Crítica de ‘Kin’: Los hermanos Baker al estilo de los hermanos Duffer

Las críticas de Daniel Farriol:
Kin
 
Kin es un thriller criminal estadounidense con elementos de ciencia-ficción dirigido por Jonathan Baker (Inconcebible) y Josh Baker, que co-escriben el guion junto a Daniel Casey (The Drone, The Passage). La historia sigue a un adolescente que mientras busca chatarra en un edificio en ruinas encuentra una extraña arma de tecnología desconocida. Cuando su hermanastro sale de la cárcel son perseguidos por unos mafiosos a los que debe dinero. El objeto de su descubrimiento será la única protección para mantenerse a salvo. Está protagonizada por Jack Reynor (Midsommar, Una cuestión de género), Myles Truitt, James Franco (Zeroville, The Disaster Artist), Carrie Coon, Zöe Kravitz (High Fidelity, Gemini), Dennis Quaid (A cualquier precio, Soul Surfer), Ian Matthews y Jonathan Cherry. La película se estrenó en cines de España el día 14 de Junio de 2019. Ahora puedes verla en Netflix.
 

Un guirigay de géneros cinematográficos

En 2014, los hermanos Jonathan y Josh Baker realizaron un cortometraje de 15 minutos llamado Bag Man. En él veíamos a un adolescente transitar por las calles de Nueva York portando una gran bolsa. Al final descubriríamos que llevaba dentro un arma que disparaba rayos láser con gran poder de destrucción. Ahí está la génesis del largometraje Kin, realizado nuevamente por los dos hermanos Baker. Sin embargo, la película no se limita a alargar esa anécdota (tal y cómo sucede en muchos largos basados en cortos), si no que decide expandir su historia a través de muchas otras ramificaciones, tal vez, demasiadas. Se podría decir que el inicio es similar al corto. Seguimos al adolescente caminando por un paisaje urbano de carácter industrial (esta vez, Detroit) hasta que encuentra el arma, el resto poco tiene que ver.
 
Kin es un guirigay que combina géneros sin demasiada astucia. Por un lado tenemos una trama de thriller criminal clásico. El hermanastro del niño protagonista es un ladronzuelo que acaba de cumplir condena y debe dinero a unos mafiosos que le protegieron dentro de la cárcel. Por otro lado tenemos un drama familiar que se centra en la relación paterno-filial entre el niño y su padre adoptivo, interpretado por Dennis Quaid. Kin significa parentesco. Pero no acaba ahí la cosa. Tras un enfrentamiento de consecuencias trágicas, el niño y su hermanastro, interpretado por Jack Reynor, huyen por carretera y la narrativa asume los códigos de una road movie. Y aún hay margen para otra subtrama de ciencia-ficción con la aparición del arma de rayos láser y dos motoristas que parecen venir de otro mundo y desean recuperarla. Lo dicho, un guirigay argumental. 
 

‘Kin’ es Serie B ochentera

Pese a todo lo malo dicho con anterioridad, Kin es un producto bastante entretenido y manufacturado con cierto oficio. Los directores incorporan muchos elementos de cine ochentero con aroma a videoclub y a la Serie B. No hay que obviar que los productores de la película son los mismos de la famosa serie Stranger Things. Hay cierta conexión entre ambas ficciones, especialmente en lo estético con muchas luces de neón y en lo sonoro con música de sintetizador y ritmos pop. La banda sonora de Kin corre a cargo de la banda escocesa Mogwai. También hay un enfoque hacia la aventura juvenil, sin ninguna pretensión de ser más profundo.

Así que para disfrutar de la película hay que mirarla con los mismos ojos con los que nos acercamos a cualquier capítulo ideado por los Hermanos Duffer. El problema de Kin es su ambición narrativa y querer abarcar más de lo que puede. Los saltos de un género a otro son tan abruptos que parecen recortes de películas distintas.  Y tampoco ninguna resulta demasiado original como para justificarlo, están llenas de clichés. Especialmente funciona de pena toda la explicación final que introduce una subtrama de ciencia-ficción absurda y que incluso podría dar pie a una secuela. Kin es un pasatiempo que se deja ver con facilidad y que cuenta con un reparto lleno de nombres interesantes como Jack Reynor, James Franco (muy sobreactuado), Zöe Kravitz (hija del cantante Lenny Kravitz) o Dennis Quaid, todos ellos secundando al estupendo niño protagonista Myles Truitt. Para fans de la Serie B, el resto abstenerse.


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6

Puntuación

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