Crítica de ‘Plan de salida’: Tan bella estéticamente como escalofriante

Las críticas de David Pérez “Davicine”: 
Plan de salida
 

Protagonizada por Nikolaj Coster-Waldau, Plan de salida compitió en la sección oficial del pasado Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, estuvo nominada en la categoría de Dirección de Fotografía en los Bodil Film Awards, equivalentes a los Premios Goya daneses, y se ha estrenado el 26 de junio exclusivamente en Movistar, Filmin, Apple TV, Rakuten y Vodafone de la mano de BTeam Pictures.

Plan de salida arranca mostrándonos a un hombre de ojos tristes en una elegante silla, con un hermoso bosque que se vislumbra a través de la ventana detrás de él. Él mira fijamente a una cámara preparada para grabar, y finalmente arranca con la frase: “Mi nombre es Max Isaksen … Para cuando veas esto, estaré muerto”.

No podemos negar que es una forma impactante de comenzar esta película centrada en Max (Nikolaj Coster-Waldau), que vive una crisis existencial con motivo de una enfermedad terminal, y mientras busca cómo resolver un caso, se registra en el clandestino Hotel Aurora. Una instalación secreta y única que se especializa en elaboradas fantasías de suicidio asistido. La investigación que está llevando a cabo revela una verdad inquietante que obliga a Max a cuestionar la naturaleza misma de la vida y la muerte y lo que es más importante: su propia percepción de la realidad.

Dirigida por Jonas Alexander Arnby, director de Cuando Despierta la bestia y que formó parte del equipo de rodaje de Bailar en la Oscuridad y Rompiendo las Olas, Plan de salida es un “thriller nórdico” que se aleja de las intrigas y crímenes que solemos ver en este género para llevarnos hacia una película más cercana al cine de autor y reflexivo… sobre todo reflexivo por el ritmo con el que acontecen todos los hechos.

En España sabemos lo que es un “turista suicida”, que es realmente como podría haber sido traducido el titulo original, gracias a reportajes en prensa y programas de investigación en televisión, pero es algo que todavía choca mucho en nuestro país, donde las leyes no permiten el suicidio asistido. Con este termino se describe a las personas que desean recibir asistencia para viajar de su país de residencia a otro donde tal práctica es legal, algo que ha generado acalorados debates. Con un tema tan moralmente ambiguo a mano, Plan de salida podría haber explorado mucho la división de opiniones, intentando dar respuesta a muchas preguntas que surgen alrededor de este tema, pero en ningún motivo parece que ha pretendido preocuparse por plantear preguntas y, aún menos, dar respuestas.

Plan de salida gira en torno a este tema, presentando la historia en dos líneas temporales, donde a veces la realidad da paso a la fantasía, todo ello con una ambientación muy fría, en la que destaca de forma sobresaliente la fotografía de la película que otorga ese toque frío a la historia que acompaña a la perfección la frialdad y tristeza con la que nuestro protagonista pasa sus últimos días. Neils Thalsum es el responsable de los parajes impresionantes que vemos, y las fantasías (o realidades) que viven los protagonistas, consiguiendo recrear un invierno frío y emotivo a partes iguales. Thalsum aprovecha cada vista nevada y la arquitectura escandinava, consiguiendo que queramos ir a conocer en primera persona el hotel donde se rodó la película, aunque no para el mismo fin.

La película trata la lucha interna de un hombre, interpretado por Nikolaj Coster-Waldau, que debe decidir algo que afectará en gran medida a su esposa, Lærke, interpretada por Tuva Novotny (Come, Reza, Ama), que parece estar muy enamorado de Max, y observa siempre con ojos de quien siente adoración a pesar del estrés que sufren sus vidas como consecuencia de la enfermedad de Max. Su vida en pareja la vemos a través de flashbacks, con una química tangible, en la que con pocas palabras, pero sí muchos gestos y miradas, vemos la complicidad entre ambos, así como el deseo que se siguen profesando, mostrando lo que el amor es capaz de hacer en nosotros, poniendo a la pareja antes de todo, aunque sea duro para uno mismo.

Cuando la historia se desarrolla en el hotel es cuando encontramos el resto de secundarios, como Robert Arayamo en el papel de un paciente joven carismático pero desesperado, y una pequeña aparición de Kate Ashfield (conocida internacionalmente por su papel en Zombies Party o en This Little Life por la que estuvo nominada a Mejor Actriz en los BIFA) como una actriz que interpreta diferentes papeles en el hotel para recrear las fantasías que acompañarán a los inquilinos en su suicidio asistido. Curiosamente, a pesar de la frialdad del personaje principal, y las pocas emociones que debe transmitir, casi todos los personajes de la película se sienten atraídos por Max, algo que no comprendemos, a menos que necesariamente tuviéramos que estar en su situación, pero es difícil empatizar.

La música de Mikkel Hess ofrece una mezcla de sintetizadores atmosféricos y de orquestación pausada, que aunque en ocasiones choca con la imagen sombría de la película, sirve para romper la tensión con algunos pequeños momentos cómicos, generados más por la extraña situación que se vive que por la comicidad en sí del guion.

En resumen, Plan de salida es una arriesgada apuesta que se aleja de lo que podríamos esperar de un “thriller nórdico” pero que consigue atraernos con su fotografía y temática, no buscando dar respuestas en el tema del suicidio asistido, pero sí nos hará plantearnos preguntas mientras disfrutamos de su embriagadora ambientación.


¿Qué te ha parecido la película?

Plan de salida

6

Puntuación

6.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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