Crítica de ‘La infamia’: La indefensión de las víctimas de pederastia

Las críticas de Daniel Farriol:
La infamia (Three Girls)
 
La infamia (Three Girls) es una miniserie británica dirigida por Philippa Lowthorpe (Rompiendo las normas, El tercer día). El guion está escrito por Nicole Taylor (Wild Rose, El nido) y se inspira en hechos reales acontecidos en Rochdale. En 2008 tres menores fueron abusadas sexualmente de forma sistemática por un grupo de hombres mayores pakistaníes que traficaban con niñas como si fueran mercancía. La denuncia de una de las chicas no prosperó porque la policía no la consideró una testigo fiable. Años después el caso se reabrió y se llevó a cabo una investigación que destapó una red de pederastia que había afectado en todo el país a más de 1.600 niños durante un periodo de 16 años. Esta miniserie de 3 capítulos, galardonada con el BAFTA en 2017, está producida por la BBC y se centra en tres de las víctimas. Está protagonizada por Molly Windsor (Make Up, Engaño), Ria Zmitrowicz, Liv Hill (Jellyfish), Paul Kaye, Rupert Procter, Antonio Aakeel, Ross Anderson, Jill Halfpenny, Simon Nagra, Maxine Peake (The Village, Black Mirror: Cabeza de Metal), Naomi Radcliffe y Lesley Sharp (Destino: La saga Winx). La puedes ver en Filmin desde el día 2 de Febrero de 2021.
 

La ceguera de las instituciones

La infamia es incómoda y sobrecogedora. No es fácil de ver, pero tampoco puedes dejar de hacerlo. Esta serie narra los terribles hechos reales que acontecieron a principios de este siglo, cuando se destapó una red de pederastia que obraba impunemente por todo el Reino Unido. Estaba formada principalmente por hombres de origen pakistaní que captaban a niñas blancas vulnerables de 11 a 16 años que vivían en los barrios obreros para abusar sexualmente de ellas. La policía y el resto de instituciones británicas archivaron las denuncias de las chicas para evitar ser considerados unos xenófobos. Es un claro ejemplo de la estúpida época de corrección política en qué vivimos dónde importa más el quedar bien que impartir juicios de valor sin ningún otro tipo de condicionamiento. Es tan racista juzgar a alguien por su color de piel como no hacerlo por el mismo motivo. 
 
La infamia se centra en el caso de tres chicas de Rochdale. Se han ficcionado algunas partes y se han cambiado los nombres de los implicados. Holly se nos presenta como una adolescente rebelde de 16 años que acaba de mudarse al barrio con su familia. No están pasando por un buen momento, su padre acaba de perder el negocio y tienen problemas económicos. La adaptación a un nuevo entorno y a un nuevo instituto nunca es fácil a esas edades. La relación con sus padres se tensa y la chica pasa muchas noches fuera de casa conviviendo con otras chicas del barrio que tienen sus mismos problemas. Amber y Ruby son dos hermanas con las que entabla amistad. La primera tiene su misma edad, mientras que la segunda tiene 13 años y un leve retraso en el aprendizaje que le hace ir a una escuela especial. Las tres chicas encuentran el cariño y el cobijo que les falta en un local frecuentado por pakistaníes de 30 y 40 años que les ofrecen kebabs y bebida gratis. Es un anzuelo para ganarse su confianza, pero poco después serán forzadas y utilizadas como mercancía sexual. La vergüenza y las amenazas les impiden salir de ese modo de vida y cuando deciden pedir ayuda, nadie les cree. 


Unas víctimas que no daban el perfil

La infamia trata temas delicados con una notable crudeza y sensibilidad. Denuncia sin tapujos la ceguera institucional y su habitual falta de empatía con las víctimas de violación. Al tratarse principalmente de chicas con un nivel cultural bajo, algunas con problemas de alcohol, drogas o promiscuidad, no entraban dentro del perfil de víctima común. Eran chicas conflictivas cuyos testimonios se consideraban poco creíbles. En ese sentido, el guion de Nicole Taylor y la construcción que hace de personajes son impecables. Nos muestra a unas víctimas con las que no siempre nos identificaremos fácilmente. Son ariscas, mal habladas, actúan de manera inconsciente o cometen errores propios de la edad. Una de ellas incluso colabora activamente en la captación de chicas para esa red de explotación sexual. La inestabilidad emocional adolescente se agrava debido a la influencia de un entorno familiar desapacible, el futuro poco halagüeño que les aguarda y una sensación constante de abandono social.
 
Todo eso se representa en la serie a la perfección. Es muy difícil reflejar con tanta veracidad y exactitud un modo de vida sin caer en algunos tics o efectismos de los que a veces adolece el drama social británico. Tanto el guion como la dirección de Philippa Lowthorpe evitan caer en el sentimentalismo o la manipulación emocional. No hay concesiones. Cada escena funciona como un puñetazo en el estómago. Te quedarás sin respiración y con el corazón encogido durante las tres horas que dura la miniserie. Y no necesita mostrarte la parte más escabrosa de los hechos que cuenta. Las pocas escenas que lo hacen se viven como momentos de puro terror casi insoportables. La infamia prefiere centrarse en las secuelas y efectos psicológicos que tienen los constantes abusos en el comportamiento infantil. La transformación de los personajes está escrita con una precisión inusual. 


Las tres chicas y otros personajes

Ese retrato poliédrico y, en ocasiones, antipático de las víctimas es un desafío constante para el espectador que deberá lidiar con sus propios prejuicios morales. La infamia apunta hacia todas las direcciones y también nos muestra el funcionamiento interno de la policía, los servicios sociales o la justicia. Tanto su importancia como su ineficacia cuando no existe la preparación necesaria para atender a este tipo de víctimas. La escena del policía bostezando mientras la protagonista le cuenta que la acaban de violar es terrible. Además de las tres chicas, interpretadas de una forma desgarradora por Molly Windsor, Ria Zmitrowicz y Liv Hill, hay otros personajes secundarios fundamentales que enriquecen la narrativa de la serie. 

La trabajadora social de salud sexual Sara Rowbotham o la detective de policía Margaret Oliver actuaron como asesoras para el desarrollo del guion. Las interpretan dos actrices estupendas, Maxine Peake y Lesley Sharp, respectivamente. Son los únicos apoyos incondicionales que encontraron las chicas violadas, al principio incluso cuestionadas o despreciadas por sus propias familias. El trabajo de esas mujeres en la investigación fue clave para destapar la red de explotación infantil, aunque muchas veces sus esfuerzos por sacar a la luz toda la verdad resultasen infructuosos. Pese a la presión de los medios de comunicación, muchos de los perpetradores nunca fueron juzgados, otros pasaron poco tiempo en la cárcel y otros siguen cometiendo los mismos delitos a día de hoy sin que nadie haga nada por evitarlo. La maldita corrección política de nuevo. Por eso La infamia acaba siendo una serie tan necesaria y valiente como dolorosa y desoladora. 

 


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La infamia

8.5

Puntuación

8.5/10

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