Crítica de ‘Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga’: Lo suficientemente divertida como para soportar a Will Ferrell

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga
 

Nunca sabremos qué habría sido de esta película si en vez de producirla, coescribirla y protagonizarla Will Ferrell lo hubiera hecho un actor en condiciones. Lo de Will Ferrell hace ya mucho tiempo que superó los límites admisibles aunque he de reconocer que suelo evitar todas sus apariciones por simple respeto a mi mismo y a mi (limitada) capacidad de soportar vergüenza ajena. Lo que ocurre es que la película Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga tiene los suficientes ingredientes atractivos como para que me apeteciera verla.

Sin ser un eurofan de la nueva hornada, siempre me ha gustado el Festival de Eurovisión, lo veo desde que era niño, no voy a rememorar mis primeros recuerdos porque uno ya va cumpliendo años y corro el riesgo de ponerme en modo abuelo cebolleta. Pero son precisamente los recuerdos de la infancia los que cada año me llevan a sentarme delante del televisor y tragarme las veintitantas canciones y después, sin pestañear, las clásicas votaciones. Hay quien me llama friki por reconocer que me gusta verlo pero les aseguro que ni me disfrazo, ni me envuelvo en ninguna bandera ni monto una fiesta paralela. Me resulta menos atractivo desde que el Festival prima las puestas en escena y las coreografías por encima de lo estrictamente musical y las votaciones son excesivamente previsibles por la tendencia a votarse entre países vecinos al margen de la calidad de la canción en cuestión pero, aún así, sigo viéndolo y pasando un buen rato, año tras año.

Había retrasado ver la película precisamente por mi aversión a su protagonista masculino pero, su argumento festivalero, su nominación al Óscar a la mejor canción y la siempre agradecible presencia de Rachel McAdams me han hecho sentarme finalmente delante del televisor y ¿qué quieren que les diga?, no pienso avergonzarme ni pedir perdón por haber pasado un buen rato.

La película es sumamente entretenida, divertida a ratos (previsible también, claro), la aparición de un montón de artistas eurovisivos de los últimos años en forma de cameos y el derroche de carisma de Rachel McAdams han compensado los momentos en los que he tenido que arrugar la frente o apartar la cara de la pantalla porque lo que estaba haciendo Ferrell en ese momento me resultaba insufrible y, créanme, ha ocurrido varias veces. Viendo que figura en los créditos como productor de la película y que su firma figura en el guion junto a la Andrew Steele, uno encuentra la única explicación posible al “error” de casting. ¿Pierce Brosnan es el padre de Will Ferrell?, ¿pero qué clase de broma genética es esa? ¿Rachel McAdams enamorada de Will Ferrell?, ¿pero qué se había fumado Cupido el día que eso ocurrió?

Me resulta difícil encontrar un peor actor que Will Ferrell en el panorama interpretativo actual, si hiciera un esfuerzo tal vez lo encontrara, pero no lo voy a hacer. Su egocentrismo le lleva a aparecer casi continuamente en plano haciendo el imbécil, hasta el punto de interrumpir (innecesariamente) la interpretación de la canción estrella de la película, una preciosa balada titulada Husavik, que ha sido nominada al Óscar a la mejor canción. También se respira el hedor de Will Ferrell en algunos chistes de trazo (muy) grueso en un guion lleno de estupideces innecesarias que devalúan una película con una historia y unos atractivos que, en otras manos, podrían haber sido al menos un auténtico pelotazo comercial. Una de esas películas que, cada año, corren boca a boca y se convierten en los éxitos de la temporada.

El resto del reparto está francamente bien. Rachel McAdams ya he dicho que está sencillamente encantadora y sale airosa de compartir plano casi continuamente con su compañero. Completan el elenco un muy divertido Dan Stevens haciendo un histrión del representante ruso, un papel con el que se lo ha tenido que pasar muy bien, una irreconocible Demi Lovato o Pierce Brosnan que, aunque no tiene demasiada presencia, su carisma está fuera de duda. No soy capaz de reconocer a todos los concursantes de Eurovisión delos últimos años que aparecen a lo largo del film, pero me maravilla la aparición de Salvador Sobral cantando en las calles de Edimburgo y me divierte el videoclip que nos largan a mitad de película en el que, entre otros, salen Conchita Wurst, Alexander Rybak o Netta.  

Película liviana, entretenida, e imprescindible para eurofans. Puede ser una alternativa para pasar una buena velada hogareña sin más pretensiones que divertirse (¡que no es poco!). Alérgicos a Will Ferrell abstenerse.


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Festival de la canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga

5.5

Puntuación

5.5/10

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