Crítica de ‘Reminiscencia’: Adicción a la nostalgia por el pasado

Las críticas de Daniel Farriol:
Reminiscencia

Reminiscencia (Reminiscence) es un drama de ciencia-ficción estadounidense escrito y dirigido por Lisa Joy (Westworld). La historia sigue a Nick Bannister, un investigador privado que ayuda a sus clientes a recuperar recuerdos perdidos a través de una máquina. Estamos en un futuro indeterminado en el que Miami se encuentra sumergida en gran parte bajo el agua. Un día, su vida cambia cuando aparece Mae, una nueva clienta que quiere recuperar sus llaves y de la que se enamora, pero que acaba siendo solo la punta del iceberg de una conspiración a gran escala. Está protagonizada por Hugh Jackman (Logan, Prisioneros), Rebecca Ferguson (Dune, Doctor Sueño), Thandie Newton (Westworld, Rogue), Daniel Wu (Tomb Raider, That Demon Within), Angela Sarafyan, Marina de Tavira, Cliff Curtis y Natalie Martinez. La película se ha estrenado en cines en España gracias a Warner Bros Pictures España el día 27 de Agosto de 2021.


El Miami del futuro está inundado

Reminiscencia (Reminiscence) es una película que contiene una ambientación fascinante y que adolece de un desarrollo algo confuso. Nos habla de los traumas que nos retienen y de la nostalgia por el pasado convertida en una droga de la que resulta difícil desengancharse para vivir feliz en el presente. La propia película utiliza un juego de influencias y referencias que también se inclina hacia algunas decisiones de puesta en escena que subrayan su propia nostalgia por el cine de otra época. La debutante Lisa Joy no es nueva en el negocio ya que se trata de una de las co-creadoras de la ambiciosa serie de ciencia-ficción de HBO Westworld. Allí ya se tomaba prestado como origen de su historia al inolvidable clásico setentero Almas de metal (Michael Crichton, 1973) para luego trascenderlo y convertir la serie en un tratado filosófico sobre la condición humana servido como plato de entretenimiento en el interior de un envoltorio visualmente asombroso.

Para su primer largo la directora intenta repetir la jugada con resultados algo irregulares. La película nos sitúa en un futuro indeterminado donde son evidentes los cambios producidos por el cambio climático. La ciudad de Miami se encuentra inundada y muchas de sus calles se han convertido en canales venecianos que son transitados con barcazas. Por el día es una ciudad fantasma abrasada por el sol en la que la gente se refugia en el interior de sus casas, la vida se ha vuelto exclusivamente nocturna. En el diseño de producción y decorados de esa ciudad iluminada por neones existe una clara influencia de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y también del Nueva York inundado que ya se planteaba en A.I. Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001).

Un viaje por los clásicos de la ciencia-ficción y del cine negro

La gente vive de sus recuerdos y el protagonista les ayuda a recuperarlos. Nick Bannister (Hugh Jackman) es un investigador privado que junto a su ayudante Emily ‘Watts’ Sanders (Thandie Newton) tiene montado un negocio donde los clientes se sumergen en un tanque de agua para ser conectados a sus recuerdos. Bannister trabaja a medio camino entre la hipnosis y la ciencia para conseguir hacer revivir en sus mentes esos recuerdos como si sucedieran por primera vez. Al mismo tiempo se transforman en hologramas externos donde el detective puede averiguar o encontrar pistas para sus investigaciones. Es un proceso que conecta la película en distintos estadios visuales o emocionales con los universos de Días extraños (Kathryn Bigelow, 1995), Minority Report (Steven Spielberg, 2002), Rememory (Mark Palansky, 2017) o Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017). Pero ahí no acaba la cosa.

Una sempiterna voz en off de Bannister nos acompaña durante toda la película para explicarla en primera persona y nos retrotrae a la primera versión que tenía Rick Deckard soñando con ovejas eléctricas y unicornios inalcanzables. La voz del caza replicantes era, a su vez, una técnica narrativa que servía para rememorar a los clásicos detectives del noir de los años 40. No es casualidad porque la película de Lisa Joy es también un viaje al pasado que bebe de esas mismas fuentes. Y es que Reminiscencia tiene tanto de ciencia-ficción como de cine negro. Eso queda aún más claro con la irrupción en escena del personaje de la femme fatale de turno, Mae (Rebecca Ferguson), una bella y glamourosa pelirroja que llega al local del detective vestida de fiesta a lo Rita Hayworth y con la excusa de querer viajar al pasado para recuperar las llaves de su casa. Amor a primera vista. Pasión desbocada que derivará en mentiras, secretos y tragedia. La esencia del cine negro, vamos.  

Retorno al pasado para entender el presente

Para los amantes del cine de género, todo lo que va sucediendo hasta ahí nos hechiza igual que lo hacen los ojos cristalinos de la Ferguson a Jackman. La escena de la ineludible seducción se produce mientras canta una tonada de blues suave y melancólico (con su voz real) que reversiona el «Where or When» y donde la letra nos habla de la sensación de déjà vu y de esas vivencias que parecen recurrentes y que en realidad nunca sucedieron. La propia directora ha declarado que las mayores influencias para escribir su historia fueron Retorno al pasado (Jacques Tourneur, 1947) y Vértigo (De entre los muertos) (Alfred Hitchcock, 1958), aunque en algunos aspectos tonales también me ha venido a la memoria Chinatown (Roman Polanski, 1974). Se palpa en cada imagen ese amor incondicional por el cine clásico y en ser fiel a los arquetipos del género, pero lamentablemente el interés por la película va cayendo en picado a medida que avanza por una trama farragosa e intrincada que quiere abarcar más de lo que puede y necesita.

Reminiscencia posee una ambientación impecable y algunos de sus hallazgos visuales son verdaderamente fascinantes, pero el esfuerzo técnico resulta insuficiente cuando el espectador no conecta con las emociones de sus personajes. La serie Westworld también pecaba de un exceso de ambición que, por momentos, te volaba la cabeza con sus reflexiones filosóficas y los intricados vericuetos de su argumento. Sin embargo, el formato episódico te permite coger aire entre los diversos capítulos y también permite a los autores extender mejor todo el universo interior de cada uno de los personajes.

Aquí no hay ese espacio y se acaba perdiendo el equilibrio entre la trama romántica, las reflexiones sobre la dependencia de la memoria o ese trasfondo sociopolítico como analogía del mundo actual. Son demasiados puntos de agarre para una historia que pierde su fuerza por culpa de la literalidad de sus trascendentes y existencialistas diálogos o de algunas escenas de acción sobrevenida que pretenden homenajear (sin venir a cuento) el cine del coreano Park Chan-wook, dicho sea de paso, con bastante torpeza escénica. Lo más destacado que tiene Reminiscencia es su reparto, su concepción visual y el perfume de noir pesimista que desprende, así como también esa pleitesía que rinde al cine y a los clásicos en cada uno de sus fotogramas.  


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Reminiscencia

6

Puntuación

6.0/10

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