Crítica de ‘La noche de Halloween’: Secuela coherente y satisfactoria

Las críticas de Óscar M.: La noche de Halloween

Como si viviéramos en un bucle infernal, los asesinos en serie cinematográficos vuelven cada cierto tiempo a la gran pantalla con nuevas víctimas a las que perseguir y dar caza. Ningún cinéfilo aficionado al género del terror es ajeno a las secuelas, las nuevas versiones o los reinicios de las franquicias cada cinco o diez años (o menos). Ahora le toca el turno a Michael Myers, que vuelve, presuntamente, desde donde se quedó hace cuarenta años con La noche de Halloween, una secuela directa de la primera película, también llamada Halloween y estrenada en 1978.

Es complicado que una secuela, a estas alturas, sorprenda a la audiencia del género de cine de terror. La llegada a las salas de Viernes 13, Pesadilla en Elm Street o la propia Halloween supusieron un golpe de aire fresco que se fue convirtiendo en pestilente a media que se acumulaban las secuelas, las víctimas y los asesinos volvían “mágicamente” de entre los muertos una y otra vez. Pero hagamos un poco de memoria, antes de enterrar a las nuevas víctimas.

Halloween tuvo una secuela en 1981 que continuaba la historia directamente al día siguiente de los asesinatos de Myers, después llegó la detestable y ridícula Halloween III: El día de la bruja (por favor, no la vean) que casi acaba con la saga. Seis años después, el estudio recuperó a Michael y generó tres secuelas más, mientras sus competidores directos (Viernes 13 y Pesadilla en Elm Street) continuaban fabricando secuelas clónicas casi instantáneas. Hasta que llegó Kevin Williamson (encumbrado por el éxito de la saga Scream) y dignificó a la saga produciendo Halloween H20: 20 años después, una secuela que recuperaba el espíritu original (y, por suerte, se saltaba la trama de cinco películas) y a Jamie Lee Curtis.

La recaudación propició el estreno de la secuela Halloween: Resurrection que demostró que en el estudio no habían aprendido nada con H20. Así que, cinco años después (en 2007) y siguiendo la nueva táctica de reiniciar las sagas de terror, Halloween: El origen de Rob Zombie continuó con las nuevas versiones de asesinos clásicos (un año antes se había estrenado La matanza de Texas: El origen), seguida de Viernes 13 y Pesadilla en Elm Street: El origen. Zombie tuvo una segunda oportunidad con Halloween 2, pero el proyecto de terminar la trilogía no se completó.

Nueve años después, David Gordon Green (director de Superfumados y Expertos en crisis) escribe (con sus amigos de Caballeros, princesas y otras bestias) y dirige una entrega que olvida lo que ha pasado cinematográficamente durante estos 40 años y recupera al personaje de Laurie Strode (de nuevo con la cara de Jamie Lee Curtis), un movimiento arriesgado, pero del que sale bien parado.

La noche de Halloween es capaz de recuperar el espíritu que convirtió a la película original en un clásico del género de asesinos en serie y ofrecer una secuela con la que los seguidores de la saga no salgan avergonzados de la sala. Es cierto que el guion no es excesivamente novedoso y la premisa no sorprenderá a ningún espectador (Myers escapa y mata), pero esta secuela tiene un guion decente, que permite un par de revisiones de la película y deja al espectador satisfecho.

El tramo final es un festival de sangre y tensión y, aunque sigue habiendo detalles que se escapan a la hora de analizar la secuela (¿cómo sabe el asesino conducir si lleva encerrado desde que era un niño? o ¿por qué las victimas salen de un lugar seguro?), el cambio de roles entre asesino y víctima se intercambia y da lugar a un giro sorprendente y fresco. La secuela ofrece a un Michael Myers que vuelve en plena forma, rodeado de guiños a la película original, sin motivaciones ni explicaciones. Porque como ya decían en Scream: es más terrorífico cuando no hay motivos.

Para mantener el estilo y continuar la historia, la película se apoya en la música original compuesta por John Carpenter hace cuarenta años. Aquí sigue funcionando perfectamente y, con las apropiadas modificaciones y añadidos, mantiene el tipo y no desentona con los acontecimientos de la película situados en la época actual.

Por suerte, el guion ha abandonado el componente místico que deificó a los asesinos en serie en los ochenta y noventa y convirtió al cine de terror en algo fantástico, con resurrecciones fantasmagóricas e interminables, que eliminaban el terror y hacían caer a las secuelas en la parodia. El punto realista y hasta sangriento de las nuevas matanzas de Myers es el mejor regreso posible a las raíces del género de terror. Aunque si se intenta valorar a esta película como un reinicio de la saga no cumple las expectativas, básicamente porque es una continuación no una nueva versión de la historia.

La noche de Halloween es la mejor secuela de la saga hasta el momento, seguida de Halloween H20 y muy por encima de las secuelas de los años ochenta o el reinicio gore de hace diez años. Los seguidores de las andanzas de Myers quedarán recompensados con la secuela que siempre esperaron y ha tardado cuarenta años en llegar.


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Puntuación

8.0/10

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