Crítica de ‘La skater’: Patinar hacia la libertad

Las críticas deDaniel Farriol:
La skater
 
La skater es un drama hindú dirigido por Manjari Makijany que también co-escribe el guion junto a Vinati Makijany. Cuenta la historia de Prerna, una adolescente de la India rural que está a punto de alcanzar la mayoría de edad cuando descubre el skateboard a través de unos extranjeros que llegan al poblado. Para seguir patinando deberá enfrentarse a las leyes patriarcales del lugar. Está protagonizada por Rachel Saanchita Gupta, Shafin Patel, Amrit Maghera (7 diosas), Waheeda Rehman (The Song of Scorpions, Lamhe), Kamlesh Gill, Jonathan Readwin, Anurag Arora y Sahidur Rahaman. La película se ha estrenado en Netflix el día 11 de Junio de 2021.
 

La vida de una chica corriente en la India rural

La skater es una película bienintencionada que adopta el tono telefilmero de otras producciones como Milagro azul (Julio Quintana, 2021) que hemos podido ver recientemente en la plataforma de Netflix y que están encontrando un perfil de público adepto frente a los televisores. En esta ocasión, nos sitúan en un pequeño poblado de la India rural para presentarnos a una pizpireta adolescente que vive en un entorno de miseria y pocas oportunidades, lo que en su caso se agrava por haber nacido mujer. Su humilde familia subsiste con el escaso sueldo del padre cuyo orgullo machista le impide permitir que su mujer se ponga a trabajar para tener dos sueldos con los que alimentarse. Mejor pasar hambre que la mujer trabaje. El qué dirán. 
 
Ahí se nos muestra la rigidez patriarcal de una sociedad dónde los roles de hombre y mujer siguen establecidos de antemano. La hija mayor, Prerna, está destinada a trabajar en casa y casarse pronto para formar su propia familia. Aún en edad escolar, ni siquiera puede permitirse el comprar un uniforme o libros de texto para asistir a clase, aunque la niña se las intenta ingeniar para conseguirlo. Tiene un compañero de aula que se siente atraído por ella y le ayuda con lo que puede. El chico pertenece a una casta superior, lo que les impide mantener una relación tan si quiera de amistad. El sistema de castas arraigado en el hinduismo es una forma severa que potencia aún más la discriminación social. La protagonista sabe desde que nace que nunca podrá lograr determinados objetivos en su vida y que su destino ya está escrito de antemano. Aunque la película habla de estos temas, no se profundiza excesivamente en ninguno de ellos, son breves apuntes dentro del ambiente familiar y amable que tiene la producción.
 

El monopatín y los sueños

Todo cambia en el poblado con la presencia de una turista extranjera llamada Jessica que busca sus verdaderas raíces ya que en su niñez creció allí antes de ser adoptada. Esa mujer siente la necesidad de ofrecer a los niños una esperanza en el horizonte y otorgar las mismas oportunidades que ella encontró en su vida. Enseguida se sentirá especialmente identificada con Prerna, si no fuera por el azar, sus vidas podrían haber sido muy similares. Junto a Erick, un skater profesional amigo suyo, introduce algunas tablas de monopatín en el pueblo que alegra las grises vidas de los niños. Y tras conseguir que una mujer rica le ceda unos terrenos, comienza la verdadera aventura de construir una pista de skateboard para que los niños jueguen y practiquen deporte sin alterar la pacífica vida del resto de vecinos que no ven con buenos ojos que sus niños pierdan el tiempo con eso.
 
Si te has acercado a esta película porque te sientes atraído por el skate, siento decirte que saldrás decepcionado. La skater no es una película sobre skate. Tampoco es la típica película deportiva de superación dónde alguien logra convertirse en campeón en una disciplina a base de entrenamiento y sufrimiento. Ni siquiera encontrarás escenas para poder disfrutar de este deporte más allá de una en la que aparecen diversos skaters profesionales para dar una pequeña exhibición a los chavales. Aquí el skate es circunstancial. El monopatín podría sustituirse por una pelota, una cámara de fotos o una máquina de coser como sucedía en Papicha, sueños de libertad (Mounia Meddour, 2019). El skate únicamente simboliza la necesidad de encontrar un elemento para soñar.
 

Las mujeres tienen el poder del cambio

La skater es una película de estructura convencional que resulta agradable de ver. Se apela a las emociones básicas del espectador que fácilmente se identificará con esos chiquillos que viven en condiciones de pobreza y nulas oportunidades para escapar de su entorno. La educación y el cambio en el pensamiento generacional son las únicas alternativas para romper el círculo vicioso basado en estrictas normas coyunturales y religiosas apegadas a la cultura hindú. Esto podría extrapolarse a otras culturas y países. No es casualidad que la directora, Manjari Makijany, sea una mujer al igual que la protagonista. El sentimiento feminista soslaye tras las acciones represivas del padre hacia Prerna, no en vano son las mujeres las únicas que toman decisiones importantes para hacer cambiar las cosas.  
 
Pese a tocar temas delicados y de gran importancia, La skater nunca adopta un tono de rabia reivindicativa, más bien es una fábula disneyana que se las ingenia para abordar un final de épica feliz que esconde la verdadera realidad que espera a sus personajes tras los créditos finales. Eso sí, ahí descubrimos que el parque de patinaje construido para la película ha servido en la realidad para que muchos niños puedan disfrutarlo como pista de juegos después. Algo es algo. La skater es una película sencilla y finalmente inofensiva, más idealista que realista. Te gustará si buscas cosas ligeras que apelen a los buenos sentimientos y a la esperanza de construir un mundo más justo e igualitario.
 

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La skater

6

Puntuación

6.0/10

2 comentarios en «Crítica de ‘La skater’: Patinar hacia la libertad»

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