entere). La historia nos muestra a un matrimonio en crisis formado por Jessica y John Chambers que deciden realizar una escapada familiar junto a su hija pre adolescente y, una vez allí, conocen a unos extraños vecinos que les proponen hacer una cena juntos. Está protagonizada por Angela Sarafyan (Westworld, Reminiscencia), Lia McHugh (La cabaña siniestra, American Woman), Paul Schneider (Historias del bucle, Goodbye to All That), Jacob Lofland (Go North, Mud), Lauren Richards, Doug Van Liew y Rhonda Johnson Dents. La película puede verse en Movistar + desde el día 3 de Marzo de 2022.

Del drama familiar a la home invasion sobrenatural

La casa sobre el pantano combina drama familiar con thriller sobrenatural, sin demasiada suerte ni acierto. El cineasta Alex McAulay repite algunas de las ideas que le funcionaron en Que nadie se entere (2020), como la necesidad que tiene de afrontar los tropos del género a partir de la deconstrucción moral de una familia, sin embargo, aquí el interés se pierde rápido ante un caos narrativo que desaprovecha gran parte del potencial que tenía la propuesta. La trama sigue a Jessica (Angela Sarafyan) y John Chambers (Paul Schneider), un matrimonio cuya estabilidad se tambalea ante la infidelidad cometida por el hombre. Para darse una nueva oportunidad, deciden hacer una escapada familiar junto a su hija pre adolescente, Anna (Lia McHugh), y aprovechando que la mujer trabaja en el negocio de los bienes raíces se irán a pasar unos días a una casa en venta que se encuentra aislada en una zona pantanosa de Luisiana. El entorno tiene una extraña apariencia, entre lo idílico y lo decadente, algo que ya nos predispone ante un cambio genérico que derive la película hacia el terror o algo parecido.

La llegada a la calurosa y húmeda Luisiana propone un primer encontronazo en una tienda de carretera con un joven y su abuelo que son el paradigma de la América Profunda rural, es el típico contraste entre los señoritos de ciudad y los pueblerinos andrajosos que encontramos en muchas películas slasher o del gótico sureño que suelen ser el indicio de un peligro inminente. Isaac (Jacob Lofland) y el abuelo sin nombre (Doug Van Liew) tienen un actitud aparentemente amistosa con los visitantes y les proponen compartir una cena para darles la bienvenida al lugar. La casa sobre el pantano deriva entonces hacia una home invasion hanekiana cuando su actitud durante el ágape se vaya tornando cada vez más inquietante y los invitados no quieran marcharse del lugar.

Un discurso moral sepultado bajo el artificio

Pero el guion de Alex McAulay no se conforma con desarrollar ese thriller de situación y aún está predispuesto a ofrecernos multitud de giros argumentales que abren nuevas vías no siempre exploradas con atención. La infidelidad del marido establece un discurso moral sobre el engaño y la mentira que adquiere reminiscencias mitológicas cuando el personaje de Isaac se muestra como algo más que un simple chaval con ganas de divertirse con el dolor ajeno. El nombre del chico representa en la Biblia el acto del sacrificio, ya que fue Isaac quién estuvo a punto de morir a manos de su padre Abraham en el Monte Moriá por mandato de Dios. En una jugada perversa, el guion transforma a ese cordero en lobo, en un juez castigador y sacrificador que no actúa precisamente por designio divino. «El Diablo te está observando» escribe el abuelo en la cuenta del establecimiento donde al inicio el padre de familia hace las compras. No se dan muchas explicaciones y se juega al despiste en cuanto a la identidad del personaje de Isaac para que sea el espectador quién saque sus propias conclusiones.

Ahí se abre una vía sobrenatural bastante interesante que, por desgracia, en La casa sobre el pantano queda reducida a un par de secuencias indefinidas que están relacionadas con una habitación cerrada bajo llave que encierra algo más que secretos. Son demasiados elementos diseminados a lo largo de la historia sin que se concrete hacia dónde se quiere ir realmente. Por eso resulta absurdo ver que la película se boicotea a sí misma con otros giros de guion que, en cambio, buscan la explicación lógica de algunos eventos y convertir a esos personajes que juegan con lo místico/religioso en seres de carne y hueso, tomando prestadas las peores ideas que había en Tú eres el siguiente (Adam Wingard, 2011).

La casa sobre el pantano acaba siendo una amalgama inconexa de eventos que no encuentra su lugar en un universo referencial y carente de sentido del humor que, pese a contener algunas buenas ideas, prefiere transitar sin solución de continuidad por el drama familiar, el gótico sueño, el cuento moral, la home invasion o el thriller sobrenatural, todo ello bajo los acordes electrónicos de una banda sonora anacrónica que parece extraída de una película de John Carpenter de los años 80.


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La casa sobre el pantano

4.2

Puntuación

4.2/10

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