Crítica de ‘Mujeres grandes y pequeñas’: Reconciliarse con la vida

Las críticas de Daniel Farriol:
Mujeres grandes y pequeñas
(Little Big Women)
Mujeres grandes y pequeñas (Little Big Women) es un drama taiwanés dirigido por el debutante Joseph Chen-Chieh Hsu, que también escribe el guion junto a Maya Huang (End of Summer). Es una historia coral que se centra en las mujeres de una familia que deben afrontar la muerte del patriarca, un hombre que hace años abandonó a su esposa e hijas, el mismo día que van a celebrar el 70 cumpleaños de la cabeza de familia. Está protagonizada por Chen Shu‑Fang (Dear Tenant, Una historia de Taipei), Hsieh Ying‑Xuan (Dear Ex, Nina Wu), Vivian Hsu (El laberinto del asesino), Sun Ke-Fang (La maldición de la soga), Ding Ning (Cities of Last Things), Chen Yan-Fei, Chang Han, Lung Shao-Hua y Ning Chang. La película no se ha estrenado en España en salas comerciales. Está distribuida por Netflix a través de su plataforma desde el día 5 de Febrero de 2021.

Bajo la sombra de Ozu y Koreeda

El estupendo debut en el largometraje del cineasta taiwanés Joseph Chen-Chieh Hsu, Mujeres grandes y pequeñas, es un pequeño drama familiar que nace bajo la cálida y alargada sombra del cine realizado por los japoneses Yasujirō Ozu y Hirokazu Koreeda. Esta ópera prima incide en el mismo tema que trataba en su cortometraje Guo Mie (2017), al tiempo que coge prestados algunos elementos de la propia historia personal del director. Mujeres grandes y pequeñas nos muestra a una familia común de Taiwán, desde el punto de vista de las mujeres que la integran. Los hombres de la familia serán personajes secundarios o estarán ausentes en esta historia. La película se inicia con la matriarca mientras prepara la fiesta de su 70 cumpleaños para celebrarlo con toda su gente. En ese mismo día fallece su esposo, padre de sus tres hijas, alguien con quién había roto todo vínculo afectivo tras abandonarlas para irse a vivir con una de sus amantes. Aún así, como nunca le concedió el divorcio, decide encargarse de organizarle un funeral por todo lo alto.
Tras ese punto de partida, la película traza un sutil y emotivo recorrido por las distintas formas de afrontar esa pérdida que lleva consigo la necesidad de rememorar el pasado y superar los rencores mutuos. Las cuatro mujeres, cinco si añadimos a la nieta, tienen personalidades muy distintas entre sí y pertenecen a varias generaciones que han crecido en un país y unas tradiciones que han ido cambiando con el paso del tiempo. Juntas deberán superar los obstáculos emocionales que aparecen al recordar al fallecido y al tener que asumir la presencia de su amante durante el funeral. Mujeres grandes y pequeñas es una bonita película sobre la aceptación del otro, sobre el perdón y sobre la reconciliación.


Cine espiritual y humanista

Mujeres grandes y pequeñas es el título en castellano de Little Big Women que debería haberse traducido mejor como «Pequeñas grandes mujeres», ya que aquí no hay mujeres pequeñas. Es una de esas películas donde parece que no sucede casi nada, pero es todo lo contrario. Joseph Chen-Chieh Hsu nos habla, con la misma sabiduría de sus maestros, sobre la vida. ¿Qué hay más ambicioso que eso? Durante los 123 minutos de metraje, encontraremos momentos para sonreír y otros para llorar, algunos incluso para cantar en el karaoke de un taxi. Con un ritmo pausado que se detiene en los detalles y en las pequeñas cosas, conoceremos a todas esas fascinantes mujeres, su manera de pensar y de sentir. El guion y la dirección son tan delicados como una pluma, pero debajo de esa aparente sencillez escénica se esconde un retrato profundo de personajes cotidianos.

Son mujeres que confrontarán el dolor y la muerte para superar el resentimiento enquistado. Hay demasiado amor en sus corazones para desperdiciarlo con secretos, mentiras o reproches. Están muy bien reflejados en la película todos los rituales y supersticiones inherentes a la cultura popular taiwanesa. Incluso el contraste religioso de un país lleno de templos, en este caso, entre taoísmo y budismo, con una escena cómica donde ambas creencias compiten en pleno velatorio. La cultura asiática tiene, en general, una devoción y respeto extremos por sus antepasados y por la memoria de los difuntos. También por los dioses, las tradiciones y los rituales ceremoniosos. Es una manera de entender la vida que les conecta con la espiritualidad. Mujeres grandes y pequeñas es una película serena y repleta de sensibilidad sobre las cosas que se callan, las que se dicen y las que nos gustaría decir.


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Mujeres grandes y pequeñas

7.2

Puntuación

7.2/10

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