Crítica de ‘Misión: Imposible – Fallout’: Decidimos aceptarla

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Misión: Imposible – Fallout
 

No suelo frecuentar demasiado el cine de acción y a Dios pongo por testigo que no es por prejuicios ni por postureo de cinéfilo gafapasta, cuando por propia intención (como es el caso) o por puro azar veo alguna que me gusta no tengo ningún problema en reconocerlo. Supongo que la razón de mi desapego por el género de acción es que me cuesta mucho aceptar de antemano que voy a ver una película en la que debo de dar por bueno que la credibilidad no es uno de los principios a respetar ni en el guion escrito ni en la ejecución fílmica del mismo. Como uno se plantee preguntas del tipo “¿y por qué entra por la ventana rompiendo los cristales dejándose caer desde una cornisa cuando no hay ningún obstáculo justificable para que entre por la puerta como todo hijo de vecino?” ni va a ser capaz de entrar en el juego ni va a disfrutar el film.

Lo de someterse a la inverosimilitud física ya es para nota. Hay personas que se han matado por resbalones desafortunados en la bañera de su casa, Tom Cruise, sin embargo, puede saltar de un coche a otro, despeñarse de un helicóptero o pegarse unas costaladas terribles tirándose desde una ventana y seguir corriendo como el mismísimo Usain Bolt. Por tanto, un espectador más acostumbrado a ver docudramas realistas, adaptaciones literarias, comedias dramáticas o románticas, cine histórico, policiaco o clásicos inmortales debe renunciar al nivel de coherencia narrativa exigible en los habituales patrones cinematográficos y dar por buenos giros de guion imposibles, no tratar de buscar explicación a todo y resignarse a que, aunque esa misma mañana haya destrozado la chapa de su coche con un toquecito de nada con la columna de su garaje, hay coches que han salido muy buenos de motor y pueden bajar escaleras en las ciudades, girar 180º y seguir huyendo de los malos a toda velocidad.

Hace ya ¡veintidós años! que se estrenó aquella primera Misión Imposible dirigida por el irregular pero siempre interesante Brian de Palma con un joven Tom Cruise en pleno apogeo de su carrera metiéndose en la piel de Ethan Hunt, el agente del FMI (una agencia de inteligencia ficticia del gobierno de EEUU) especialista en infiltrarse entre los malos para realizar complicadas misiones de espionaje “si decide aceptarlas”. Tengo un fantástico recuerdo de aquella primera película, quizá idealizado por razones personales que no vienen al caso. Un reparto excepcional con Emmanuelle Béart, Kristin Scott Thomas, Jean Reno y Vanessa Redgrave entre otros acompañaba a Cruise en aquella primera misión.  

Lamentablemente el infame despropósito perpetrado por John Woo en la segunda película me hizo desertar de la saga. Aquello no era un problema de las limitaciones que he expuesto en los dos primeros párrafos, sencillamente no había por donde cogerla de puro mala y no hubiera yo apostado un euro por la continuidad de una franquicia que, estrenada la sexta película, me ha convencido del error de mi augurio. El caso es que sin haber visto ni la tercera ni la cuarta ni la quinta, las críticas en general buenas, los comentarios elogiosos de algunos amigos de los que me fío y el desangelado panorama de la cartelera veraniega con pocos o ningún título atractivo que llevarse a los ojos me han decidido a engancharme a esta Misión: Imposible – Fallout con un Tom Cruise veintidós años mayor, que no más viejo.

Misión: Imposible – Fallout es una película trepidante, espectacular, visualmente impecable y que, inverosimilitudes al margen, cuenta una historia argumentalmente sencillísima, pero convenientemente complicada con los consabidos giros de guion y trampas al espectador, con buenos que parecen malos, malos que parecen buenos pero siendo buenos son malos o al contrario. Todo está supeditado a mantener un ritmo endiablado en el que el espectador lo tiene muy difícil para distraerse mientras le hacen viajar por Berlín, París, Londres y la región india de Cachemira.

París y Londres, especialmente, son convertidas en auténticos platós de cine donde tienen lugar algunas de las persecuciones mejor filmadas que recuerdo. Es cierto que ahora uno nunca sabe cuánto hay de filmación y cuanto de postproducción digital, pero el resultado es irreprochable. Lo mismo ocurre en el tramo final de la película, el ubicado en Cachemira (aunque tengo entendido que estas últimas secuencias fueron filmadas en Nueva Zelanda por razones de seguridad, que alguien me corrija si me equivoco), donde un virtuoso montaje se pone al servicio de la narración para alternar una espectacular secuencia de helicópteros con todo el desenlace de la trama.

Es difícil cuestionar el desempeño de Tom Cruise dada la plena identificación actor-personaje. De hecho, me resulta muy difícil creer en la continuidad de la franquicia una vez que Cruise, por razones de edad, decida dejarla, puede que nuevamente me equivoque y el personaje de Ethan Hunt, como el de James Bond, sea sucesivamente ocupado por otros actores que perpetúen la saga al modo de 007 y dentro de treinta años vayamos por el tercer o cuarto actor en la piel de Hunt. El caso es que Tom Cruise disfruta haciendo este personaje y eso trasciende en pantalla, su generosa entrega física y su sobrada experiencia como actor hacen que parezca fácil un papel con muchas más dificultades que las obvias. El resto del reparto, sin ser tan de campanillas como el de aquella primera película de 1996, está francamente bien, Simon Pegg, Ving Rhames y Rebecca Ferguson repiten como miembros del equipo de Cruise-Hunt. También repiten Michelle Monaghan, aunque su aparición sea un poco traída por los pelos y Alec Baldwin como el jefe. Completan el reparto el mismísimo Supermán, Tina Turner y la princesa Margarita de Inglaterra o, lo que viene a ser lo mismo Henry Cavill, Angela Bassett y Vanessa Kirby dando lustre a un conjunto brillante.

La música de Lorne Balfe es lo suficientemente eficaz para puntear todo el metraje menos las mejores secuencias en las que el inmortal tema de Lalo Schifrin se apodera absolutamente del audio. He aquí otra similitud con las películas de 007. La dirección de fotografía (Rob Hardy) y, especialmente, el montaje (Eddie Hamilton) resultan asimismo vitales para que Misión: Imposible – Fallout funcione y se rebele como una de las películas de acción indispensable de los últimos años, capaz de convencer incluso a los escépticos del género. Supongo que habrá más películas mientras el cuerpo de Tom Cruise aguante, como desertor de la saga me reengancho a la misma. Recuperaré en blu-ray las que me he perdido y prometo ver la siguiente misión… si Ethan Hunt decide aceptarla.


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Crítica de ‘Misión: Imposible – Fallout’: Decidimos aceptarla
5 (100%) 3 votes

8

Puntuación

8.0/10

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Misión: Imposible – Fallout’: Decidimos aceptarla

  • el 26 agosto, 2018 a las 18:03
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    Pensábamos que no nos gustaría. Nunca hemos visto ninguna de Misión Imposible, pero
    Nos entretuvo y encima nos mostró el púlpito noruego, un exterior privilegiado y admirado.

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  • el 11 septiembre, 2018 a las 18:57
    Permalink

    Entretenida y para pasar un rato sin pensar mucho.

    Respuesta

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