62 SEMINCI. Rueda de prensa de ‘El insulto (L´Insulte)’ con su director Ziad Doueiri

Inmediatamente a su proyección en pase de prensa se ha celebrado en el Salón de los Espejos del Teatro Calderón de Valladolid la rueda de prensa de presentación de la película libanesa (en coprodución con Francia, Estados Unidos, Bélgica y Chipre) El insulto, que ha contado con la presencia de su director Ziad Doueiri que hace diecinueve años ya estuvo en Valladolid para presentar en la Seminci su primera película West Beirut. Tras la correspondiente presentación comenzaron las preguntas que Doueiri respondió en un tono distendido y amable.

¿Cómo surgió la idea que dio lugar a la película El insulto que nos ha presentado hoy?

Muchas veces me preguntan esto y la verdad es que el momento en el que todo empezó fue un momento muy estúpido, ocurrió hace unos años cuando yo vivía en Beirut y estaba regando las plantan en el balcón debajo del cual había unos obreros trabajando y uno de los obreros se cabreó y me llamó jodido perro, entonces me asomé y le pregunté porqué me insultaba y respondió que porque yo le había tirado agua sucia encima. En el mundo árabe las cosas se ponen apasionadas muy pronto y yo tengo un talento fantástico para insultar a la gente y sé exactamente lo que tengo que decir para hacer daño. Entonces como me di cuenta por su acento que era palestino, le devolví un insulto que de verdad le hiciera daño. Mi novia que estaba conmigo me dijo que había sido demasiado cruel y que debería bajar y pedirle disculpas. Así que bajé y le presenté mis disculpas pero las rechazó. Estaba demasiado herido. Así que de ahí, de este estúpido incidente cogí la idea de que podría pasar a partir de esa situación.

Cuando hice la película El atentado (The Attack) hace cuatro años fue boicoteada por un sector de la población y censurada, así que esta película de El insulto es una respueta a aquellos que boicotearon El atentado. En Oriente Medio estamos ahora mismo en un momento muy loco y por eso fue prohibida.

Bienvenido a Valladolid veinte años después, quería preguntarle si el rótulo previo al comienzo de la película en el que dice que su film no representa la opinión del gobierno del Líbano le obligaron a ponerlo tras su paso por el Festival de Venecia o fue una iniciativa de usted.

Sí claro, esto tengo que explicarlo, al comienzo de la película hay una frase que dice “esta película no representa la opinión del gobierno del Líbano, únicamente la de su director y su guionista”. Esta frase es muy estúpida pero el gobierno libanés me obligó a ponerla porque si no no me dejarían estrenarla y distribuirla. Pero esa frase no debería estar en la versión española, me averguenza que esté en la versión para todo el mundo porque no fue mi intención.

¿Se siente perseguido o presionado por el gobierno de su país por el tipo de cine que hace?

Mire, este es un debate interesantísimo, todas las connotaciones históricas, sociales y políticas de la película, y crean mucha controversia. A mí no me gusta en absoluto, al contrario, lo odio, porque da la impresión que me beneficio de la controversia y no es así. Yo no tengo una intención de polémica. La película habla por sí misma y yo no quiero más polémicas añadidas. Nos conduciría a un debate político y es muy aburrido, ya sé que a los periodistas esto de la política os interesa mucho pero a mí me aburre. Aún así, si queréis, podemos, podemos hablar de política si es lo que preferís, pero si me preguntáis que prefiero yo, preferiría que no.

Es una historia brutal sobre el conflicto y las emociones descontroladas pero también tiene una visión de la reconciliación ¿tenía usted la intención de hacer una historia total sobre el problema?

Yo escribí este guion con mi mujer y cuando nos sentamos a escribir no pretendíamos ni un mensaje político ni crear controversia. De verdad, nos parecía mucho más interesante contar una historia de lo que ocurría, pero el proceso de escribir es muy complejo, hay quien puede pensar que ha escrito algo porque quería cambiar la sociedad, pero no es así, no era mi propósito en absoluto, escribir es mucho más complicado, yo solo quería escribir la historia de dos personas que estaban muy enfrentadas y al final de la película descubren que tienen algo en común. Además siempre quise hacer una película de litigios que tuviera lugar en un tribunal. Mi madre es abogada, tengo un tío juez, otro juez del gobierno y un tercero que trabaja en el departamento de justicia; así que crecí en una familia de abogados y jueces. Además mi madre es muy militante por los derechos de la mujer y fue luchadora, incluso soldado, en 1958 llevaba armas. Así que es una familia muy combativa. Si coges todo esto y lo agitas ves que yo soy un producto de mis padres, de mi familia. Siempre he vivido en una familia llena de historias, Oriente Medio es muy complicado, cristianos, árabes, judios, radicales… es un jodido lío.

