JFFO 2022. Crítica de ‘Aristocrats’: Más allá del camino de baldosas amarillas

Las críticas de Daniel Farriol en el Japanese Film Festival 2022:
Aristocrats

Aristocrats es un drama japonés escrito y dirigido por Yukiko Sode (Good Stripes), adaptando la novela «Ano ko wa kizoku» de Mariko Yamauchi (It’s Boring Here, Pick Me Up, Japanese Girls Never Die). La historia nos habla de dos mujeres de distinta clase social que viven en Tokio. Hanako es de clase alta y su familia la presiona para que encuentre marido. Miki es de un pequeño pueblo y busca en la ciudad una oportunidad de futuro. Aún no se conocen entre sí, pero mantienen una relación con el mismo hombre. Está protagonizada por Mugi Kadowaki (El chico de Asakusa, Innocent Curse), Kiko Mizuhara (Contigo a muerte, Ataque a los titanes), Kengo Kora (Under your Bed, Shin Godzilla), Ginpunchō, Kei Ishibashi, Shizuka Ishibashi, Ryôka Minamide y Kenta Satoi. La película ha podido verse en España a través del Festival JFF+ (Japanese Film Festival) en Febrero de 2022.

Una ciudad, dos mujeres

Aristocrats muestra el lado oculto del Tokio futurista y turístico iluminado con luces de neón, convirtiéndolo en una ciudad sometida al peso de las tradiciones que cercena el futuro de muchas mujeres japonesas. Basada en la novela «Ano ko wa kizoku» de Mariko Yamauchi, la cineasta Yukiko Sode elimina parte del contenido histórico y costumbrista del texto para centrarse en las emociones y la psicología de sus dos protagonistas. Hanako (Mugi Kadowaki) y Miki (Kiko Mizuhara) son dos mujeres al borde de la treintena que han tenido una vida muy distinta al proceder de distintas clases sociales. La mayor preocupación de Hanako y de su familia es encontrar una pareja estable en una buena familia. El cumplir 30 años sin casarse es sinónimo de fracaso en el país nipón. Miki, en cambio, procede de un pueblo de la periferia y pertenece a una familia más humilde. Su ambición es acabar los estudios y crecer profesionalmente, pero termina trabajando como chica de compañía. Sin saberlo ni conocerse, ambas mantienen una relación con el mismo hombre, algo que podría enfrentarlas y que, sin embargo, terminará siendo un nexo inesperado que cambiará sus vidas.

La película de Yukiko Sode es delicada y contemplativa. Se explora el universo femenino con mucho detenimiento y detalle, dividiendo su historia en cinco capítulos y un epílogo: 1. Tokio (en concreto, un tipo de gente); 2. Las afueras (una chica de pueblo); 3. Un encuentro casual; 4. Matrimonio; 5. El deambular; Epílogo. Un año después. Son fragmentos de las vidas de las mujeres que sirven para que veamos los contrastes, pero siempre se hace desde la sutileza de los detalles (la forma de vestir, el interior de las casas, la gente con la que se relacionan, la forma de actuar según el entorno…). Las referencias en los diálogos a El mago de Oz no son un mero capricho. El camino de baldosas amarillas es también aquí un sendero de aprendizaje vital que llevará a las mujeres a la emancipación liberadora y al autodescubrimiento identitario por encima de las normas establecidas por una sociedad patriarcal que les coarta en su capacidad de decisión.

Las diferencias sociales

Aunque por las características de los personajes la directora dice sentirse más identificada con Miki, la parte más interesante de la película es la de Hanako y el reflejo que se hace de la clase alta japonesa, esos Aristocrats del título. Se nos muestra a una élite de carácter sectario que vive aislada de los que no pertenecen a su categoría social, con roles de género muy marcados para preservar esa condición elitista de superioridad. El único papel de las mujeres en ese entorno es servir al hombre, cuidarlo y ocuparse de la crianza de los hijos que puedan tener para mantener intacta la estirpe. Se les obliga a abandonar sus trabajos y a estar cuidando de la casa todo el día. En realidad, no hace falta irse a Japón para encontrar mentalidades así aún hoy en día. Para entender mejor el entorno en qué vive Hanako resulta bastante elocuente la escena en que presentada a sus suegros. Es un momento que casi parece extraído de la época de Joseon por el comportamiento sumiso que debe mostrar la chica ante un hombre que incluso ha investigado el pasado de su futura nuera para comprobar que posee los niveles requeridos de discreción y decoro si quiere entrar a formar parte de esa familia.

Aristocrats reflexiona sobre la diferencia de oportunidades que existen entre las distintos estratos sociales y cómo eso es un elemento diferenciador a la hora de alcanzar los sueños y objetivos que te propones en la vida. Sin embargo, no es una mirada desesperanzadora, también nos habla de romper con lo establecido y mirar al futuro con la suficiente valentía para sentirse cómodo con las decisiones que se toman, deshaciéndose de los grilletes que te impone la influencia externa (social, tradicional, familiar) del «qué dirán». En el fondo, el personaje de Koichiro (Kengo Kôra), marido de Hanako y amante de Miki, es también una víctima de esa imposición de valores, solo que no tiene la fuerza que tienen ellas para renunciar a un destino que no desea. Aristocrats es un filme de ritmo sosegado y fotografía preciosista que se excede ligeramente en su metraje, pero que cuenta con dos protagonistas femeninas estupendas Mugi Kadowaki y Kiko Mizuhara, las cuales saben dotar de la dimensión adecuada a unos personajes muy emocionales que sufren una transformación interna sanadora.


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Aristocrats

7

Puntuación

7.0/10

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