Crítica de ‘Y llovieron pájaros’: Sobre el derecho a decidir (como vivir, como morir)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Y llovieron pájaros
 

Mi profesión me pone a menudo en la situación en la que alguien, a veces de forma lastimera y otras aleccionadora, me dice que es muy triste hacerse viejo. Mi respuesta, sea cual sea el ánimo de aquel que me lo dice, es siempre la misma: la alternativa es mucho peor. Tantas veces se ha repetido la situación que a veces me doy cuenta de que respondo de forma automática, casi sin pensarlo, e imagino que a medida que yo mismo vaya haciéndome mayor puede que mis palabras suenen cada vez con menos convicción. Pero sigo pensando que la vejez no tiene porqué ser sinónimo de tristeza y que llegar a ella es una suerte y un privilegio. 

El caso es que tanto el envejecimiento como la muerte son temas incómodos, de los que a casi nadie gusta hablar en profundidad y, cuando se ponen encima de la mesa, la mayoría de la gente cambia de conversación en cuanto puede. El cine también ha pasado de puntillas sobre ellos, tratándolos de forma edulcorada o incluso cómica, salvo honrosas excepciones como Amor, la sobrecogedora obra maestra con la que Michael Haneke nos encogió el alma hace ya un puñado de años.

Se estrena ahora la película canadiense Y llovieron pájaros, una producción de 2019 que nos llega casi con dos años de retraso. Más vale tarde que nunca. En ella, la directora Louise Archambault adapta la exitosa novela homónima de la escritora quebequesa Jocelyne Saucier, una suerte de canto a la senectud y a la libertad de elegir cómo vivir los últimos años de vida.

Y llovieron pájaros parte de la historia de tres hombres que decidieron alejarse de sus vidas cotidianas, resistirse a vivir en una residencia y retirarse a pasar sus últimos días, casi como ermitaños, a los bosques de Canadá en comunión con la naturaleza. Es cierto que la historia obvia un detalle fundamental que hace que esa decisión no pueda tomarla todo el mundo, ninguno de esos tres hombres tiene ninguna limitación lo suficientemente seria como para convertirle en dependiente, pero lo cierto es que los tres han asumido los riesgos y sabedores de que lo inevitable puede llegar en cualquier momento, se han buscado un paracaídas, en forma de frasquito de cianuro, para decidir también cuando morir.

Cuando una serie de circunstancias viene a alterar sus plácidas existencias, escritora desde la novela y directora desde la película introducen otros personajes, una joven fotógrafa que se dedica a retratar ancianos, un joven de buen corazón que regenta un hotel de montaña y es el único que conoce la ubicación de estos tres eremitas y una anciana, un poco atolondrada por el exceso de medicación, que ha pasado la mayor parte de su vida institucionalizada a la fuerza en sanatorios mentales.

Archambault, que alarga innecesariamente el metraje recreándose demasiado en la introducción de la historia y en la contemplación del paisaje, acierta, sin embargo, en el tratamiento de los personajes, de los diferentes vínculos afectivos que se establecen entre ellos y en abordar con exquisita sutileza los ángulos más espinosos de la historia. Se adentra en terrenos pantanosos y en ningún momento permite que la película pontifique, nadie da lecciones ni de vida ni de muerte, y, lo más agradecible es que como espectador no me siento manipulado en ningún momento, me siento invitado a reflexionar sobre las decisiones que toman y libre de conmoverme o no con estos personajes. Y desde luego que me ha hecho pensar y, a ratos, conmovido.

Entre el más que solvente reparto únicamente reconozco a un rostro, el del gran Rémy Girard, actor fetiche de Denys Arcand, con el que tantas veces he disfrutado, especialmente El declive del imperio americano, Las invasiones bárbaras o la más reciente La caída del imperio americano.

Por lo demás, el acabado estético de Y llovieron pájaros es impecable, la dirección de fotografía de Mathieu Laverdière hará las delicias de los amantes de los paisajes y la emotiva música de David Ratté y Andréa Bélanger se completa con un puñado de canciones como la inolvidable “Bird on the Wire” del gran (enorme) Leonard Cohen.


¿Qué te ha parecido la película?

Y llovieron pájaros

6.5

Puntuación

6.5/10

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