Crítica de ‘Onda expansiva: Shock Wave’: El artificiero y el terrorista

Las críticas de Daniel Farriol:
Onda expansiva: Shock Wave
 
Onda expansiva: Shock Wave es un thriller de acción hongkonés dirigido por Herman Yau (The White Storm 2: Drug Lords, The Sleep Curse) que también co-escribe el guion junto a Erica Li (Ip Man: La leyenda, 77 Heartbreaks). Es la historia de un agente de policía experto en desactivación de explosivos que tras trabajar encubierto en una banda de ladrones deberá enfrentarse al líder cuando amenaza con asesinar a cientos de rehenes que tiene retenidos en el túnel de Cross-Harbor. Está protagonizada por Andy Lau (Blind Detective, Una vida sencilla), Jiang Wu (Un toque de violencia, ¡Vivir!), Phillip Keung (Tracey, The Defected), Ron Ng (Bodies at Rest), Song Jia (Super Me, The Guilty Ones), Babyjohn Choi, Wang Ziyi, Felix Wong y Sek Sau. La puedes ver en Movistar+ desde el día 22 de Julio de 2021.
 

Adrenalina al estilo noventero

Onda expansiva: Shock Wave es un blockbuster de acción que arrasó en Hong Kong, China o Taiwán, lo que motivó que se realizará una secuela. El prolífico cineasta Herman Yau, capaz de rodar 3 o 4 películas al año sin despeinarse, aúna el cine-espectáculo moderno con CGI a mansalva a lo Michael Bay con el espíritu ochentero y noventero del cine catastrófico y palomitero que practicaban con éxito artesanos del estilo de John McTiernan o Renny Harlin. Todo ello sin perder la atención a la propia idiosincrasia hongkonesa en el perfilado de algunas situaciones o personajes. 
 
La historia nos presenta a Cheung J.S., interpretado por la estrella Andy Lau, un superintendente de la unidad de explosivos de la policía que se encuentra infiltrado en una banda de peligrosos ladrones. La operación policial para detenerlos será parcialmente exitosa ya que, Peng Hong (Jiang Wu), el jefe de la banda, logra escapar junto a algunos de sus hombres jurando vengarse del agente por traicionar su confianza y haber capturado a su hermano menor. Unos años después se volverán a enfrentar cuando el ladrón asuma el control del túnel de Cross-Harbor con cientos de rehenes en su interior y bajo la severa amenaza de hacer explotar varias bombas. El único interlocutor válido para el terrorista será Cheung J.S. que deberá liberar al hermano que encarceló para evitar la ejecución de las personas inocentes atrapadas en el túnel. 
 

Mucha acción, poca emoción

Onda expansiva: Shock Wave es pura adrenalina y va de menos a más en su escalada trepidante hacia la confrontación final. Esta disfrutable combinación entre La jungla de cristal 3: la venganza (John McTiernan, 1995) y Pánico en el tunel (Rob Cohen, 1996), funciona cuando despliega todo su sentido por el espectáculo, pero pierde fuerza en sus momentos más íntimos o dramáticos. La descripción de personajes es tan epidérmica que cuando alguno de ellos está en peligro no hay implicación emocional por parte del espectador. Me refiero tanto a lo desaprovechados que están los rehenes como personajes como a los propios agentes de policía.
 
Más aún si nos detenemos en la sosa subtrama romántica entre el artificiero y Carmen Li (Song Jia), una maestra de escuela cuya única función será una escena que incide en el tópico de mujer en peligro que debe ser salvada por el héroe de turno. Las mejores secuencias de Onda expansiva: Shock Wave son las que implican la desactivación de explosivos. Pienso sobre todo en aquélla en que un joven agente de policía lleva un chaleco-bomba con un temporizador que indica una cuenta regresiva de dos minutos u otra en la que el protagonista debe desactivar un viejo misil perteneciente a la Segunda Guerra Mundial. Son momentos cargados de suspense que hacen incrementar nuestro interés y que diferencian ésta película de otros productos similares sobre terroristas nihilistas y majaderos que están dispuestos a cualquier cosa por salirse con la suya.

El héroe unidimensional

En este caso las motivaciones del “malo” están un poco pilladas por los pelos. Aunque hay mucho dinero por medio poco parece importarle y la misión desde el principio tiene un carácter suicida en la que parece del todo improbable la implicación de tantos mercenarios. En definitiva ellos están tan atrapados dentro de ese túnel como los propios rehenes, así que la estrategia de los terroristas es tontorrona y absurda. Herman Yau agita su cámara, la desplaza con nervio y se sirve de un montaje dinámico para ofrecer un pasatiempo ligero que no engaña a nadie. Poco importan esas incongruencias de la historia, la nula carga psicológica que contiene o ese desenlace que tira de tópicos para definir la figura del héroe. 
 
Tanto el bueno como el malo son unidimensionales, pero al menos se agradece contar, respectivamente, con los carismáticos rostros de Andy Lau y Jiang Wu que hacen el mejor de sus esfuerzos para insuflarles algo de vida. La película hubiera ganado enteros si se hubieran trabajado mejor sus personajes o se hubieran eliminado tramas secundarias que alargan de forma innecesaria el metraje hacia los 119 minutos. Onda expansiva: Shock Wave es cine de evasión sin fisuras ni aditivos. Una bomba de relojería que solo busca entretener y cuya explosividad se olvida con la misma rapidez. 
 

¿Qué te ha parecido la película?

Onda expansiva: Shock Wave

6.4

Puntuación

6.4/10

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