Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘¡Bruja, más que bruja!‘ (1976)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
¡Bruja, más que bruja!

Cansado de productos de encargo, impersonales y filmados, algunos de ellos, con más que evidente desgana, Fernando Fernán Gómez dirigió en 1976 ¡Bruja, más que bruja!, un nuevo proyecto personal a través de un guion escrito por él mismo junto a Pedro Beltrán. Se trata de un film disparatado en apariencia (y en esencia) en el que mezcla el melodrama rural con el musical zarzuelero para rematar una película deliberadamente fea, tosca y zafia que, en su momento supuso un soberano fracaso al que dieron la espalda crítica y público. Con el paso de los años, ha sido reivindicada por diversos teóricos del cine hasta convertirla en un film de culto.

La película se abre con una advertencia escrita en la pantalla que dice literalmente: Deseamos advertir al respetable público que no es intención de los poetas creadores de la presente historia recomendar a los espectadores que imiten la conducta de los personajes que en ella intervienen. Esto, que en Fernando Fernán Gómez era pura ironía, no tardaremos en verlo en todas las películas y series de televisión de esta sociedad involucionista del siglo XXI en la que todo puede ser susceptible de ofender, molestar, herir sentimientos o servir de justificación para que un chiflado cometa un disparate, pero esto sería tema para otro debate.

¡Bruja, más que bruja! cuenta la historia de una pareja de mozos de un pueblo indeterminado, Mariana (Emma Cohen) y Juan (Francisco Algora) cuyo incipiente noviazgo es interrumpido por la partida de este último a hacer el servicio militar. Durante su ausencia, la soltera Mariana es inducida a casarse con el rico terrateniente del pueblo, Justino el Rubiales (Fernando Fernán Gómez) que para más señas es tío de Juan. Una vez finalizada la mili, Juan regresa al pueblo y se encuentra en la triste situación de compartir vivienda con su tío y su joven esposa cuyo matrimonio no acaba de dar frutos por las reticencias de Mariana a consumarlo. Ante la adversidad para vivir su romance, a los jóvenes enamorados no se les ocurre otra cosa que recurrir a la Tía Larga, la bruja del pueblo (una genial Mary Santpere), para que realice algún hechizo con el que acabar de manera secreta con el tío Justino.

Con este argumento establecido, Fernando Fernán Gómez tira por el camino del medio entre el astracán (que ya cultivó en La venganza de Don Mendo) y el esperpento de claras raíces en Valle-Inclán para rodar una película insólita que en ningún momento trata de ocultar su naturaleza de disparatada caricatura. Aunque se han propuesto algunas lecturas más profundas y, conociendo la subversiva naturaleza de su creador, es seguro que las habría, creo que desde la mirada de un espectador del siglo XXI, con los códigos visuales y narrativos actuales, la mejor manera de acercarse a ¡Bruja, más que bruja! es contemplarla como un puro divertimento. De hecho, la sensación que dan todos los intérpretes de la película, empezando por el propio Fernán Gómez, es la de estar pasándoselo pipa con esta tragicomedia agreste y libre en la que todo parece responder a un tono paródico que acaba por adueñarse del film.

El primer extrañamiento en el espectador se produce en cuanto los intérpretes comienzan a cantar y se hace más que evidente que están (indisimuladamente) doblados por cantantes profesionales de la lírica con unas voces muy dispares a las de Fernán Gómez, Cohen o Algora por citar solo al trío protagonista. El barítono Alfonso Echeverría, la soprano Paloma Pérez-Iñigo y el tenor José Durán prestan sus voces respectivamente a los actores citados para interpretar las canciones (o cantables como dicen los títulos de crédito) escritas por Fernán Gómez y Pedro Beltrán sobre una partitura musical de Carmelo Bernaola. Tampoco las interpretaciones de los actores se escapan a las intenciones paródicas y son, en general, exageradas en las voces y en los aspavientos, particularmente cuando se ponen a cantar.

Y estas, y no otras, eran las intenciones de su creador que ya en una nota mecanografiada para el posible productor (que acompaña la excelente edición en Bluray a la que nos referiremos al pie de esta reseña) advertía que se busca algo totalmente diferente a un musical americano, inglés o francés sino más bien se trata de conseguir algo, como España, escaso en los medios y desmesurado en los gestos.


¡Bruja, más que bruja! puede verse en la plataforma Filmin. Además, desde hace cinco años, coincidiendo con el 40 aniversario de la película, existe una excelente edición en DVD y Bluray realizada por A contracorriente con un Master Restaurado que ofrece una excelente calidad de imagen y sonido. La edición, además de la película, presenta como extra un interesante coloquio de 58 minutos que se celebró el 12 de julio de 2016 con motivo del reestreno en salas de la película para celebrar el citado aniversario. Dicho coloquio, moderado por Fernando Lara, se celebró en la sede la Academia de Cine de Madrid y contó con la presencia del productor Juan José Daza, el director de cine José Luis García Sánchez y el actor José Lifante que forma parte del reparto de la película. Fruto de la triste casualidad de que el día antes se produjo el fallecimiento de Emma Cohen, el coloquio se convirtió más en un improvisado y emotivo homenaje a la actriz que en una revisión de la película.

Esta edición de A contracorriente, incluye además como obsequio una bonita postal en cuyo anverso figura un cartel collage para la película creado por Fernando Fernán Gómez y Emma Cohen y en el reverso se puede leer la NOTA PARA EL POSIBLE PRODUCTOR a la que se ha hecho referencia unos párrafos más arriba.


¿Qué te ha parecido la película?

3/5 - (1 voto)

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
error: El contenido está protegido.
A %d blogueros les gusta esto: