Crítica de ‘The Beta Test’: Depredadores y farsantes en Hollywood

Las críticas de Daniel Farriol:
The Beta Test

The Beta Test es un thriller estadounisense en tono de farsa escrito y dirigido por Jim Cummings (Thunder Road, El lobo de Snow Hollow) y PJ McCabe. La historia gira en torno a un agente de Hollywood casado que recibe una misteriosa invitación para un encuentro sexual anónimo y tras acudir se ve envuelto en un mundo siniestro de mentiras que afecta a sus relaciones profesionales y personales. Está protagonizada por Jim Cummings (El misterio de Block Island, 13 Cameras), Virginia Newcomb (The Death of Dick Long, The Atoning), PJ McCabe, Kevin Changaris, Olivia Grace Applegate (Evergreen, The Honor Farm), Jessie Barr, Christian Hillborg y Malin Barr. La película se ha estrenado en Filmin el día 25 de Febrero de 2022.

Ojos que no ven, corazón que no siente

The Beta Test es un peculiar thriller satírico sobre la falsedad e hipocresía existentes más allá de la fachada de luces de neón que ilumina Hollywood. La historia nos muestra el descenso a los infiernos de Jordan Haines, un agente de ventas que trabaja en la trastienda de la meca del cine y que tras recibir una invitación para un encuentro sexual anónimo se obsesiona con descubrir cuál es la identidad de la mujer con la que pasa esa noche de pasión (mantienen relaciones sin quitarse un antifaz).

El hombre está prometido con Caroline a la que debe ocultarle su desliz mientras ambos intensifican los preparativos para su boda. En cierta manera y salvando las distancias, Jordan tiene una deriva psicológica bastante similar a la que tenía Bill Harford en Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999), el cuál, tras flirtear con su sexualidad reprimida en una experiencia extramatrimonial, acababa envuelto en un red secreta bastante siniestra. La gran diferencia entre ambas propuestas se encuentra en el tono, ya que la película ideada por Jim Cummings y PJ McCabe se aborda desde la farsa y la comedia del absurdo para potenciar su descripción de la psicopatía existente en el mundo del cine y de las finanzas.

El genial David Lynch ya nos mostró ese otro Hollywood con su propio estilo surrealista en la inolvidable Mullholland Drive (2001) y, recientemente, Nick Antosca hacia lo propio en la serie Nuevo sabor a cereza (2021), pero abordándolo desde el terror. Sin embargo, en The Beta Test, hay un cambio de prisma respecto al punto de vista, la mirada ya no es la de una joven actriz en busca del sueño americano como sucedía en esas dos referencias, aquí la mirada es la de un individuo que forma parte del engranaje que convierte esos sueños en meros intercambios mercantiles.

Es más una farsa que un thriller erótico

La secuencia de apertura de The Beta Test es probablemente la mejor, aunque luego se sienta algo desconectada del resto de la narración. En ella vemos a una mujer terriblemente asustada que llama por teléfono a emergencias para prevenirles anticipadamente de la agresión que ella misma sabe va a sufrir tras contarle a su pareja que ha tenido una relación sexual con otro hombre y que desea terminar con la relación. A partir de esa escena, la película ya se centra en Jordan, un ejecutivo agresivo bastante despreciable con el que resulta imposible congeniar en sus momentos de crisis. Es atractivo, tiene labia y lleva una careta de sonrisa profiláctica para venderse bien a sí mismo y a la agencia para la que trabaja. Todo es mentira. En realidad es un hombre acomplejado que vive sometido a una presión insoportable, en lo laboral y en lo personal (esa boda de la que parece querer huir), por lo que necesita una vía de escape como cualquier olla a presión a punto de explotar.

En su caso cree haberla encontrado al recibir en el buzón de su casa un sobre morado con la invitación a un hotel para tener una cita sexual con una desconocida. Ahí todo se complicará aún más y lo llevará a desmoronarse. Pese a lo que pueda parecer tras leer su premisa y, en parte, sugestionados por la forma en que se ha vendido la película con referencias absurdas a Cincuenta sombras de Grey (Sam Taylor-Johnson, 2015), The Beta Test no es un thriller erótico, incluso me atrevería a decir que ni tan siquiera es un thriller. Su tono de sátira entronca mejor con los momentos más burros que tenía la serie El séquito (Entourage) (Doug Ellin, 2004-2011), pero ambientado en una era post-Weinstein. Se trata de un humor ácido que ridiculiza a los especímenes encorbatados que habitan en los despachos donde se toman las decisiones en una lucha constante de poder y egos donde el respeto es una palabra que carece de significado alguno.

Otro tipo de depredadores

Lo que hace The Beta Test es volver a profundizar en algunas de las obsesiones habituales en el cine de su director Jim Cummings, aquí formando tándem con su amigo PJ McCabe (ambos se reservan papeles principales en la película). Al igual que en su anterior trabajo El lobo de Snow Hollow (2020), el filme tiene a un protagonista en plena crisis de masculinidad, un anti-héroe antipático que reúne las características habituales de los héroes hollywoodienses de antaño, pero con una galopante incapacidad para gestionar la presión y las expectativas sociales que recaen sobre él como hombre. A partir de ahí se construye a un personaje obsesivo compulsivo con constantes salidas de tono verbales hacia todos los que le rodean y con una fijación sexual hacia todas las mujeres a las que observa.

De fondo, tenemos la investigación que realiza para descubrir cuál es el origen de la invitación y quién hay detrás, afrontando la posibilidad de que exista una red de espionaje que maneje los datos personales de los candidatos que participan de esos encuentros sexuales. Sin embargo, toda esa parte de intriga que podría recordar a La lista (Deception) (Marcel Langenegger, 2008), acaba sepultada ante la arrolladora presencia del personaje de Jordan Haines y las múltiples lecturas que encontramos sobre la masculinidad amenazada. Los hombres lobos de Snow Hollow son aquí depredadores disfrazados de hombres de negocio que necesitan agarrar de los testículos a sus competidores para marcar el territorio en el escalafón de poder. The Beta Test es una película imperfecta y, por momentos, desconcertante, que funciona mejor como lectura satírica del comportamiento humano en el mundo de los negocios y en situaciones de crisis que como thriller de suspense.


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The Beta Test

6.5

Puntuación

6.5/10

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