Crítica de ‘Fast & Furious 8’: Secuela tan previsible como la propia familia

Las críticas de Óscar Márquez: Fast & Furious 8

Cualquier seguidor de la saga de coches de carreras más rentables de la historia del cine sabe lo que va a encontrar cuando se disponga a ver la octava entrega de la franquicia iniciada con A todo gas. Y Fast & Furious 8 les va a complacer como se merecen: con la perpetua ración de tetas, culos y música machacona de perreo (las cuales no faltan a la cita, aunque sólo sea por mantener un nexo de unión con las primeras entregas de la saga), mucha acción a base de carreras de coches, explosiones y frases rimbombantes que dejan claro que sólo hay una cosa importante en esta secuela: la familia.

De hecho, parece que los productores han impuesto a los guionistas incluir la palabra “familia” en cada escena con diálogos, de forma que llega a un punto en el que tenemos tanto empacho familiar que parece que estamos en la cena de nochebuena a bordo de un Ferrari.

La “familia” de protagonistas que forman esta franquicia se reúne para enfrentarse a una nueva amenaza con la cara de la bellísima (hasta con rastas) Charlize Theron, quien se encarga de poner contra las cuerdas al equipo de exdelincuentes y expolicías a base de unos y ceros. Básicamente es la misma premisa de La jungla 4.0 o El mañana nunca muere (con un pirata informático por villano) pero con más dinero para explosiones y destrozar coches.

La acción se desarrolla en tres lugares principalmente: Cuba (para dejar claro que se ha eliminado el embargo americano), Nueva York y un pueblecito perdido y helado de Rusia. De las tres, Nueva York es la localización que tiene las mejores persecuciones y las más impresionantes (y un punto realista y al mismo tiempo divertido que llega a preocupar). A pesar de que a nadie le importen los daños materiales o los peatones, el nivel de destrucción al que llegan es casi comparable al de Los Vengadores.

Fast & Furious 8 recupera la mayoría de personajes (excepto al desaparecido Paul Walker y a Jordana Brewster, por daño colateral) más o menos disgregados por el planeta. Desde el final de la anterior cada uno ha sobrevivido como ha podido y ahora una nueva misión los vuelve a reunir. Es curioso cómo la saga ha cambiado hasta convertirse en una especie de Misión Imposible con protagonistas anabolizados y con predilección por los coches con modificaciones, abandonando casi por completo el componente callejero de las primeras cuatro entregas. Aunque la acción continúa incluyendo coches, persecuciones y piruetas, ahora es con un propósito menos festivo y más significativo.

La llegada de Charlize Theron y (la brillante y cómica) Helen Mirren a la saga son las caras nuevas necesarias para no agotar al público con tanta muerte falsa y tanta resurrección posterior que pueblan las anteriores entregas (y que aquí tampoco faltan). Ambas son capaces de aportar algo de calidad interpretativa a una entrega que continúa con la constante acumulación de caras tan inexpresivas como rocas y frases pretendidamente ingeniosas (las que tienen como objetivo reírse de La Roca sí llegan a buen término) para aliviar la supuesta tensión dramática de la trama, aunque el riesgo sea poco creíble. Además continúan con el perpetuo cambio de bando de los protagonistas: cualquier villano de una entrega se vuelve bueno y fiel compañero en la siguiente secuela. Lo hicieron con Dwayne Johnson, con Jason Statham, con Kurt Russell y lo seguirán haciendo a pesar de lo inverosímil de las situaciones y los persistentes diálogos sobre la amistad y la familia.

Fast & Furious 8 es un nuevo episodio en mitad de una saga que nunca llegará a su fin (ni por el desgaste de la taquilla ni por el agotamiento de las tramas), que ha encontrado un filón inagotable en el tema de las acciones delictivas. Esta octava entrega, a pesar de su alto grado en previsibilidad, cumple las expectativas de los seguidores de la saga sin salirse demasiado del carril pavimentado con anteriores secuelas, aporta las dosis necesarias de emoción y deja el camino excesivamente abierto para las dos siguientes secuelas.

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