Crítica de ‘El sospechoso número 12’: Intriga de posguerra en el Café Oriental

Las críticas de Daniel Farriol:
El sospechoso número 12

El sospechoso número 12 (The 12th Suspect) es un thriller de intriga coreano escrito y dirigido por el debutante Ko Myoung-sung. La historia nos sitúa en los años 50, en el interior del Café Oriental, un establecimiento que ha sobrevivido a la Guerra de Corea y que está frecuentado por artistas. Un día irrumpe en el lugar un inspector de la policía militar que asegura que uno de los clientes habituales ha sido asesinado y que todos ellos son sospechosos del crimen. Está protagonizada por Kim Sang-Kyung (Los chicos del bádminton, The Vanished), Park Sun-Young (Addicted, Marry Me Now), Kim Dong-young (La 8.ª noche, El amor es la meta), Heo Sung-tae (El imperio de las sombras, Watcher), Ji-Soon Jung, Ji-ahn Han, Kyu-baek Kim, Sung-jin Nam y Yeon-woo Nam. La película se ha estrenado en España en Filmin el día 3 de Septiembre de 2021.

Agatha Christie se toma un café en la Corea de los años 50

La ópera prima de Ko Myoung-sung titulada El sospechoso número 12 es un thriller de aroma clásico que puede dividirse en dos partes claramente diferenciadas. Tiene un concepto teatral y casi toda la acción transcurre en el interior del Café Oriental, un lugar frecuentado por poetas y pintores. Pese a lo estático de la situación, el director se las ingenia para darle dinamismo y evitar caer en la monotonía con una planificación basada en elegantes movimientos de cámara y un montaje ágil. La trama se inicia deteniéndose en presentar brevemente a cada uno de los clientes que se encuentran en la cafetería. Al haber tantos personajes, se esbozan en base a grandes trazos que nos sirven para hacernos una idea de su personalidad, pero manteniendo la necesaria intriga para descubrir con posterioridad los secretos que cada uno de ellos alberga en su interior.

Con la llegada al establecimiento de un misterioso inspector de policía la trama deriva hacia un whodunit con clara inspiración en la mecánica que poseían las novelas policíacas de Agatha Christie o Dorothy L. Sayers. El policía sacará a la luz que se ha cometido cerca de allí el asesinato de un cliente habitual del lugar y, por tanto, todos ellos pueden ser sospechosos del crimen. A medida que se van desentrañando las pistas iremos descubriendo que cada uno de ellos ha ocultado información y lo que apunta a ser un crimen pasional puede formar parte de un entramado mucho más complejo. Los educados interrogatorios de este Poirot coreano se convierten entonces en un asedio salvaje y violento que nos lleva hacia la segunda parte del filme. 

  

La convulsa época de posguerra 

Es importante contextualizar El sospechoso número 12 para asumir ese cambio brusco en el estilo de la película. La acción está situada a mediados de los años 50, poco después de la finalización de la Guerra de Corea tras la invasión sufrida en el Sur de la península por parte de las tropas del Norte. El Café Oriental se nos presenta como un establecimiento que sobrevivió a ese periodo sirviendo desayunos a los militares invasores. O luchabas contra ellos o te volvías un colaboracionista forzado para no ser detenido o algo peor. El periodo de posguerra en el país tampoco fue una época fácil para los ciudadanos. La inestabilidad social y política siguió existiendo hasta alcanzar su punto álgido con el golpe de estado pocos años después del dictador Park Chung-hee. No se habla explícitamente en la película de todo esto, pero está presente en la conducta y en el trasfondo de los personajes. Todos ellos tienen cicatrices profundas de ese pasado convulso, ya sean físicas o emocionales.

Así pues, la película vira en esta segunda mitad de un policíaco clásico hacia un thriller más físico y de carácter político. Ambas mitades están interconectadas, pero a veces se sienten distanciadas como si formasen parte de dos películas distintas. Sin llegar a desconectar del todo, sí que tengo que reconocer que el giro me descoloca un poco. La pulcra narrativa de Ko Myoung-sung se vuelve aquí más arisca y con tendencia al exceso, tanto en la representación de la violencia como en el tono interpretativo de algunos actores. 

El sospechoso número 12 es una película que utiliza el género policíaco para reflexionar con severidad sobre la transición de posguerra que tuvo el país. También sobre el compromiso ético necesario en cualquier reconstrucción, convirtiendo al Café Oriental en un muestrario de actitudes que sacan a relucir las debilidades y contradicciones del ser humano. La idea me parece brillante, pero la ejecución de esta segunda mitad chirría en algunos momentos. Aún así, es una película entretenida que tiene una puesta en escena de atmósfera arrebatadora gracias a su bello enfoque de cine negro clásico.


¿Qué te ha parecido la película?

El sospechoso número 12

6.8

Puntuación

6.8/10

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