Crítica de ‘La matanza de Texas (2022)’: Divertida, sangrienta y salvaje

Las críticas de Daniel Farriol:
La matanza de Texas (2022)

La matanza de Texas (2022) es una nueva secuela del clásico de 1974 rodado por Tobe Hooper, en esta ocasión, bajo los mandos en la dirección de David Blue Garcia (Tejano). El guion está escrito por Chris Thomas Devlin (Cobweb), adaptando una idea de Fede Álvarez y Rodo Sayagues (No respires, Calls) y basándose en algunos de los personajes creados por Kim Henkel y Tobe Hooper en la película original que dio origen a una prolífica saga. La historia nos sitúa 47 años después de la masacre perpetrada por Leatherface en 1973, de la que tan solo hubo una superviviente: Sally Hardesty. Al pueblo abandonado de Harlow llega un grupo de amigos que quieren reconvertirlo en lugar próspero para sus negocios, pero no están solos…

Esta secuela está protagonizada por Elsie Fisher (Eighth Grade, My Best Friend’s Exorcism), Sarah Yarkin (Feliz día de tu muerte 2, Eat, Brains, Love), Moe Dunford (Nightride, The Lodgers), Jacob Latimore (Juegos de manos, Nuestro último verano), Olwen Fouéré (Contagio en alta mar, The Survivalist), Alice Krige (She Will, Gretel y Hansel: Un oscuro cuento de hadas), Nell Hudson, Mark Burnham y William Hope. La película se ha estrenado en Netflix el día 18 de Febrero de 2022.

La matanza sigue viva 47 años después

La matanza de Texas (2022) es la novena entrega de la saga iniciada en 1974 por Tobe Hooper y aunque posiblemente no vaya a ser recordada como una de las mejores, es innegable que ofrece un espectáculo palomitero de primer orden que satisfará a los seguidores menos puretas de la Obra Maestra original precursora del subgénero slasher. Para esta producción de Netflix nos sitúan la acción 47 años después de los hechos acontecidos en la primera entrega. De aquella masacre tan solo sobrevivió la joven Sally Hardesty que ahora se ha convertido en una granjera que peina canas mientras contiene sus ánimos de venganza. Pero no es ella la protagonista de esta secuela, de hecho es una lástima lo desaprovechado que está su personaje que aquí pasa de las manos de la malograda Marilyn Burns a la carismática actriz Olwen Fouéré

Como suele pasar en este tipo de películas los protagonistas principales son unos jovenzuelos insensatos que se meten en la boca del lobo. Tienen la genial idea de revitalizar el pueblo de Harlow (Texas) que ahora se encuentra abandonado para convertirlo en una zona próspera y «volver a empezar de nuevo en un lugar seguro y sin violencia» (le dice una chica a su hermana que vive traumatizada por haber presenciado un tiroteo en su instituto). Vamos, totalmente lógico buscar el remanso de paz que necesitas en el pueblo donde creció uno de los asesinos en serie más salvajes del país. Sí, los diálogos son bastante estúpidos y los primeros minutos de la película echan para atrás ante cualquier expectativa de presenciar un regreso digno a la saga, por suerte, la cosa cambia si nos despojamos de prejuicios y nos dejamos arrastrar a través de la orgía de sangre que nos tienen preparada.

El terror como divertimento colectivo

Así pues, para disfrutar de La matanza de Texas (2022) será necesario renunciar a encontrar algo novedoso en la trama ni tampoco una vuelta de tuerca a lo que ya hemos visto a lo largo de la saga. No es lo que pretende. Las hermanas Melody y Lila, junto a sus amigos Dante y Ruth, serán personajes de cartón piedra y mera carne de cañon para sufrir la rabia incontrolable de nuestro querido amigo Leatherface. Y la fiesta será completa cuando aparezca un autocar lleno de gente dispuesta a asentarse en el pueblo… la fiesta se convertirá en un festín de vísceras y casquería no apto para estómagos sensibles. ¿No es lo que buscamos?

Me sorprende alguna referencia innecesaria en los diálogos a que nunca se conoció la identidad del asesino, obviando también su pertenencia a la Familia Sawyer, cuando en la película de Tobe Hopper tenían una presencia importante compartiendo cenas familiares de lo más suculentas. Sin embargo, el director David Blue Garcia sí muestra fidelidad al original y nos regala muchos homenajes cinéfilos que conectan las imágenes de esta secuela con el filme original, pero también con otros clásicos del terror como El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), cambiando hacha por motosierra, o Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980), ubicando un jump scare en un sótano inundando de agua en lugar de un lago. Son algunos ejemplos del universo referencial constante que existe en la película que a veces corre el peligro de caer en el gag paródico, pero que en realidad lo único que busca es abrazar el imaginario colectivo del fandom.

Esta secuela se pasa volando

La matanza de Texas (2022) tiene escenas tan potentes como la que protagoniza Ruth (Nell Hudson) encerrada en el coche policial accidentado. Hay un ejercicio de suspense poderoso que demuestra la capacidad del director para generar atmósferas opresivas con elementos muy sobados. Durante toda la película sabemos lo que va a pasar e incluso cuál será el orden de las víctimas, pero no importa demasiado, se logra mantener la tensión cuando es necesario gracias al ritmo trepidante del montaje y a una creativa toma de decisiones en la elección de los encuadres. La película se pasa en un suspiro, es tremendamente adictiva dentro de esa previsibilidad argumental.

Y luego está el gore. Para ser una película de plataforma que, en principio, uno podría pensar que debe buscar a un público más generalista, La matanza de Texas (2022) no escatima ni un litro de sangre durante una segunda mitad bestial repleta de muertes y desmembramientos que saciarán por completo a los que busquen una experiencia de Grand Guignol. El director David Blue Garcia con la colaboración del fotógrafo Ricardo Diaz (The Violent Heart, First Girl I Loved) convierten Harlow en un pueblo fantasma que aúna la estética del wéstern clásico y del American  Ghotic por donde transitan millennials descerebrados que dan origen a algún chiste tecnológico. Es la combinación perfecta para entender que no estamos ante una secuela reverencial que busque mimetizar los esquemas que hicieron grande a la original. Se nota que hay respeto por la película de Hopper, pero se prefiere afrontar esta secuela desde el impacto visual y los menudillos del género, huyendo de lo considerado como elevado por gente que nunca ha disfrutado de verdad con el cine de explotación, la Serie B o el terror físico nada psicológico. Prepara las palomitas y dale la bienvenida, otra vez, al bueno de Leatherface. Sigue vivito y despellejando.


¿Qué te ha parecido la película?

La matanza de Texas (2022)

7.3

Puntuación

7.3/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: