Crítica de ‘Falling’: Cuando perdonar es una necesidad

Las críticas de David Pérez “Davicine”:
Falling

Tras haber sido nominado por sus trabajos como actor a numerosos premios internacionales, siendo tres veces nominado al Oscar como protagonista masculino por Green Book, Captain Fantastic y Promesas del Este, además de también haber sido nominado en los Globos de Oro y los BAFTA, entre muchos otros, Viggo Mortensen debuta como director con Falling, un drama familiar entorno a la relación de un hijo con su padre de avanzada edad. La película se estrenó en cines en España el 2 de octubre de 2020 la mano de Caramel Films y YouPlanet, y está a la venta en DVD y Blu-ray, de la mano de Cameo, desde el 12 de febrero de 2021.

En Falling, John Petersen (Mortensen) vive con su novio Eric (Terry Chen) y la hija adoptiva de ambos, Mónica, en el sur de California. Su padre Willis (Lance Henriksen), un granjero tradicional y conservador, decide viajar a Los Ángeles y quedarse en casa de John mientras busca el lugar idóneo para jubilarse. Durante su estancia en la casa, los dos mundos chocan hurgando en viejas heridas y abriendo nuevas.

Laura Linney (Love actually) y Lance Henriksen (Alien) acompañan a Mortensen en Falling, escrita también por el propio Mortensen, y completando el reparto tenemos a Sverrir Gudnason (Millennium), Hannah Gross (Mindhunter) y Terry Chen (Jessica Jones).

Debut con aroma de experiencia

A pesar de tratarse del debut como director de Mortensen, Falling no se siente como la primera película del actor -ahora director-, pues detrás de ella se aprecia un cineasta seguro de sí mismo y capaz de contar una historia honesta gracias a un acertado guión y una impecable fotografía. Sin duda la película es un reflejo de su director: aparentemente seria y comedida, con el impacto suficiente para atraernos, sin llegar a resultar melodramática pero si capaz de dejarnos poso.

A través de flashbacks nos muestran detalles de la vida del protagonista cuando era un niño, así como la relación con su estricto padre (Sverrir Gudnaso como la versión joven del padre) y la vida con su madre Gwen (Hannah Gross), una mujer decepcionada con la vida. Estas escenas sirven para que vayamos contrastando con la dura realidad de la demencia y la complicada educación al no ser aceptada su sexualidad.

Y es en las relaciones familiares donde sobresale la película, captando esas tensiones con su padre, y como la demencia provoca que un hijo tenga que perdonar a un padre ahora que necesita de la ayuda de la familia para vivir, aunque él mismo no se pueda dar cuenta.

El espíritu de la era Obama

Padre e hijo encarnan diferentes épocas, y sus diferencias no sólo están relacionadas con la diversidad sexual, sino que son un reflejo claro de la división que existe en la sociedad estadounidense que tan a menudo hemos visto comentar en las noticias. El padre, Willis, desde el principio está claro que no está conforme con la era en la que vive, mirando con recelo a las mujeres con velo, odiando el arte moderno y, por supuesto, repudiando la relación de su hijo con otro hombre, al no ser capaz de comprender (o no querer asimilar) que están casados. Por su parte, su hijo tiene el famoso cartel rojo y azul con la frase “Hope” colgando de su nevera, mientras que Willis votó por John McCain. La esencia de su relación y el entorno dejan de manifiesto que la película tiene mas de la era de Obama que el espíritu de la era de Trump.

En el fondo, la historia está muy relacionada con la forma de ser y pensar de Mortensen, pues tiene un toque de película autobiográfica con algunas partes del guión que provienen directamente de la vida del director, estando dedicada a sus hermanos, Charles y Walter Mortensen. Quizá, con la base que tiene podría haber sido mucho más emotiva y sacar a relucir las lágrimas de más espectadores, pero muestra ciertas dificultades para conseguir despertar emociones impactantes en todo aquel que la vea, anhelando momentos grandiosos y melancólicos, pero generando una cierta sensación de vacío como si de los sentimientos del padre se tratara, lo que no quiere decir que su mensaje no acabe por darnos algo en lo que pensar.

Aún con todo lo anterior, el debut de Viggo Mortensen como director es un éxito, y aunque claramente no sea perfecta la película, sí que deja claro que tiene una gran capacidad en esta faceta y a poco que evolucione como cineasta nos deleitará con trabajos que darán mucho que hablar… y emocionar.


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Falling

7

Puntuación

7.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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