TERROR MOLINS 2021. Crítica de ‘Tarumama (Llanto maldito)’: El horror de la pérdida

Las críticas de Daniel Farriol en Terror Molins 2021:
Tarumama (Llanto maldito)

Tarumama (Llanto maldito) es un el filme colombiano de terror escrito y dirigido por Andrés Beltrán (Malos días, Malayerba). La historia nos muestra a un matrimonio en crisis que decide pasar unas cortas vacaciones junto a sus dos hijos para unir lazos y superar una reciente tragedia familiar. El lugar escogido es una remota cabaña en el bosque en la que empiezan a suceder cosas extrañas y presienten que una mujer puede estar merodeando la casa. Está interpretada por Paula Castaño (El arriero, Distrito salvaje), Andres Londono (Trampa en alta mar, The Wrong Real Estate Agent), Alanna de la Rossa y Carolina Ribón. La película ha pasado por el Festival de Sitges 2021 y ha inaugurado el Terror Molins 2021.

La Tarumama es La Llorona colombiana

Tarumama (Llanto maldito) utiliza la mitología y el folclore colombiano para adentrarse en el drama familiar de una pareja en crisis que busca superar una terrible pérdida reciente que les ha distanciado como matrimonio y también en la relación con sus propios hijos. La historia no es demasiado original ya que la leyenda escogida es la versión colombiana de La Llorona, una leyenda que tiene particularidades ligeramente distintas en cada país hispanoamericano. Además, tenemos demasiado próximas otras adaptaciones del relato al cine como The Curse of La Llorona (Michael Chaves, 2019), producida por James Wan como parte tangencial de su Warrenverso, o La Llorona (Jayro Bustamante, 2019), notable filme dramático que vinculaba la leyenda ancestral con las heridas sociales del genocidio guatematelco a principios de los años 80.

La mayor diferencia que encontramos entre el cuento que conocíamos sobre el alma en pena de una mujer que asesinó a sus hijos en el río y que busca arrebatárselos en la actualidad a los demás, es que en el folclore colombiano la muerte del hijo es accidental y por eso la mujer vaga ahora llorando desconsoladamente en busca de llevarse a otro que lo pueda reemplazar. Una característica diferencial mucho más anecdótica, pero visualmente potente, es que el espectro se alimenta de las cenizas y el carbón de las chimeneas o fogones encendidos en las casas. Estos simples elementos sirven a Andrés Beltrán para abordar un filme tópico enmarcado en el subgénero de las casas encantadas que incorpora ese trasfondo mitológico como telón de fondo, pero sin aprovechar todas las posibilidades inherentes a la propia idiosincrasia cultural a que hace referencia.

 

Terror que no da miedo

Parece evidente que la película Tarumama (Llanto maldito) tiene un presupuesto limitado y tanto la puesta en escena como los efectos visuales son discretos. Casi toda la acción transcurre en el interior de una cabaña aislada junto a un bosque (algo que no hemos visto nunca antes…) y el guion tira de lugares comunes para hacer avanzar la acción como los habituales ruidos nocturnos, crujidos de madera o apariciones fantasmagóricas sin una lógica aparente con el único objetivo de crear una atmósfera intrigante que desvíe nuestra atención de los pésimos diálogos y la escueta construcción de personajes. De hecho, el matrimonio protagonista resulta bastante odioso y cuesta empatizar con ellos en sus constantes discusiones o la absurda toma de decisiones que se acrecienta en la parte final. Para más inri, las interpretaciones son flojas y forzadas, con esa innecesaria tendencia a hablar en susurros incluso a plena luz del día.

Tarumama (Llanto maldito) es un filme de terror sin nada reseñable en lo visual ni un ápice de originalidad en lo argumental que, además, adolece de un ritmo anodino al que le cuesta arrancar en su presentación y que tampoco consigue las dosis necesarias de tensión en los momentos más cercanos al horror. Se pueden hallar referencias a la pesadilla sobre la maternidad que era Babadook (Jennifer Kent, 2014) o sentir la admiración del director por el acercamiento que hace Mike Flanagan al terror desde lo psicológico e íntimo, pero la propuesta de Andrés Beltrán no termina de cuajar. El único interés radica en acercar el terror a la cinematografía colombiana que no es demasiado proclive al cine de género más allá de cineastas clásicos como Jairo Pinilla o Luis Ospina. Sin embargo, las buenas intenciones de exportar el folclore del país de origen son insuficientes y quedan desdibujadas tras un drama personal sobre la pérdida que es fácilmente reconocible en un contexto internacional donde cada vez hay más adeptos al terror que no da miedo.


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Tarumama (Llanto maldito)

4.5

Puntuación

4.5/10

2 comentarios en «TERROR MOLINS 2021. Crítica de ‘Tarumama (Llanto maldito)’: El horror de la pérdida»

  • el 26 noviembre, 2021 a las 21:42
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    Pésima película, ¿terror?, nada es inesperado, muy mala actuación, buen concepto de una cabaña en medio de la nada junto a un rio, tuvieron que haberle sacado mas jugo a la trama, muy aburrida y no la recomiendo.

    Respuesta
  • el 16 diciembre, 2021 a las 03:21
    Enlace permanente

    Pésima película en verdad de las peores o la peor película que he visto en mi vida muy mal director muy mala trama y muy malos actores
    También pésimo de HBO que suban esta película en su aplicación

    Respuesta

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