Y hablando del mundo jurídico, la película está muy fundamentada, quería saber si en el sistema legal Líbano se justifica la agresión física como respuesta a un insulto.

Este es el gran debate de la película. ¿Puedes decir lo que quieres decir? ¿O si ofende a alguien o a su religión o a sus ideas es un crimen o es libertad de expresión?. Yo personalmente soy de los que defienden que cada uno diga lo que quiera decir pero claro, con una responsabilidad por lo que dices. Yo ahora mismo vivo en Francia, y en Francia como en España y en toda Europa Occidental hay libertad de expresión y se respetan los derechos humanos, pero de donde yo vengo en Oriente Medio eso no existe, no puedes decir lo que quieras, no puedes expresarte libremente. La libertad que veo en Europa Ocidental me maravilla, tu puedes decir que el presidente de España es un gilipollas o puedes ir al Vaticano y decir que el Papa es un gilipollas  y te salvas, no pasa nada. (Ante el excepticismo de algún asistente a la rueda de prensa, Ziad Doueiri enfatiza sus palabras). Puedes, te lo aseguro, puedes decirlo y sales de ello.

Yo cuento historias de Oriente Medio y me siento protegido en Occidente. Cuando El Insulto se estrenó en Beirut me sorprendió muchísimo que el gobierno libanés dejase pasar la película sin censura, creí que era imposible pero para mi sorpresa lo hicieron y estoy encantado de ello, lleva unas semanas y ahora mismo es la película número uno en taquilla en Líbano.

¿Cómo fue el trabajo con los dos actores? ¿Cómo trabajó el balance entre ellos?

Fue un gran trabajo, el actor que interpreta al cristiano es Adel Karam y es uno de los actores más famosos del Líbano, sin embargo Kamel El Basha que interpreta al palestino nunca había hecho una peícula, sólo hacía teatro en Jerusalén e hice el casting por Skype. ¡Me encanta Skype! Yo no podía ir a Jerusalén, para mí está prohibido, así que hice un fantástico casting por Skype. El trabajo con ambos actores fue muy diferente, Adel Karam tiene mucha experiencia y es un actor muy intuitivo, el otro no y tuve que trabajar más con él, pero ese es el trabajo del director.

Trabajar allí con actores diversos es como romper tabúes, salvar obstáculos, es muy difícil. Vosotros vivís en España y no tenéis ni idea de las dificultades que hay que vencer en ese sentido, y no solo por parte del gobierno, allí los obstáculos no son solo del gobierno sino de la mentalidad de la gente. De hecho ya os he dicho que al gobierno le gustó la película y nos dieron el Ok para estrenarla, pero luego se asustaron al pensar que no podía gustar a la gente y se les echa encima así que buscaron un comité para que viera la película. Un comité en el que había un musulmán, un cristiano, un político de derechas, otro de izquierdas, otro del partido cristiano, otro de Hizbolá, y todos tenían que opinar, no fue unánime pero al final la mayoría apoyó la película. Tres meses tardaron en decidirse, yo estaba en Francia filmando una serie para Canal+ y continuamente me interrumpía el teléfono. Y los franceses no entendían todos esos problemas. Os lo aseguro, no sabéis la suerte que tenéis de vivir en Europa Occidental y poder decir lo que queráis. Cuando estoy con mis amigos franceses y se quejan de las vacaciones o del vino, siempre les digo “tíos no tenéis ni idea de lo que es tener problemas de verdad”. Yo tengo la suerte de que cuento historias de Oriente Medio y lo hago aquí.

¿Y cómo fue trabajar con las mujeres?

Yo quise elegir personalmente todos los personajes femeninos de la película: la mujer de Toni, la abogada joven, la juez… todos. Y quise dar fuerza a esos personajes porque en realidad pienso, y no me toméis del todo literalmente lo que voy a decir, creo que si las mujeres en el mundo árabe tuvieran el poder, todo sería diferente.

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