Crítica de ‘Spider-Man: No way home‘: Secuela emocionante, sorprendente y muy humorística

Las críticas de Óscar M.:
Spider-Man: No way home

En Spider-Man: No way home, la identidad de nuestro héroe es revelada al mundo, generando un gran conflicto entre sus responsabilidades como superhéroe y su vida normal, además de poner en riesgo a sus seres queridos. Con la ayuda del Doctor Extraño intenta restaurar su secreto, pero el hechizo provoca que los villanos más poderosos contra los que ha luchado Spider-Man en este y otros universos paralelos aparezcan para vengarse.

La nueva entrega está dirigida una vez más por Jon Watts y escrita por Chris McKenna y Erik Sommers (todos repiten tras su participación en Spider-Man: Homecoming y Spider-Man: Lejos de casa) y protagonizada por Tom Holland, junto a Zendaya, Benedict Cumberbatch, Jon Favreau, Jacob Batalon y Marisa Tomei, además de varios actores cuyos nombres mantendremos en secreto. Se estrenará en cines el próximo 17 de diciembre de 2021 gracias a Sony Pictures.

Llegar «virgen» a la película

Llegar a una sala de cine sin conocer parte del argumento o las sorpresas de una película se ha convertido hoy en día en una aventura en sí misma. Hemos visto cómo los estudios y las productoras se esmeran en que el público no haga «spoilers» (palabra inglesa que puede traducirse como estropear o destrozar) de sus estrenos, pero, al mismo tiempo, publican innumerables pósters, tráilers, trozos de vídeos o hacen pases exclusivos para el público general sin obligarles a firmar ningún documento que les obligue a mantener el secreto.

Si conseguís llegar a Spider-Man: No way home sin saber qué va a pasar (o no) o quién va a salir (o no) en la película disfrutaréis muchísimo más y evitaréis decepciones (el propio personaje interpretado por Zendaya lo dice explícitamente), porque a veces el desconocimiento y la espera tienen su recompensa y (a pesar de que la nueva aventura del Hombre Araña se puede disfrutar igualmente si lo sabes todo) esa cara de sorpresa, esa emoción y esa revolución mental que sientes cuando sucede algo que no te esperas es indescriptible, aunque en 2021 vivamos en una sociedad donde conocerlo todo antes que nadie lo es todo.

Un viaje emocional

La realidad es que es bastante difícil que un espectador llegue a la octava película de la saga Spider-Man y que pueda sorprenderse con lo que va a ver, pero Spider-Man: No way home (traducida en los países iberoamericanos como Sin camino a casa) lo consigue, aunque su premisa sea la de recuperar a los villanos que han aparecido en las cinco películas previas a la llegada de Tom Holland como intérprete del superhéroe. Este esperado y ansiado lío de ver cómo iban a mezclar a tanto villano en tan poco metraje (sin cometer los errores de Spider-Man 3) es el punto de partida, pero algo que no esperábamos es que, al mismo tiempo, la película nos arrastrase emocionalmente como lo hace.

Porque no sólo se recupera a los personajes de otras entregas, también vienen acompañados de sus historias, sus pasados, sus emociones, la posibilidad de una nueva oportunidad y tener éxito donde antes fracasaron, y los actores son tan conscientes de esta segunda oportunidad que se les ofrece que nos dan las mejores interpretaciones que han tenido en toda la saga, consiguiendo que hasta nos emocionemos al verlos.

La película consigue que amemos y suframos con unos personajes a los que ya les tenemos cierto aprecio, gracias a que los actores se han encargado de ello, porque Tom Holland ha conseguido que volvamos a encariñarnos de las locuras adolescentes de Spider-Man (alcanzando un punto medio entre la parodia del personaje cuando lo interpretó Tobey McGuire y el trauma que tuvo cuando fue Andrew Garfield), Marisa Tomey ha conseguido que adoremos a su May, igual que Zendaya ha mejorado al personaje de MJ. Y, sin entrar en nombrar a otros actores para no desvelar nada, todos ofrecen unas interpretaciones superiores y menos histriónicas a las que tuvieron anteriormente.

Sin vuelta atrás

No todo es ciencia-ficción en Spider-Man: No way home, las ideas centrales son asumir las consecuencias de nuestros propios actos, favorecer las segundas oportunidades y evitar vivir de fantasías y expectativas altas, pero también hay espacio suficiente para muchísimos golpes de humor (incluso entre los propios personajes y haciendo referencias y guiños a la franquicia, manteniéndolo hasta en el tramo final, donde suele predominar la acción por encima del humor), un componente dramático muy importante (consiguiendo que los personajes evolucionen, crezcan y maduren, dejando atrás el pasado, sobre todo el protagonista) y un ritmo de escenas de acción que no para en las dos horas y media de duración.

Esta secuela eleva el nivel sobre las entregas previas, tanto por la solidez del guión (donde podrían haber recuperado ideas de Los seis siniestros) como por las interpretaciones de los actores. Y tiene mucho que ver que haya repetido el equipo de las dos anteriores (director, guionistas, compositor), esa «comodidad» que, a veces, resulta un lastre a la hora de arriesgar en una secuela, aquí prueba que se puede mejorar cuando se trabaja en la sintonía correcta.

Como ya es habitual, Spider-Man: No way home contiene dos escenas adicionales en mitad y al final de los títulos de crédito (en esta ocasión van a ser bastante cuestionadas y darán mucho que hablar, puesto que las posibilidades argumentales que se han creado con esta entrega abren la puerta a reinterpretaciones o posibles reinicios). Es demasiado pronto para empezar con las teorías, lo importante ahora es que disfrutemos con esta nueva aventura y evitemos pensar en el futuro para no decepcionarnos.


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Spider-Man: No way home

9

Puntuación

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