Crítica de ‘Railways’: El trayecto de la vida

Las críticas de Daniel Farriol:
Railways

Railways (Bataden: Ichibata Densha monogatari) es un drama japonés escrito y dirigido por Yoshinari Nishikôri (Tatara Samurai, Wasao). Es la historia de Hajime, un hombre a punto de cumplir 50 años que está a punto de convertirse en el próximo jefe de una destacada empresa de electrónica. Tras enfermar su madre y morir su mejor amigo en un accidente, decide luchar por recuperar su sueño de juventud de convertirse en conductor de un ferrocarril que pasa por su pueblo natal. Está protagonizada por Kiichi Nakai (La espada del samurái, Snow on the blades), Yuika Motokariya (We Where There, Kisshô Tennyo), Isao Hashizume (Una familia de Tokio, Después de la tormenta), Takahiro Miura (Dance with Me, Crow’s Blood), Reiko Takashima, Shiro Sano, Ken’ichi Endô, Yûko Genkaku y Masanori Ishii. La película ha podido verse en España online a través del Festival JFF Plus (Japanese Film Festival Plus) el día 2 de Marzo de 2021.

Retomar los sueños de juventud

Railways en un drama intimista, con cierto toque de cuento capriano. Trata de un hombre que decide cambiar el rumbo de su vida y convertirse en quién siempre quiso ser. La particularidad del asunto es que a sus 49 años ya parece haberlo conseguido todo en la vida. Es un alto directivo de una gran empresa de electrónica en Tokio y está a punto de ser promocionado para colocarse al frente de la misma. Tiene una vida económicamente holgada, una casa bonita y una familia ideal. Sin embargo, dos hechos trágicos que suceden de forma consecutiva le harán replantearse esa vida aparentemente perfecta. Tras enfermar su madre de gravedad y morir en un accidente de tráfico su mejor amigo, entiende que es el momento de mirar hacia atrás y recordar que su sueño de juventud siempre fue conducir el “Bataden” Ichibata, un tren eléctrico que pasa por su pueblo natal.

Así que decide dejarlo todo y volver a sus orígenes para pasar más tiempo con su madre hospitalizada y presentarse como candidato para el puesto de maquinista de tren. Al principio, debido a su edad, en la empresa son reticentes en contratarle, pero finalmente tendrá acceso a la formación necesaria para optar a un puesto en el que todos los demás candidatos son veinteañeros recién salidos de la Universidad. El argumento principal de esta bonita y desconocida película japonesa de 130 minutos pone el foco en disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y en no renunciar nunca a nuestros sueños. 

Bajar el ritmo para disfrutar del viaje

El director Yoshinari Nishikôri muestra una especial sensibilidad con un sencillo tratamiento de la puesta en escena. Railways nos muestra el contraste de la vida en la ciudad con la del pueblo. Si en la gran empresa donde trabaja el protagonista son las finanzas las que predominan sobre las personas, el pequeño tren eléctrico del pueblo simboliza todo lo contrario. Son apenas un par de vagones de estética retro donde la vida pasa a cámara lenta, nada que ver con el famoso tren bala que viaja a 250 km/h. El protagonista es un hombre bueno y carácter calmado que disfrutará conduciendo el tren, mientras se recrea mirando la belleza de un paisaje que muchas veces nos pasa desapercibido con la velocidad de la rutina diaria. La película es un homenaje a la vida rural, a la esencia de las pequeñas cosas. 

Los usuarios del tren son gente humilde, cada uno con sus pequeñas historias cotidianas. El maquinista también debe ayudarles a subir las maletas, esperarlos cuando llegan tarde o solucionar los pequeños percances que puedan acontecer. Hay un sentimiento de comunidad, de conocerse y acompañarse durante esos viajes. Así pues, el trayecto del tren es una metáfora sobre la propia vida. El protagonista de Railways está encarnado de forma entrañable por Kiichi Nakai (un actor de sonrisa sempiterna similar a la que tenía Cary Grant). Él es quién acaba acaparando toda la acción de la película.

Poco peso de las tramas secundarias

Tal vez, el mayor reproche que se le puede hacer al guion de Railways es que no desarrolla suficientemente todas las tramas que genera alrededor del protagonista. En especial si tenemos en cuenta la larga duración que tiene el filme. Se apuntan diversas historias de forma descompensada como la amistad con el joven maquinista que vive amargado por tener que dejar el béisbol tras una lesión, la relación con la esposa que se queda en la ciudad para abrir una tienda o la relación con la hija que siempre tiene los pies en el suelo respecto a los temas importantes. Todas podrían haber tenido un poquito más de atención, especialmente los personajes femeninos. 

Railways prefiere utilizar un tono contemplativo y parsimonioso que se centra más en los pequeños detalles. Es una historia tierna y humanista que sabe emocionar sin abusar del melodrama. Como ejemplo esos planos de la abuela mirando pasar el tren desde la ventana del hospital. La fotografía de Hiro’o Yanagida (Quiero comerme tu páncreas, Signal: the Movie) y la banda sonora de Ryuta Yoshimura (Hayazaki no hana) hacen que sea un viaje tan agradable como satisfactorio. Railways es una película muy desconocida dentro de la cinematografía nipona, pese a toda la belleza que atesora. Si tenéis la oportunidad, subiros al tren.

 


¿Qué te ha parecido la película?

Railways

6.8

Puntuación

6.8/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: