Crítica de ‘Milagro azul’: Agarrarse a un clavo ardiendo

Las críticas de Daniel Farriol:
Milagro azul
 
Milagro azul (Blue Miracle) es un drama mexicano inspirado en hechos reales dirigido por Julio Quintana (The Vessel (El navío)). El cineasta también co-escribe el guion junto a Chris Dowling (El poder de la esperanza, Priceless). La historia gira en torno a un hogar de acogida para huérfanos que está en quiebra y a punto de cerrar. Su única esperanza es competir y ganar el premio económico de un torneo de pesca junto a un gruñón capitán. El único problema es que ninguno de los chicos ha pescado antes. Está protagonizada por Dennis Quaid (Tu mejor amigo, Kin), Jimmy Gonzales (The Quarry, Lodge 49), Raymond Cruz, Bruce McGill, Fernanda Urrejola, Dana Wheeler-Nicholson, Anthony Gonzalez y Nathan Arenas. La película está distribuida por Netflix desde el día 27 de Mayo de 2021.
 

La Casa Hogar y el torneo de pesca

Dentro de la consabida fórmula de Netflix comienzan a proliferar una serie de películas familiares y de contenido humanista que han encontrado su público en la plataforma. Me refiero a cintas como Vidas de papel (Can Ulkay, 2021) o Milagro en la Celda 7 (Mehmet Ada Öztekin, 2019), éxitos inesperados en cuanto a visionados a los que ahora puede sumarse este drama inspirador titulado Milagro azul. La historia, basada en hechos reales, nos sitúa en Cabo San Lucas, México. Papa Omar y Becca regentan allí la Casa Hogar, un lugar de acogida que sirve como refugio para docenas de niños huérfanos que antes vivían en la miseria de las calles. Por desgracia, no es un lugar rentable y la bajada de patrocinadores les coloca en una situación económica muy delicada. Si no ocurre un milagro, el lugar deberá cerrar en pocas fechas, lo que pondrá en peligro nuevamente la vida de todos esos niños. La única opción para asumir las deudas con el banco y no ser desahuciados es ganar el premio económico de un torneo de pesca.
 
El mayor problema para conseguirlo es que ninguno de los integrantes de la Casa Hogar sabe pescar. Por eso deberán asociarse con un viejo pescador cascarrabias que en el pasado fue alguien importante (único vencedor del torneo en dos ocasiones), pero que en la actualidad se pasa los días emborrachándose en una vieja barcaza que se cae a pedazos. Las posibilidades que tienen ganar el torneo son nulas, pero la fe mueve montañas y algunos creen que los milagros existen. El propio Papa Omar se lo hace creer a uno de los niños más pequeños regalándole un clavo mágico. Le dice que solo tiene que anotar sus deseos en un papel y clavarlo en la pared para que se cumpla. Bajo esa premisa argumental se nos plantea un drama familiar y fabulesco lleno de tópicos y que nos sabemos de memoria. Hemos presenciado multitud de telefilms o dramas deportivos que siguen exactamente la misma premisa y desarrollo posterior (solo tienes que cambiar los marlines azules por guantes de béisbol). Tanto el perfilado de los personajes como los pocos giros que tiene la historia van a ir sucediendo en el mismo orden que te esperas, casi da la impresión que ya hemos visto la película con anterioridad.
 

El color de la esperanza es azul

Sin embargo, cuando te enfrentas a una película como Milagro azul sabes a lo que te expones. Así que la película seguro que contentará a aquéllos que busquen historias sobre la bondad humana enfocada desde la espiritualidad y religiosidad. Papa Omar (Jimmy Gonzales) es un hombre que dedica su vida a cuidar de los niños, algunos son tan conflictivos cómo él mismo lo fue tiempo atrás. Apenas encontraremos resquicios morales en la historia. En un momento dado aparece un personaje de su pasado para una escena metida con calzador y que no desarrolla ninguna subtrama posterior. El resto son todos personajes positivos, de buen corazón y que durante la competición de pesca se irán redimiendo de sus pecados o errores cometidos a lo largo de sus vidas. En las aguas del mar de esta película no hay sal, solo azúcar. Toneladas de buenrollismo, mansedumbre e integridad. 
 
Los chavales del orfanato son estereotipos unidimensionales, sirven para dar el contrapunto cómico y un enfoque juvenil. Posiblemente el personaje más elaborado, no exento de clichés, es el del pescador. Está interpretado por un veterano Dennis Quaid que entrega su carisma para la causa. En el aspecto técnico la película tiene poco a reseñar. La dirección de Julio Quintana es plana y funcional, pero sabe dotarle del ritmo necesario para no hacerla aburrida. Los tonos azulados en la fotografía de Santiago Benet Mari (The Oath, El cuartito) vas más allá del océano. En las escenas de ensoñación del protagonista consigue algunas imágenes interesantes buscando la saturación del color. Eso contrasta con el tono azul más delicado y suave de las paredes del orfanato, algo que sirve para dar una uniformidad visual que vincula ambos espacios alrededor de la esperanza.
 
Milagro azul tiene alma de fábula infantil y de telefilm. Sus buenas intenciones, la aparición de Quaid (menos desatado que en otras de sus últimas actuaciones) y su discurso buenista sobre la nobleza del alma humana puede encontrar a un público al que, sin duda, emocionará. La intención es que tengas cerca una caja de clínex. Se le puede perdonar incluso que esté rodada en inglés y que los niños mexicanos apenas utilicen el español para introducir vocablos sueltos de jerga callejera. No tiene mucho sentido y resta realismo al conjunto, pero tampoco sorprende porque es algo común en muchas ficciones. Eso sí, los escépticos y agnósticos pueden pasar de largo, esta película no está hecha para ellos.
 

¿Qué te ha parecido la película?

Milagro azul

6

Puntuación

6.0/10

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