Crítica de ‘Express’: Secuestros, despiporre y frenesí

Las críticas de Daniel Farriol:
Express

Express es una serie española creada por Iván Escobar (Vis a Vis, El barco) que combina comedia negra, acción y thriller. En la dirección encontramos a Gabe Ibáñez (Autómata, Hierro) e Iñaki Peñafiel (La cocinera de Castamar, Perdida) con guiones del propio Iván Escobar junto a Antonio Sánchez Olivas y Martín Suárez. La historia está protagonizada por Bárbara, una psicóloga criminal que deja la policía y se enrola como negociadora en secuestros exprés en una empresa que trabaja al margen de la legalidad. Está protagonizada por Maggie Civantos (Antes de la quema, La pequeña Suiza), Kiti Mánver (El inconveniente, En las estrellas), Vicente Romero (Adiós, Intemperie), Loreto Mauleón (Patria, El secreto de Puente Viejo), Esteban Meloni, Alba Planas, Ana Marzoa y Omar Banana. La serie es la primera producción propia española de Starzplay, estreno el día 16 de Enero de 2021.

El equipo antisecuestros

Express es una serie explosiva que busca el hueco dejado por ficciones tan mediáticas como Vis a Vis (2015-2019), La casa de papel (2017-2021) o Sky Rojo (2021). Se trata de la primera producción propia de la plataforma Starzplay que apuesta fuerte por un producto de impacto fácil con un embalaje escénico perfectamente apegado a los nuevos tiempos del streaming y del consumo rápido. El tema central de la serie son los secuestros exprés, un modelo de delincuencia muy arraigado en Latinoamérica y que cada vez tiene más presencia en España. Iván Escobar, showrunner de la serie, imagina un futuro inmediato en el que ya se ha convertido en parte de la cotidianidad en nuestro país, por lo que existen unidades policiales específicas para esos casos y una organización privada de una aseguradora que se enfrenta a los secuestradores con sus propios métodos.

La historia sigue los pasos de una mujer, Bárbara Vázquez (Maggie Civantos), psicóloga criminal que trabaja para la policía en ese tipo de delitos y que padece el trauma de haber sido ella misma, hace años, víctima de un secuestro en el que le amputaron el dedo de un pie. Además, debe conciliar ese estresante trabajo con las no menos estresantes tareas familiares que implican su reciente separación y tener que ocuparse ella sola de las dos hijas, una adolescente rebelde y una niña pequeña. En el primer episodio dejará de colaborar con la policía y se embarcará en la enigmática organización antisecuestros liderada por la implacable Ortega (Kiti Mánver) que cuenta además con la colaboración de Santiago (Vicente Romero) exmilitar de apariencia pusilánime y trasfondo psicótico.

Posicionados al margen de las normas establecidas y con recursos privados ilimitados, Bárbara puede, por fin, ejercer su trabajo con total libertad de movimientos. Para que le ayuden en tan arriesgada tarea recluta a un variopinto equipo de especialistas en distintos ámbitos formado por su amiga Dulce (Loreto Mauleón), experta en drones, Zero (Omar Banana), nerd de la informática y la tecnología, Maribel (Ana Marzoa), una mujer casi ciega que ha desarrollado el sentido del oído de manera prodigiosa y Leo (Bernardo Flores), el chulito del grupo que es un exconvicto con pasado violento y experiencia como secuestrador.

El cambio de escenario

Iván Escobar y Álex Pina crearon juntos en 2011 aquel bombazo producido por Antena 3 que se tituló El barco. Desde entonces llevan repitiendo y amplificando la misma fórmula que les llevó al éxito en cada uno de sus nuevos productos y, Express, sin duda, tiene el sello inconfundible de esa vertiente de la ficción española. Es una combinación radical y, al mismo tiempo, muy medida, de violencia, humor, sexo, dramas personales, tramas para adolescentes y, sobre todo, mucha acción. Todo ello se plasma a través de un ritmo de montaje adrenalínico que no deja respirar (ni pensar) al espectador que queda embaucado por una sucesión de imágenes saturadas con colores primarios y todo un repertorio de canciones pegadizas que forman parte del ritual de apareamiento con nuestro subconsciente colectivo. Poco importa la verosimilitud de lo que sucede en pantalla, es una ecuación casi perfecta para una época tiktokera donde lo que predomina es la pura evasión palomitera.

Siempre he admirado la inteligencia industrial que tiene Escobar. Hace tiempo tuve la oportunidad de asistir como oyente/alumno a algunas charlas suyas y es un tipo con las ideas muy claras del que se puede aprender mucho sobre el funcionamiento de la televisión. Sin embargo, algunas piezas de Express no me encajan y creo que puede ser debido al cambio de «escenario». Me explico. El barco sucedía en el interior de la Estrella Polar, un buque-escuela repleto de adolescentes con las hormonas revolucionadas que durante su accidentada travesía descubrían que la puesta en marcha de un acelerador de partículas había hecho desaparecer la tierra del planeta (y todos sus habitantes). Por su parte, Vis a Vis transcurría en la prisión para mujeres Cruz del Sur, donde una joven ingenua condenada por blanqueo de capitales debía aprender a luchar por la supervivencia en un entorno tremendamente salvaje y hostil. Ambas series estaban ancladas en un lugar concreto que permitía transgredir los límites de nuestra cotidianidad para crear un microcosmos particular donde todo era posible y, lo más importante, hacerlo natural para el espectador pese a regodearse en la ciencia-ficción en un caso y en la exploitation carcelaria en el otro.

La fórmula infalible que falla

Lo que ocurre en Express es parecido a lo que ya sucedía en el spin off Vis a Vis: El Oasis. Al salir de un universo de ficción propio para encaminarse al mundo real, la implícita tendencia a la exageración acaba desconcertando y convertida en una parodia de sus propios esquemas o, dicho de otro modo, se le ven demasiado las costuras como para disfrutarla. Por eso me ha sorprendido mucho leer reseñas que resaltan el realismo, los dilemas morales o el enfoque social de algunas temáticas que aparecen a lo largo de los episodios. Lo siento, pero no. La ventaja de no ser influencer ni recibir regalos de las productoras/distribuidoras es que puedo manifestar lo que pienso sin cortapisas. No hay ni una sola escena ni frase del diálogo que resulte creíble (y quiero pensar que tampoco se pretende). Express es un despiporre desvergonzado y mamarracho que está lleno de chascarrillos en cada frase y situaciones inverosímiles que buscan el puro espectáculo desmedido.

En ese sentido, me puede llegar a funcionar cuando se concentra en las investigaciones de los secuestros con un centro de operaciones que parece sacado de Minority Report para ahondar en esa irrealidad necesaria, pero me falla en la construcción de algunos personajes, en su manera de relacionarse entre ellos o en la integración que tienen en el mundo cotidiano. Por ejemplo, no siento la pulsión sexual entre Bárbara y su ex o entre Dulce y Zero, ni tampoco me conmueven las aventuras adolescentes de la hija mayor, es más, acaban distrayendo de los casos centrales sobre los secuestros. Se podría decir que siguen estando todos los ingredientes habituales, pero el soufflé se me desinfla en el plato, eso sí, muy bien presentado por el cocinero. En el apartado interpretativo se nota a varios miembros del elenco un poco desubicados, por suerte, la protagonista principal es Maggie Civantos que entiende a la perfección dónde está metida y sale ilesa del juego. Express es una serie energética que tendrá sus adeptos y captará la atención de los que busquen una diversión inmediata, con adrenalina en vena y sin preocupaciones, pero no intentes ir más allá.


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Express

5

Puntuación

5.0/10

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