Crítica de ‘Rocketman’: Fantasía musical

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Rocketman 

El biopic rara vez se sale de un encorsetado patrón. Esto es aún más cierto cuando el retrato biográfico se hace de un músico. Las fases suelen ser siempre las mismas: comunión con la música, llegada al estrellato, gloria, caída a los infiernos y resurrección. Parece que visto uno, vistos todos. Sin embargo, este año ha sido un biopic el que se llevó el gato al agua en la temporada de premios. Bohemian Rapsody rompía con ese esquema y enamoraba así a millones de espectadores. Rocketman lo tenía más difícil, pues las comparaciones con la anterior iban a ser inevitables. Sin embargo, Dexter Fletcher ha conseguido que, a pesar de no abandonar los convencionalismos del género, este biopic de Elton John resulte refrescante y, sobre todo, una fantasía musical.

El actor Dexter Fletcher, cuyas inmersiones en la dirección le han valido el respeto de la crítica, ya había probado el musical con Amanece en Edimburgo, un tributo a la discografía del grupo escocés The Proclaimers. Fletcher es además el director en la sombra de gran parte de la exitosa Bohemian Rhapsody, tras recoger el testigo de Bryan Singer cuando este fue despedido por Fox

Pero a un buen director, le hace falta un buen guionista. Tras el guion de Rocketman está Lee Hall, quien tiene entre su filmografía títulos como La reina Victoria y Abdul, War Horse (Caballo de batalla) o Billy Elliot. Rocketman comparte alma en su primera mitad con esta última. El gran acierto de la película está en sus números musicales para apoyar la historia. Escenas con coreografías, y fantasía surrealista que se desvinculan de la narración tradicional del biopic. Sin embargo, esto no se mantiene durante toda la película. En ocasiones el guion peca de falta de originalidad por mantenerse enclaustrado en el patrón del género.

La película comienza con el cantante Elton John entrando, de forma voluntaria, en un grupo de desintoxicación. Allí, rodeado de anónimos, relata su vida; desde su infancia como el tímido Reginald Dwight, sus primeros años como músico y su triunfo en Estados Unidos, a su caída en las drogas y el alcohol, obsesionado por la idea de no haber sido amado nunca por nadie.

Rocketman se centra en varios puntos de la vida del cantante, más allá de su problema con las adicciones. El guion de Lee Hall construye al personaje a partir de esa infancia no infeliz, pero pobre de amor. Reginald toca el piano para buscar el cariño de sus padres, y más tarde para conseguir el cariño del público. El segundo gran capítulo es el encuentro del protagonista con Bernie Taupin, letrista y mejor amigo desde entonces. Él es el recurso para introducir en la película dos de las canciones más famosas de Elton John, “Your Song” y “Tiny Dancer”. Por último, está la relación de Elton John con quien fue su manager y amante John Reid; un largo episodio de toxicidad y abuso que llevó al cantante a un intento de suicidio, que en la película es acompañado de manera brillante por “Rocketman”.

Es con Reid con quien Elton John decide aceptar definitivamente su sexualidad. Dexter Fletcher ha querido que la homosexualidad de Elton John no se trate como un detalle más en su vida, sino como pieza clave de su propia personalidad. En un momento en el que ser gay seguía sometiéndote a un juicio social, es fundamental explorarlo para entender el miedo al rechazo del protagonista.

Pero Elton John no es victimizado. Muy al contrario, aparece en ocasiones como un ser irascible, egoísta y engreído. Eso ofrece una profundidad al personaje que va más allá de un retrato bidimensional. Está Elton John con toda su fantasía, y Reginald Dwight con su inseguridad y su miseria. Y el actor Taron Egerton sabe pasar de uno a otro con una interpretación conmovedora, honesta y con olor a nominación.

A Egerton le acompaña un elenco de actores secundarios entre los que destaca una estupendísima Bryce Dallas Howard como la mezquina Sheila, la madre del cantante. Jamie Bell se mete en la piel de Bernie Taupin, un personaje que nos hubiese gustado ver más dentro de la historia, más allá del papel de amigo y apoyo, siempre al fondo. Por último, Richard Madden, que tras Juego de tronos parece estar eligiendo bien sus proyectos, se convierte en el villano John Reid con una interpretación que hace que nos olvidemos del heroico, pero plano Robb Stark.

Rockerman no renueva el género, sigue el esquema más clásico del biopic musical. Sin embargo, Dexter Fletcher ha sabido dotarlo de tanta fantasía, tanto atractivo y tanto derroche, que el espectador percibe un nuevo esplendor en una historia que ha visto mil veces.


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Crítica de ‘Rocketman’: Fantasía musical
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Puntuación

7.0/10

2 comentarios sobre “Crítica de ‘Rocketman’: Fantasía musical

  • el 8 junio, 2019 a las 16:54
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    Dudo que supere a Bohemisn RapsRdy, pero también habrá que verla..

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  • el 9 junio, 2019 a las 11:07
    Permalink

    Personalmente me gusto más la de Queen . aunque el actor de ésta no lo ha hecho mal, la verdad

    Respuesta

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