Crítica de ‘El último Vermeer’: Guy Pierce o el gran falsificador

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
El último Vermeer
 

Nunca sabremos qué habría ocurrido con El último Vermeer en el caso de que durante el último año no hubiéramos sufrido las limitaciones a las que la pandemia Covid 19 ha sometido la distribución y exhibición cinematográfica, pero es más que probable que el debut en la dirección cinematográfica del empresario, productor cinematográfico y presidente de un club de fútbol (una especie de Enrique Cerezo norteamericano) Dan Friedkin se hubiera estrenado en las salas de cine de todo el mundo con el notable aparato publicitario que suelen acostumbrar las grandes distribuidoras hollywoodienses. 

El caso es que las circunstancias referidas han hecho que la película llegue a nuestro país directamente a las plataformas y pueda verse desde hoy mismo, entre otras, en Amazon Prime.

A pesar de que su título podría llevar a pensar que estamos ante un biopic o un documental sobre la vida y obra del gran pintor holandés Johannes Vermeer, en realidad se trata de un drama basado en hechos reales acerca de la poco conocida historia de otro pintor holandés, Han van Meegeren (1899-1947), que si por algo pasará a la historia es por haber sido uno de los más brillantes falsificadores de pintura de toda la historia del arte.

“Cristo y la mujer adúltera” es el título del cuadro, presuntamente de Vermeer, que atesoraba el odioso Mariscal Nazi Hermann Goering entre otras valiosas piezas de su colección personal, la cual escondió en unas minas de sal poco antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. Su hallazgo tras la finalización del conflicto bélico y la investigación de cómo habían llegado determinadas piezas del patrimonio holandés a manos del ejército alemán, puso bajo sospecha a Han van Meegeren (Guy Pierce) que fue llevado a juicio acusado de traición por vender obras a los nazis. A partir de aquí no conviene contar mucho más puesto que, a pesar de que la historia está parcialmente ficcionada, los hechos reales son, como ya se ha dicho, poco conocidos y desvelarlos supondría destripar la película.

El caso es que El último Vermeer es una película de impecable y lujosa producción en la que la dirección artística, el vestuario y la ambientación general están cuidados como (casi) sólo Hollywood sabe hacerlo. Filmado con buen pulso por el debutante Friedkin, el film resulta enormemente entretenido al conjugar con acierto el retrato de la situación de posguerra europea con el drama judicial y ciertas disquisiciones intelectuales sobre la creación artística, la autoría, el coleccionismo y el mercado de obras de arte.

También es notable el conjunto interpretativo del film gracias fundamentalmente a la magnética creación de Guy Pierce y al notable trabajo de Claes Bang que, en el papel de un capitán encargado de investigar a Van Meegeren, es el auténtico protagonista de un reparto que se completa con la estupenda actriz Vicky Krieps (La camarera Lynn), Roland Møller (Land of Mine) y Olivia Grant.


¿Qué te ha parecido la película?

El último Vermeer

7

Puntuación

7.0/10

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