Crítica de ‘Mara’: El demonio de los sueños

Las críticas de Daniel Farriol:
Mara
 
Mara es un filme de terror británico dirigido por Clive Tonge, con guion de Jonathan Frank (La última jugada, El gran torneo). La historia se centra en una psicóloga que investiga unas misteriosas muertes relacionadas con la parálisis del sueño que ella misma empieza a sufrir por las noches. Todos los pacientes que entrevista le aseguran que hay un demonio que intenta matarlos mientras duermen. Está protagonizada por Olga Kurylenko (The Room, El hombre que mató a Don Quijote), Javier Botet (Voces, La Reina de los Lagartos), Mitch Eakins, Lance E. Nichols, Rosie Fellner, Mackenzie Imsand, Dandy Barrett y Craig Conway. La película no se ha estrenado en España en salas comerciales. Puedes verla en Movistar+ desde el 7 de Febrero de 2021, también la tienes en Rakuten TV, Google Play y Apple TV.
 

La parálisis del sueño

Mara es un filme de terror bastante rutinario que utiliza todos los trucos y recovecos que habitan en el género que se hace en los últimos años. Y eso que el punto de partida es bastante estimulante. ¿Qué hay más terrorífico que ser atacado por un demonio sobrenatural y no poder moverte para escapar o ni siquiera gritar? Es lo que le sucede a la gente que padece la denominada parálisis del sueño, un trastorno que conlleva la incapacidad de moverse al despertar, siendo absolutamente conscientes de todo lo que sucede a tu alrededor. Por suerte, no lo he vivido en primera persona, pero la sensación de angustia e impotencia debe ser terrible por lo que me cuentan los que sí la han experimentado.
 
La protagonista, interpretada por Olga Kurylenko, es una psicóloga criminalista que iniciará una investigación al margen de la policía (inepta e incrédula como suele pasar en estos casos). Decide hacerlo al encontrar varios pacientes que han tenido una misma experiencia sobrenatural durante la parálisis del sueño. Según cuentan, se les aparece Mara, un ser diabólico que mata a todo aquel que puede verlo. Funciona en cuatro fases. En la primera solo se aparece mientras te encuentras paralizado. En la segunda te hace una marca roja en los ojos que indica que estás maldito. El contacto físico llega en la tercera fase (nada que ver con los alienígenas de Spielberg). Mientras que en la cuarta fase puedes ver a Mara en tu vida normal estando despierto. La idea de las fases daba bastante más juego del que finalmente tiene. Con la protagonista todo sucederá de manera muy precipitada, sobre todo teniendo en cuenta el lento desarrollo de los acontecimientos que hemos vivido hasta entonces.  
 

Mara es, otra vez, Javier Botet 

Para ser una película de terror, Mara da poco miedo. La ópera prima de Clive Tonge carece de la personalidad necesaria para conseguirlo. Los jump scares que propone y la formulación escénica de las secuencias nocturnas podrían intercambiarse con el metraje de miles de películas ya vistas sin que lo notásemos. La presencia del bueno de Javier Botet como presencia maligna empieza a resultar repetitiva y aburrida. Me parece una evidente falta de imaginación y de esfuerzo creativo por parte de los cineastas el que todos los monstruos de las películas de terror actuales sean iguales. Se está sobreutilizando la presencia del actor ciudadrealeño para aprovechar las características de su esqueleto afectado por el Síndrome de Marfan. Si como la Niña Medeiros en [•REC] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007) nos acojonaba y nos quitaba el sueño, ahora en Mara ya parece casi de la familia y estamos más por invitarle a tomar el té con nosotros.

La explicación final de la maldición está pillada con pinzas. Es algo habitual cuando toca dar una solución a lo sobrenatural. Pero, en el fondo, es lo de menos. No sé de dónde habrá sacado la idea el guionista, pero el término Mara ha estado integrado dentro del folklore alemán, escandinavo e incluso polaco desde siempre. Describe a un espíritu que se posa en el pecho de la gente mientras duerme, provocándoles pesadillas. También es un nombre que en el Budismo se asocia a la destrucción y lo negativo que hay en las personas. Mara, la película, combina momentos sonrojantes (la escena de la clínica del sueño donde todos miran para otro lado cuando aparece el monstruo), con otros mucho más potentes que indican por dónde podría haber ido la cosa (esa escena de puro body horror en la que un personaje se corta un párpado con unas tijeras para mantener los ojos abiertos). Mara es terror alimenticio para un público poco exigente que necesite su dosis diaria de sustos. Al menos sale Olga Kurylenko. El resto puede provocarte sueño, confío que no sean pesadillas.


¿Qué te parece la película?

Mara

4.8

Puntuación

4.8/10

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