Crítica de ‘Ons’: La paradoja del faro

Las críticas de Daniel Farriol:
Ons
 
Ons es un drama psicológico gallego dirigido por Alfonso Zarauza (Los fenómenos, La noche que dejó de llover) que también co-escribe el guion junto a Jaione Camborda (Arima). La historia nos muestra a la pareja formada por Vicente y Mariña que llegan para pasar el verano en la Isla de Ons. Él está deprimido tras un accidente y ella intenta recuperar su matrimonio. La aparición de una mujer en la isla tras naufragar la balsa en la que viajaba, lo cambiará todo. Está protagonizada por Melania Cruz (Arima, Dhogs), Antonio Durán “Morris” (Fariña, Pieles), Xulio Abonjo (Entre pipas, Cuestión de Sexo), Anaël Snoek (The Wild Boys) y Marta Lado (Sicixia). La película se estrenó en salas de cine el día 18 de Diciembre de 2020, distribuida por BTeam Pictures. Puedes verla en Filmin desde el 9 de Abril de 2021.
 

La necesidad y la amenaza

Ons es una nueva muestra de la corriente conocida como Novo Cinema Galego de la que otros cineastas como Lois Patiño, Eloy Enciso, Diana Toucedo, Ángel Santos o Oliver Laxe (francés, pero hijo de inmigrantes gallegos), se han encargado de exportar mundialmente en circuitos cinéfilos reducidos o festivales enfocados al cine más alternativo. Jaione Comborda y Alfonso Zarauza, son también cineastas que se integran dentro de esa nueva generación de creadores, ella vasca y él gallego, que unen fuerzas en esta película asumiendo los roles del guion y la dirección, respectivamente. Es un estilo de cine arriesgado, con hálito de arte y ensayo. A menudo realizado con pocos recursos económicos y que suele sacar partido a las localizaciones intrínsecas a la región para dotar a sus historias de un halo misterioso que se combina con lo psicológico y lo social.
 
La isla de Ons es un enclave perfecto para afrontar una historia sobre las emociones humanas. El escenario es cambiante y se convierte en un refugio angosto para el alma, un lugar de gran belleza natural que en invierno queda aislado por los temporales, volviéndose tan agresivo y peligroso como navegar junto a las rocas empujado por un mar revuelto. Más que un personaje, la localización de la isla se convierte en una metáfora que pone en imágenes la paradoja del faro que se cuenta en uno de los pocos diálogos incluidos en el filme. Los faros son la luz que te guía por la noche para darte seguridad al navegar, pero también son algo a lo que debes evitar acercarte para no estrellarte. Las relaciones que tienen todos los personajes que aparecen en la película siguen ese mismo proceso de atracción y distanciamiento, de necesidad y amenaza.     
 

La topografía sentimental

Ons es una película exigente con el espectador. Es un cine donde el lenguaje narrativo pivota entre los silencios y las palabras no dichas. La historia que nos propone está contada principalmente fuera de campo. Eso obliga a quien se acerque a ella a rellenar los huecos y repensar lo que sucede en pantalla. La trama principal se reduce a la llegada de una pareja a una pequeña isla. Huyen de un accidente que ha sumido a él en una depresión y a ella en una sensación de abandono. Una vez en ese bello, pero inhóspito lugar, decidirán quedarse a pasar allí el invierno. La posterior llegada a la isla de una náufraga extranjera con amnesia, hará eclosionar de forma inesperada una crisálida de emociones contradictorias entre los residentes.

La profesión de la protagonista es la de traductora y en el libro en el que está trabajando acuña el curioso término de “topografía sentimental”. Se refiere a la influencia que tiene el entorno en el estado de ánimo. La película jugará con eso para mostrar la evolución interior de cada uno de los personajes ante la cambiante climatología de la isla. Todos deberán confrontar sus miedos, su soledad, su sexualidad y sus carencias afectivas. Cuando pase el invierno, sin duda, ya no serán los mismos. 

El sonido de la isla de las mentiras

Sin embargo, aunque los mimbres sobre los que sustenta la película de Zarauza me parecen sumamente interesantes, no termino por conectar del todo con la propuesta. Las comparaciones con el cine de Bergman o Antonioni se me antojan excesivas. El tono pretencioso del cine contemplativo actual discurre en paralelo a un guion poco desarrollado que deja demasiadas cuestiones a la imaginación. Tanta sugerencia se transforma en distancia y frialdad. El drama intimista se combina con poca fluidez con el misterio y solo el poder magnético de los paisajes consiguen atrapar nuestra mirada. Esta versión minimalista de la mucho más brillante y, también gallega, La isla de las mentiras (Paula Cons, 2020) se me queda corta. 

Lo mejor que tiene Ons es el tratamiento sonoro. Los ruidos de la naturaleza asumen una musicalidad extraña y atmosférica tan sugestiva como enigmática. También destacan las interpretaciones, en especial, la de Melania Cruz. La cámara se vuelve un animal nervioso. Zarauza se sirve de los planos secuencia para adentrarse en ese laberinto de emociones, consiguiendo momentos de gran intensidad. Alberte Branco (A estación violenta, Las altas presiones) es un experto fotógrafo que sabe sacar partido a los espacios abiertos y la luz natural, dotándole de un aura inmaterial e intemporal casi surrealista. En definitiva, Ons es una película que continúa la senda marcada por el Novo Cinema Galego. Un filme tan interesante como imperfecto.

 

¿Qué te ha parecido la película?

Ons

6.2

Puntuación

6.2/10

Un comentario en «Crítica de ‘Ons’: La paradoja del faro»

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