10 D’A FILM FESTIVAL. Crítica de ‘A Stormy Night’: Mi noche con Alan

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en el 10 D’A FILM FESTIVAL: 
A Stormy Night
 

David Moragas escribe, interpreta y dirige A Stormy Night, una primera película muy personal. De hecho, en algunas entrevistas reconoce abiertamente que se ocupa de las cuestiones que le han preocupado durante sus veintisiete años de vida.

Hace un par de días, escribiendo sobre Las buenas intenciones, primera película de Ana García Blaya que también ha podido verse durante este D’A Film Festival de Barcelona celebrado online, decía que las óperas primas en el ámbito del cine de autor suelen, por lo general, ser proyectos muy personales que sus autores llevan creando toda la vida. Otra cosa es el resultado; una película, por muy personal que sea, puede apelar a sentimientos universales y por lo tanto llegar a todo tipo de público o ser tan personal que se quede en un reducido espectro de espectadores.

Esto último es lo que, lamentablemente, puede ocurrir con las películas que desde el primer minuto se empeñan en subrayar su naturaleza gay por encima incluso de su intención de contar una historia. Los prejuicios de una buena parte de público van a convertir en minoritaria una película como A Stormy Night que, además de su condición abiertamente gay, versa sobre cuestiones universales que pueden llegar a un abanico de espectadores insospechadamente mucho mayor.

A Stormy Night busca una premisa argumental muy sencilla (que Moragas apenas se esfuerza en justificar) para llevarnos a donde nos quiere llevar, el cierre de un aeropuerto por causa de una tormenta y la consiguiente cancelación de todos los vuelos obliga a Marcos (David Moragas) a pasar una noche en Nueva York donde no tiene alojamiento. Una llamada a una antigua compañera le permitirá disponer de una habitación libre en un apartamento en el que también vive Alan (Jacob Perkins). A partir de aquí, del encuentro entre estos dos personajes, comienza la película que Moragas nos quiere contar. Y precisamente lo más molesto de la película son estos primeros minutos tras el encuentro en los que Moragas prescinde de la sutileza para subrayar que ambos personajes son gays, que la situación puede ser incómoda o que puede generarse tensión sexual. Todo en esta introducción es arquetípico, banal y una molesta simplificación de la condición sexual como algo que uno debiera llevar escrito en el carnet de identidad.

Lo cierto es que superada esta presentación de personajes, Moragas deja sobre la mesa el subrayador y comienza a escribir su guion con una pluma mucho más fina. Marcos y Alan, a lo largo de estas pocas horas de involuntario encierro, irán descubriéndose a través de conversaciones muy bien escritas. Las reflexiones sobre las relaciones de pareja, la monogamia, las dificultades para salir del armario, la lucha por pagar las facturas en el siglo XXI o la estabilidad mental y emocional como paradigma, son tan pertinentes como inteligentemente abordadas desde dos personajes con concepciones casi antagónicas de la vida que, una vez contrapuestas, resultan no serlo tanto.

Son personajes casi rohmerianos, hablan y desgranan su pensamiento con fluidez y naturalidad mientras mantienen las reservas propias del encuentro con un desconocido. No he podido evitar acordarme de Mi noche con Maud (Eric Rohmer, 1969), quizá empujado por el blanco y negro y por lo insólito de pasar una noche imprevista junto a un desconocido.

Moragas filma con clase, sabe dónde quiere colocar la cámara y su permanente empeño por el estilo no interfiere en ningún momento ni con la sobria puesta en escena ni con la narración. Acierta con la brevedad, con el ritmo y con la propuesta estética fundamentada especialmente en la magnífica dirección de fotografía en blanco y negro de Alfonso Herrera Salcedo. El tramo final de la película contrasta por su sutileza con la tosquedad del inicio hasta conducirnos a ese sublime plano final donde todo está sobreentendido y no hace falta explicar nada.  


A Stormy Night tenía prevista su participación en el Festival de Málaga que tuvo que ser aplazado por la pandemia Covid 19. Su emisión en Filmin durante 24 horas como película de clausura el 10 D’A Film Festival de Barcelona ha supuesto, por tanto, su estreno mundial. Próximamente está previsto su estreno en salas comerciales en una fecha aún por determinar.  


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6

Puntuación

6.0/10

Un comentario en “10 D’A FILM FESTIVAL. Crítica de ‘A Stormy Night’: Mi noche con Alan

  • el 15 mayo, 2020 a las 10:06
    Permalink

    Lo siento mucho pero tiene un montón de cosas que no me atrae nada de nada…

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