Crítica de ‘Karen’: Memorias minimalistas de África

Las críticas de Daniel Farriol:
Karen
 
Karen es un drama biográfico español dirigido por María Pérez Sanz (Malpartida Fluxus Village) que también co-escribe el guion junto a Juan Carlos Egea. Es el retrato íntimo de los últimos tiempos en África de la danesa Karen Blixen. Fue la autora de “Memorias de África”, una escritora que firmaba sus novelas bajo el seudónimo de Isak Dinesen. También narra la particular relación de amistad entre Blixen y su criado somalí Farah Aden mientras gestionaba la administración de una plantación de café en Kenia. Es un relato ubicado durante los últimos coletazos del colonialismo. Está protagonizada por Christina Rosenvinge (La pistola de mi hermano, Todo es mentira), Alito Rodgers (Remember Me, Red de libertad), Isabelle Stoffel (La vírgen de agosto, Los exiliados románticos). Tras su paso por el Festival de Sevilla y el D’A, la película se ha estrenado en salas de cine comerciales de la mano de Begin Again Films el día 4 de Junio de 2021.
 

La deconstrucción del mito

Karen es un drama biográfico atípico e insólito. La primera obra de ficción de la placentina María Pérez Sanz es un trabajo que se despoja de todo el artificio narrativo que tiene la estructura de un guion para llevar su película hacia un terreno cercano al documental contemplativo de expresionismo minimalista. Su biopic sobre Karen Blixen, escritora danesa conocida por el seudónimo de Isak Dinesen, se convierte en un aparato de deconstrucción del mito para concentrarse en la parte más íntima del personaje. La autora de “Memorias de África” o de “El Festín de Babette” se describe a través de los pequeños detalles, de los momentos más cotidianos y banales. 
 
De ese modo, apenas encontraremos referencias a su trabajo como escritora. Por el contrario, asistiremos con detenimiento a largas secuencias en las que la mujer realiza tareas tan simples como desayunar un huevo o pagar el salario a sus empleados. Blixen, además de escritora, poseía una plantación de café en Kenia llamada The Karen Coffee Company. La película describe los tiempos difíciles producidos por la caída de los precios del café que endeudaron el negocio y le obligaron a cerrar. Es una descripción gráfica y simbólica sobre la decadencia del colonialismo. Aunque de su obra se desprende cierto tono crítico que la vincularía con la literatura poscolonial británica de autores como James Gordon Farrell (“El beso de Singapur“), algunas voces la tacharon de ofrecer una mirada condescendiente hacia los nativos que trabajaban para ella. La película prefiere centrarse en la identificación sincera de la mujer con el entorno social y cultura, siempre desde su posición privilegiada.
 

Christina Rosenvinge es ‘Karen’

La película Karen también explora con sensibilidad la relación de amistad que surge entre ella y su criado somalí Farah Aden. Las relaciones amo y sirviente que la escritora abordó en su cuento “Los esclavistas invencibles” sirven a la cineasta para crear un espacio privado a modo de confesionario donde los personajes pueden verter algunas breves reflexiones sobre la fe y el destino. Todo imbuido entre conversaciones de apariencia pueril. Karen acaba convirtiéndose en un biopic en el que solo se muestran estampas de su vida que hubieran quedado descartadas en cualquier otro acercamiento biográfico. Es la trastienda doméstica de una vida asociada a la épica literaria y aventurera. Sin duda, una decisión arriesgada por parte de María Pérez Sanz que, probablemente, no todos comprendan. Pero es precisamente eso lo que convierte esta película en algo especial.
 
Para encarnar a la escritora escogió con gran acierto a la cantante española de ascendencia danesa Christina Rosenvinge. Ya había hecho sus pinitos en el cine de los años 90 con apariciones en Todo es mentira (Álvaro Fernández Armero, 1994) y La pistola de mi hermano (Ray Loriga, 1997). Muchos esperábamos por aquél entonces que siguiera actuando, pero hasta ahora no se había vuelto a prodigar tras la pantalla, más allá de aparecer en los videoclips de sus propias canciones. Rosenvinge aporta una interpretación serena y delicada que encaja a la perfección con el tono naturalista del filme. La fotogenia de su rostro junto a su aterciopelada voz dotan de una gracilidad a su presencia semejante a la que tenían aquéllas actrices del Hollywood dorado. La directora sabe sacarle el partido necesario para convertirla en una Karen convincente. Rosenvinge también aporta un par de temas a la banda sonora.
 

La soledad de la sabana extremeña

El relato incorpora un tono melancólico y nostálgico que se cierra con una elipsis fantástica para contraponer la mirada de la mujer hacia su África querida con la mirada de los otros hacia la representación de mito creado alrededor de su persona. Karen es una película inesperada sobre la soledad y la amistad. Una auténtica rareza que se mueve por los márgenes de la no ficción. Es una joya sin pulir que iluminará a un público reducido y minoritario. A destacar la fotografía de Ion de Sosa (Sueñan los androides, El futuro) que convierte sin pudor algunos parajes extremeños en la sabana africana. Si buscas una biografía al uso de la escritora no encontrarás lo que buscas. Por el contrario, si te dejas atrapar por la dinámica observadora que tiene la película puede que te sorprenda.
 

¿Qué te ha parecido la película?

Karen

7.5

Puntuación

7.5/10

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