Crítica de ‘Tenet’: No pretendan entenderla, siéntanla

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Tenet
 

No creo que para Christopher Nolan sea una prioridad que el público entienda sus películas, su obra cinematográfica no ha sido nunca un ejemplo de inteligibilidad, pero tampoco creo que le importe un comino y que quiera dejar al espectador completamente a la deriva. Hay dos momentos particularmente didácticos en Tenet, uno, casi al inicio del film, cuando una investigadora tiene una conversación con el protagonista que termina con una frase: “no intente entenderla, limítese a sentirla” más dirigida al espectador sentado en la butaca que al personaje al que interpreta John David Washington. El otro momento aleccionador se produce en el tercio final del film cuando un líder militar arenga a dos comandos antes de su intervención, ante una pregunta de un subordinado termina diciendo “todo vale, ¿alguien más tiene otra pregunta estúpida?”, como si Nolan se dirigiera a todos esos espectadores aficionados a encontrarle tres pies al gato y a tratar de comprenderlo todo. No. Como el propio film recalca, existen brechas de conocimiento, ni podemos saberlo todo ni podemos comprenderlo todo. Aplíquese también esto a la vida real.

En esos dos momentos están recogidas las dos premisas con las que, a menos que uno quiera volverse tarumba, debe enfrentarse al visionado de Tenet: 1ª: no tratar de entenderlo todo y limitarse a sentirlo y 2ª: todo vale, en el mecanismo argumental creado por Nolan en el que el discurrir temporal está distorsionado todo puede suceder y pretender encontrarle lógica no conducirá más que al desencanto. Si uno acepta el juego de Nolan, acepta sus reglas y entra en su propuesta visual, pasará ciento cincuenta minutos absorbido por la potencia de las imágenes desde el perturbador prólogo en la Ópera de Kiev hasta el apoteósico final.

Tenet es un film vibrante y enormemente entretenido que discurre a caballo entre las películas de James Bond, el cine apocalíptico, el género de espionaje y la ciencia ficción más (presuntamente) intelectual. Olvídense de la sencillez del condensador de fluzo (sic) con el que el doctor Emmett Brown y Marty McFly viajaban en el tiempo a su capricho en las tres entregas de Regreso al Futuro (Robert Zemeckis); Christopher Nolan propone un torno, una máquina de inversión capaz de alterar la entropía temporal que sirve para justificar todos los giros de guion que le vengan en gana, ya saben, el “todo vale” del que antes les hablé.

John David Washington interpreta, sin alardes, a un agente secreto que tendrá la “sencilla” misión de salvar el mundo, su compinche será un Robert Pattinson un poco más desmelenado que de costumbre (de todas formas, sigo sin verle la gracia a este actor), la chica de la peli (y ya siento escribir esto en los tiempos en los que nos encontramos, pero el personaje femenino está escrito de tal forma que no pasa de ser “la chica de la peli”) es la actriz australiana Elizabeth Debicki a la que pronto podremos ver como Lady Di en la fantástica serie británica The Crown, y el papel de villano (uno más en su carrera) es para Kenneth Branagh, un actor al que adoro y venero menos cuando se pasa de rosca y se pone insoportable (como es el caso que nos ocupa). De lo dicho puede deducirse fácilmente que el reparto no es inolvidable, pero es que, no nos engañemos, Tenet no es una película de personajes. Todos, incluidos los principales (a los que habría que añadir una breve aparición de Michael Caine vestido de Michael Caine y haciendo de Michael Caine) son meros instrumentos para que Nolan se monte su película. No importa quienes son, de donde vienen, a dónde van, a qué dedican el tiempo libre o en qué lugar se enamoraron de ti. Lo único que importa es en qué medida encajan en el rompecabezas palindrómico con el que Nolan se consagra como el más autor de los cineastas del entretenimiento o el más entretenido de los autores del cine.

Sea como sea, Tenet encaja a la perfección en la filmografía del director de Memento (la primera vez que la vi no entendí nada), Insomnio, El truco final, la trilogía de El caballero oscuro, la excepcional Origen, la maravillosa lnterstellar y la que, a juicio de quien esto escribe, es su obra maestra, la portentosa Dunkerque.

Miren, las películas de Christopher Nolan son un acontecimiento cinematográfico que hay que ir a ver como las de Spielberg, Scorsese, Allen, Eastwood o Tarantino (añada cada cual a quien quiera que hoy no tengo ganas de discutir). Aunque las entendamos a medias, aunque la ¿música? (Ludwig Göransson) sea insufrible o aunque los personajes no nos toquen el alma. Pocos cineastas son capaces de tenernos entretenidos durante dos horas y media con secuencias de acción excepcionalmente concebidas y filmadas con virtuosismo en medio de una trama en la que la transgresión de las leyes de la física que estudiamos en el colegio conviven con falsificaciones de obras de arte, tráfico de armas apocalípticas y mensajes sobre la posteridad para cambiar el mundo. Y es que vivimos en un mundo crepuscular.


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8

Puntuación

8.0/10

Un comentario en «Crítica de ‘Tenet’: No pretendan entenderla, siéntanla»

  • el 17 septiembre, 2020 a las 18:46
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    Pensaba aportar mi modesta crítica con una opinión absolutamente positiva de Tenet, de Nolan que nunca decepciona a los que ‘pensamos’ que le entendemos 🙂 porque es realmente imposible entender 100% a cualquiera….pero al leer la crítica de Pérez Pertejo, no puedo estar más de acuerdo en todo, por tanto, la suscribo, al menos al 99% 🙂 .
    Saludos cinéfilos.

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