Crítica de ‘Por siempre jamás’: El pasado que regresa

Las críticas de Daniel Farriol:
Por siempre jamás
(Disparu à jamais)

Por siempre jamás es una miniserie francesa creada por David Elkaïm y Vincent Poymiro (En thérapie), adaptando la novela negra de Harlan Coben. Para la dirección se cuenta con el español Juan Carlos Medina (Insensibles, Los misteriosos asesinatos de Limehouse) y en los guiones encontramos a los propios creadores junto a Pauline Guéna y Nacim Mehtar. La historia sigue a Guillaume Lucchesi que ha conseguido rehacer su vida tras superar el trágico asesinato de su primer amor y de su hermano mayor. El día después de declarar a su novia Judith, la chica desaparece e iniciará una investigación que desvelará muchos más secretos de los que puede asimilar. Está protagonizada por Finnegan Oldfield (Nocturama, Mi hija, mi hermana), Nicolas Duvauchelle (Un sol interior, Je ne suis pas un salaud), Guillaume Gouix (Los confines del mundo, Las cosas que decimos, las cosas que hacemos), Nailia Harzoune (Chouf, Patients) y Garance Marillier (Crudo, Madame Claude). La serie se ha estrenado en Netflix el día 13 de Agosto de 2021.

Inocentes, femme fatales y un pasado trágico que regresa

El novelista Harlan Coben se ha convertido en todo un filón para la plataforma de streaming Netflix que ha firmado un contrato para adaptar 14 de sus obras en un periodo de 5 años. Llega el turno ahora de Por siempre jamás, serie de intriga francesa que sigue los pasos de No hables con extrañosBosque adentro y la española El inocente, además de Safe que fue una serie creada también por el mismo autor, pero sin estar basada en ninguna novela previa. En esta nueva adaptación comienzan a distinguirse algunos parámetros repetitivos que amortiguan el impacto y la sorpresa de otras obras.

Si te gustó El inocente encontrarás bastantes similitudes en tema y forma con esta miniserie francesa. En ambas tenemos a un protagonista ingenuo metido en problemas que intenta averiguar la verdad y se convierte en el punto de vista del espectador. Mujeres misteriosas con identidades falsas perfiladas bajo el registro de la femme fatale del cine negro clásico que huyen de un pasado repleto de misterios. Tramas criminales que vinculan episodios trágicos del pasado con el presente en un constante diálogo que se retroalimenta. El estilo narrativo también tiene aspectos calcados entre una y otra. Por ejemplo, cada episodio apuesta por un personaje distinto o, al menos, se centra con más detenimiento en el desarrollo de su historia particular. Es evidente que Oriol Paulo se muestra más solvente y resolutivo que Juan Carlos Medina, director español que está al frente de esta serie francesa, pero ambos comparten inquietudes similares al adaptar las novelas de Coben (tampoco me extrañaría que formase parte de unas directrices marcadas en los despachos de la productora).

La tela de araña que une pasado y presente 

Por siempre jamás empieza en alto, pero va decreciendo su interés a medida que prefiere concentrarse en una trama criminal con demasiados lugares comunes. Se podría decir que desperdicia algunos de los elementos más turbadores que encontramos por el camino. La historia se inicia con la trágica muerte de Sonia y Fred, novia y hermano de Guillaume Lucchesi. Tanto él como Inés, la hermana pequeña de la chica, presencian parcialmente los hechos y se reencontrarán una década después. Por ese entonces, Guillaume ya ha conseguido rehacer su vida y lleva dos años viviendo con Judith. Sin embargo, la sensación es que la tragedia vuelve a cebarse con él cuando su novia desaparece misteriosamente y días después aparece muerta. Guillaume, con la ayuda de su amigo Daco e Inés, intentará encontrar el sentido de todo lo que está sucediendo ya que existen indicios de que ambas muertes están relacionadas.

La trama tiene todas las ramificaciones y recovecos intrincados que caracterizan las novelas de Harlan Coben. Los giros de guion y sorpresas inesperadas son constantes, aunque una vez que le pillas el “truco” al novelista puedes adivinar algunas de las cosas que sucederán. El director Juan Carlos Medina teje su tela de araña con continuos saltos en el tiempo, prácticamente cada secuencia propicia un cambio de época, para lo que se utiliza el recurso de los rótulos como eficaz método para que el espectador no se pierda y sepa en cada momento en que instante temporal de la historia se encuentra. Esa necesaria interlocución entre pasado y presente se vuelve aquí farragosa y pesada, es mucho menos práctica y seductora que en Bosque adentro, por ejemplo.

La verdadera oscuridad que no llega

Por siempre jamás es una serie de intriga entretenida, pero a la que falta tensión dramática. Durante los diversos capítulos se exponen varias situaciones interesantes que plantean emocionantes dilemas morales. Tenemos, entre otras cosas, al proxeneta que ahora sufre un calvario por parte de una de sus víctimas, la atracción sexual no resuelta entre Guillaume y la hermana de su novia muerta (tan mórbido como en Vértigo de Hitchcock), el maltrato y abuso de un padre con su hijo al que quiere convertir en una estrella del tenis, la necesidad de aceptar el pasado oculto de la gente a la que queremos o la transformación ideológica de un neonazi que ahora trabaja en un centro para la reinserción de inmigrantes y gente marginal (una metamorfosis que haría palidecer al mismísimo Edward Norton de American History X (Tony Kaye, 1998)).

Sin embargo, todas esas cuestiones quedan relegadas a un segundo plano y, lo que es peor, algunas se dejan sin cerrar por completo tras la resolución final. La historia central parece querer alejarse de sus pasajes más oscuros y se conforma con pasar de puntillas por ellos para encaminarse luego hacia una evolución dramática mucho más convencional que está relacionada con tramas mafiosas poco cautivadoras y llenas de tópicos. No es que Por siempre jamás sea una serie para descartar por completo, está realizada con brío, tiene un buen reparto y se consume con facilidad al estar compuesta por tan solo cinco episodios, pero decepciona en su dispersión y en los hilos que deja olvidados, quedando la sensación de que no acabará perdurando demasiado en nuestra memoria. 

 

Listado de episodios de ‘Por siempre jamás’

La miniserie francesa Por siempre jamás (Disparu à jamais) está compuesta por 5 episodios de entre 44 y 54 minutos cada uno.

 

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Por siempre jamás

6.7

Puntuación

6.7/10

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