Crítica de ‘Prime Time’: Noche de perros en el plató

Las críticas de Daniel Farriol:
Prime Time
 
Prime Time, también conocida como Horario estelar, es un thriller dramático polaco dirigido por el debutante Jakub Piatek que también co-escribe el guion junto a Lukasz Czapski (The Moths, Oko za Oko). La historia nos sitúa en plena nochevieja de 1999. Un joven de 20 años llamado Sebastian irrumpe en un plató de televisión, armado con una pistola, y secuestra en directo a la presentadora de un concurso que se emite en directo. Quiere transmitir un mensaje en directo, pero la burocracia de la policía y de la propia cadena hacen todo lo posible para impedírselo. Está protagonizada por Bartosz Bielenia (Corpus Chisti, The High Frontier), Magdalena Poplawska (Between Two Fires, 53 guerras), Malgorzata Hajewska-Krzysztofik (Znaki, Panic Attack), Cezary Kosinski, Dobromir Dymecki, Juliusz Chrzastowski, Michal Kaleta y Andrzej Klak. La película compitió en el Festival de Sundance. Se ha estrenado en España a través de Netflix el día 30 de Junio de 2021.
 

El secuestrador secuestrado

Prime Time (Horario estelar) es un drama donde tiene más importancia el contexto que la propia evolución de la historia que cuenta. La acción transcurre durante la Nochevieja de 1999 en la que un joven asalta el plató de televisión donde se emite en directo un teleconcurso. Su intención parece ser la de ofrecer un discurso reivindicativo que lleva escrito en unos papeles que lleva consigo, pero los responsables de la cadena interrumpen la emisión antes de que pueda hacerlo. Ese será el inicio de una noche de alta tensión en la que el asaltante toma como rehenes a una veterana presentadora y a un introvertido guarda de seguridad mientras insta a las autoridades policiales y a los negociadores a que le dejen hablar en directo tras el habitual discurso anual que va a realizar el Presidente de la nación. Irán pasando las horas y sus peticiones no serán satisfechas, convirtiéndose el secuestrador en el propio rehén del sistema que pretende desenmascarar.
 
Nunca sabremos con certeza cuáles son las verdaderas intenciones del secuestrador. El director debutante Jakub Piatek prefiere ser esquivo y jugar al despiste ofreciendo solo unas pocas pistas que diseminará a lo largo de la película. Será entonces el propio espectador quién deberá reconstruirlas en su cabeza para hacerse una idea clara de lo que está sucediendo. Esto es un grave hándicap. Tal vez esa abstracción hubiera sido eficaz para un corto de 15 minutos, pero en los 93 que dura la película se convierte en una losa pesada que perjudica el desarrollo posterior de los acontecimientos hasta llegar al frustrante y anticlimático desenlace. Y es que el guion tampoco profundiza lo suficiente en la psicología de los personajes como para que nos importe demasiado cuál va a ser su destino final. Ni del secuestrador ni de los rehenes. De ese modo, asistiremos a una larga noche en el plató con reminiscencias de Tarde de perros (Sidney Lumet, 1975) o Network, un mundo implacable (Sidney Lumet, 1976), pero sin la crítica corrosiva que aquéllas incorporaban ni la eficacia narrativa de esas grandes obras.
 

Más drama que suspense

El punto de partida de Prime Time es atractivo y la película comienza con bastante fuerza, sin tiempo para introducciones ni presentaciones. Casi toda la acción transcurre en el interior del plató del teleconcurso y la historia se concentra en la escalada de tensión durante los obstáculos que surgen en las negociaciones. Sin embargo, la película nunca llega a alcanzar una atmósfera suficientemente asfixiante y, pese a tener un ritmo ágil, renuncia de forma consciente a los esquemas del thriller de acción o del suspense para concentrarse en el drama interior que padecen los personajes. Podría haber sido una película intensa con mucho qué decir, pero esa constante búsqueda de los márgenes, de la acción fuera de cámara, nos deja con más preguntas que respuestas.

El espectador más atento encontrará algunas pistas en la llamada de un hombre no identificado o en la dramática secuencia de la conversación con el padre del secuestrador. Que Prime Time se ubique en la noche del fin del milenio no es baladí. Fue un momento lleno de incertidumbre y miedo en el que algunos vaticinaban el fin del mundo y otros el caos tecnológico, mientras que muchos otros lo que temían era por un futuro sin expectativas ni oportunidades. Esa parece ser la clave sobre la que trata la película. El secuestrador Sebastian es un joven que vive con ansiedad la opresión y represión ideológica de una sociedad, así como la ausencia de un futuro ilusionante. Se convierte en el paradigma de toda una juventud con dificultades económicas que, además, no puede expresarse libremente sobre su condición sexual.

Una película que no se emitirá en ‘Prime Time’

El paro, la sensación de fracaso y esa falta de libertad parecen ser los detonantes de la situación. Por eso llega haber incluso cierta conexión entre el secuestrador y sus rehenes. En un momento dado, uno de ellos tiene la oportunidad de escapar y prefiere quedarse con el joven que le apunta en la cabeza con una pistola. El problema es que el guion de Prime Time no está a la altura cuándo debe construir unos personajes con algo que decir.

Jakub Piatek parece querer poner el acento en un momento clave del pasado para reflexionar sobre la actualidad. Ahí podemos comprobar que las cosas no han cambiado tanto cómo pensábamos. La juventud de hoy en día tiene problemas bastante similares a los de aquella otra generación, en especial, en determinados países con políticas de mentalidad ultra conservadora. Era un material muy interesante para explorar que la película aborda de manera tangencial y casi ininteligible. Así su mensaje se evapora como el humo de un cigarrillo. 

El director se las ingenia para dar cierto movimiento escénico en un espacio tan reducido. En muchas ocasiones, las acciones o decisiones de los personajes resultan arbitrarias o cuánto menos injustificadas, pero sin llegar a molestar. Por suerte, el buen hacer de Bartosz Bielenia y Magdalena Poplawska, consigue sacar provecho a sus pocos momentos de lucimiento y mantener la atención del espectador. Prime Time es una oportunidad desaprovechada para hablar sobre problemas sociales que nos atañen y aún permanecen activos en nuestra convivencia diaria. Solo recomendable si no tienes una lista de cosas pendientes para ver.


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Prime Time

4.8

Puntuación

4.8/10

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