Crítica de ‘Sin tiempo para morir‘: Un Bond para recordar

Las críticas de Óscar M.:
Sin tiempo para morir

En Sin tiempo para morir el agente James Bond ha dejado el servicio secreto, pero su retiro no va a durar mucho pues su amigo de la CIA se pone en contacto con él para que le ayude a localizar a un científico desaparecido. La misión resulta ser mucho más peligrosa de lo esperado cuando descubren que Spectre podría estar implicada en la creación de una nueva arma biológica.

Esta nueva entrega está dirigida por Cari Fukunaga (responsable de la magnífica primera temporada de True detective) y protagonizada por Daniel Craig (encarnando por quinta y última vez al agente Bond) y Rami Malek (que da vida al nuevo villano), repitiendo Christoph Waltz, Lea Seydoux, Ben Wishaw, Naomie Harris, Ralph Fiennes y con la incorporación de Lashana Lynch y Ana de Armas. La película se estrena el 1 de octubre de 2021 con la distribución de Universal Pictures.

El regreso más esperado

Bond 25 o, lo que es lo mismo, Sin tiempo para morir, llega por fin a las salas después de dos años de retrasos por la pandemia mundial. Desde la última vez que vimos al agente secreto más famoso del cine el mundo ha cambiado y nuestras vidas también. Sorprende que Bond se mantenga inalterable a estos cambios, pero lo cierto es que su argumento es tan sólido que sigue siendo vigente, aunque la película se rodase mucho tiempo antes de que el COVID entrara en nuestras vidas.

Si Spectre, estrenada hace nada menos que seis años, parecía la despedida de Daniel Craig como Bond (por interconectar con las tres películas anteriores y dar por finalizada la trama de la organización criminal Spectre), Sin tiempo para morir es, en este caso, un epílogo. Pocas veces en la saga Bond hemos visto tanta continuidad entre sus películas, incluso podríamos decir que es la misma historia, pero dividida en dos partes.

Spectre y Sin tiempo para morir forman un arco argumental que cierra las cinco películas protagonizadas por Daniel Craig (junto a Casino royale, Quantum of Solace y Skyfall), dando sentido, coherencia y un digno final a su participación y dejando para el recuerdo a un agente secreto 007 más musculado que sus predecesores y también más sombrío y oscuro, insensible y férreo en sus misiones, y enamoradizo entre las sábanas. Un Bond bajo la sombra de A todo gas y los superhéroes de los cómics.

Un reparto equilibrado

Junto al inflado y taciturno Daniel Craig vuelven la mayoría de actores y actrices que lo han acompañado en sus aventuras pasadas. Christopher Waltz vuelve a ser Bloufeld, el malvado villano, dirigente de Spectre, que continúa manteniendo el nivel de némesis desquiciado. La gran baza de Sin tiempo para morir era la incorporación de Rami Malek, que resulta ser un incoherente enemigo (por edad es un clarísimo error de reparto, Malek tiene 40 años y Seydoux 36) con motivaciones difusas y cuyo intento de transmitir maldad en pantalla se basa en un maquillaje peculiar y un tono de voz grave (nunca superará al ridículo tinte de Javier Bardem).

La nueva agente 00, a quien interpreta Lashana Lynch, es una bocanada de aire fresco para la agencia secreta británica. Lynch encaja perfectamente en el entramado de la saga y con el resto de personajes. Aunque es usada como vía de escape aportando los necesarios toques de humor, su presencia en pantalla va más allá y deja abierta la posibilidad de que haya más cambios en el personaje protagonista en el futuro, aunque sabemos por experiencia que los productores no están por la labor de que Bond deje de ser un hombre blanco heterosexual.

Mención especial merece Ana de Armas. Está especialmente espectacular, brilla desde el primer momento en el que la cámara enfoca su espalda y se convierte, por derecho propio, en la joya oculta de la película. La complicidad con Craig y cómo se desenvuelve en la escena consiguen que esa pequeña historia en Cuba sea un Señor y Señora Smith lleno de acción con toques hilarantes al mismo tiempo que irreales, como parar en mitad de la huida para tomarse un copazo de whisky. La carrera de Armas no deja de subir y su agente se está ganando cada céntimo de su sueldo, tras deleitarnos con Puñales por la espalda (donde también compartía escenas con Craig) ahora confirma que lo mismo te hace una comedia que una película de acción, una actriz 360, que diría Paquita Salas.

El final de una etapa

Desvelar ciertos detalles de la trama que hacen a esta película única dentro de la franquicia 007 supondría una puñalada al espectador, que debería siempre poder disfrutar de la sorpresa y la emoción de conocer ciertos detalles durante la propia película, por lo tanto intentaré no destrozar la historia. El argumento de Sin tiempo para morir tampoco se parece a las películas anteriores, la entrega dirigida por Fukunaga se extiende durante dos horas y cuarenta minutos que pasan rápido (aunque tiene sus bajones de ritmo, como todas las entregas). El guion de Neal Purvis y Robert Wade (guionistas clásicos de la franquicia) junto al propio director y Phoebe Waller-Bridge (Fleabag) aporta mucha introspección, demasiadas escena de progresión y una historia bastante estirada para sobrepasar en minutos a su predecesora.

Fukunaga no es Sam Mendes y su Bond abandona la luminosidad de su retiro para adentrarse en los lúgubres bosques llenos de niebla, las catacumbas italianas y los silos antimisiles rusos, una continuación coherente con el retorno a los orígenes que ya planteó Spectre: las bases secretas de los villanos siempre son de lo mejor de la saga y Sin tiempo para morir no defrauda en ese sentido, como tampoco lo hacen los artilugios (aunque cada vez sean más escasos), con especial atención a los imanes del ascensor y los clásicos trucos del coche.

Sin tiempo para morir es un broche de plata para la saga, Spectre dejó el nivel muy alto y su secuela sólo podía mantenerlo, era muy difícil superarlo, pero el fin de la «saga Craig«, también supone la película 25 de la saga, un cierre por todo lo alto, sin duda, con un argumento que la hará única para la eternidad (cuando la veáis, lo entenderéis) y la nueva cara del agente con licencia para matar y la nueva película iniciarán un nuevo capítulo en la historia del cine y abrirán una nueva saga. Esperemos que sea pronto, Señor Bond.


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Sin tiempo para morir

8.5

Puntuación

8.5/10

Un comentario en «Crítica de ‘Sin tiempo para morir‘: Un Bond para recordar»

  • el 10 octubre, 2021 a las 22:57
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    Lo siento, para mi es malisima. Larga, densa y sobretodo alejada de cualquier ratro de la saga Bond. Ya sabemos que ahora se lleva lo correcto, sangrar y los dialogos intrascendentes para llenar, pero esta pelicula no es un Bond. Vale que este jubilado y aparente tener 60 años, pero es que no da la talla en nada. Persecuciones en coche ya vistas en las anteriores de Craig y más propias de A todo gas (version comica) y un malo malisimo (Malek) sobreactuando mucho, una chica insulsa (Seydoux), otra desaprovechada (Ana de Armas) y otro malo infrautilizado (el genial Waltz) Todo esto en un insufrible metraje de 2h 45, que acaba con casi todos y con todo. En fin, fatal y con mucho a mejorar.

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